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lunes, 19 de octubre de 2009

Management: mucho ruido y pocas nueces

Tropiezo de casualidad con un artículo de Santiago Álvarez de Mon, Profesor del IESE Business School. Lleva por título: "Management: mucho ruido y pocas nueces" y se publicó hace bastante tiempo en Expansión & Empleo. Os lo dejo porque Santi siempre tiene una gran habilidad para ver la jugada de manera desacostumbrada. Frente al discurso manoseado sabe aportar una mirada diferente. Aquí va:

Where there is a will, there is a way, dicen los americanos. A menudo, instituciones faltas de un will –voluntad– original y fecundo, ponen el énfasis en un the way –camino– forzado y artificial. La empresa no es ajena a este desequilibrio. Invierte horas, dinero y talento en modos sofisticados de dirección que con frecuencia devienen en superfluos debido a una radical carencia de interés.

En una suerte de paradoja hiriente se ponen en práctica nuevos métodos de trabajo, que acaban dándose de bruces con la apatía y desgana de profesionales psicológicamente amortizados. El arsenal actual de medidas no tiene parangón. Programas de formación in company, sesiones de team building, evaluaciones 360º, assessment centers, planes de carrera, outdoor training, coaching, en sí mismos valiosos –aunque su inflación me invita a la prudencia–, pueden tornarse estériles y contraproducentes.

¿Posible causa de brecha tan acusada? Con toda la cautela del mundo, que el interés, la ilusión, el hambre, en definitiva, the will, ha hecho mutis por el foro. No es fácil que vuelva a golpe de cornetas y modas que se quedan en la epidermis del tejido empresarial.

“El interés principal del hombre no es encontrar el placer o evitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida”, reflexiona Viktor Frankl. Cuando lo que hago tiene sentido, cuando el proyecto para el que trabajo merece la pena, cuando mi función es relevante, cuando el producto-servicio es de calidad, cuando tengo espacio vital para crecer, es más fácil que el interés, la curiosidad y la pasión se instalen en la cultura corporativa.

Entonces, y sólo entonces, las herramientas de dirección contribuyen a un propósito loable y cumplen su misión. La empresa, sobrada de comités, normas, jerarquías y organigramas, necesita dramáticamente una inyección de vitaminas que le devuelva un pulso firme y estable. En esta era obsesionada por medir y controlar, habría que releer y entender el Principito.

“Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve bien con el corazón.” Por mucha lógica, análisis y planificación que se ponga, si el corazón no es movilizado, si los valores más sublimes no son convocados al calor de una causa noble, el plus de energía y compromiso que los tiempos venideros nos van a requerir, brillará por su ausencia.

¿Cuándo se retira cabizbajo y triste el corazón? Cuando el talento no encuentra la tarea que le espabila, cuando el equipo se marchita en reuniones estúpidas, cuando la libertad es vigilada, cuando la frescura y espontaneidad son sospechosas, cuando el espíritu y genio humanos son sofocados. Si en esa encrucijada crítica se dimite mental y moralmente, invertir en una "gestión puntera" mucho me temo que sea una opción baldía y cara.

Cuando hablo del corazón no lo hago sólo como recinto de emociones, afectos y sentimientos, sino también, siguiendo a Gómez-Oliver, como sede de la inteligencia. No estoy propugnando una empresa blandita y plañidera, sino sensible, profesional, amable y exigente. "El corazón tiene razones que la razón no entiende", dice Pascal.

La razón debería ser lo suficientemente inteligente y humilde como para escuchar los recados del corazón. Entonces alcanza su cima intelectual. Observo poca lucidez y razón en nuestras organizaciones, a lo peor porque el corazón está ausente. Si ese es el caso, hasta que reaparezca con nuevos bríos y energía, ahórrense medidas más estéticas que rentables.

* Para despedirme hoy dos cosas:

- Primero. En twitter, gracias a @albarte, he podido leer un excelente post de López Iturriaga sobre Andrés Montés con el título: "Joder Andrés, esto no se hace". Muy emocionante.

- Segundo. Se incorpora a nuestro equipo del blog de "Aprende del Deporte", Javier Lozano, Presidente Liga Nacional de Fútbol Sala y anteriormente Director de la Cantera y del Área Profesional del Real Madrid. Fantástica noticia. Bienvenido Javier.

8 comentarios:

Katy dijo...

Hola FAH no soy una experta en el mundo enmpresarial aunque tengo unos cuantos economistas en la familia. Pero si en el Will y en el Way que citas y tambien en uno de mis libros de cabecera El hombre en busca del sentido de Viktor Frankl. Deduzco que si la tónica de la vida privada es un desencanto total, no va a ser la de las empresas mucho mejor. La motivación brilla por su ausencia e impera la ley del mínimo esfuerzo.
Nos decribe muy bien Enrique Rojas en su libro "El hombre light"
Excelente post. Aprendo mucho leyéndote de verdad.
Un abrazo

Félix dijo...

Me recuerda el final del artículo la frase de Milan Kundera: cuando habla el corazón, es de mala educación que la razón le contradiga.

Fernando López Fernández dijo...

No sé, cada maestrillo tiene su librillo. Yo creo que lo que llamas modos sofisticados de dirección, si no son compartidos y sobre todo asumidos (en lugar de ser una moda) acaban siendo contraproducentes como apuntas porque no son creibles.

Por otro lado, pienso que muchos de esos problemas son consecuencia de que nos han eseñando a no darle un sentido a la vida, porque ya nos lo dan hecho. Sólo cuando tomas distancia y te alejas de esa zona puedes recuperar el hambre y la ilusión. Sólo cuando la realización depende de ti y eres respetado por ello consigues comprometerte y aportar tu energía, porque sabes que te retroalimentas del entorno en el que estás.

Un magnífico post y reflexión.

Un abrazo

MaS dijo...

Buenos dias Paco,
me sugiere un montón de cuestiones:
¿la soledad de la direccion?
¿el ellos y el nosotros dentro de una misma empresa?
¿el materialismo aniquila la motivacion ? ¿cuando avanzo por el camino me desmotivo?
¿en cuanto se empieza a humanizar la empresa, o la direccion, se entiende que se pasa a estilos blandengues, pueriles?
¿por que esperar que los cambios me vengan impuestos desde fuera ? ¿por que no introducir valores que me/nos impulsen durante el camino?
¿ y si ese talento se atreve a proponer? a ser diferente?
en fin, hoy me ha dado por preguntar.
un saludo, María.

FAH dijo...

@katy. gracias x tus palabras. lo q es muy importante saber es que "la motivación empieza por uno mismo". Muchas veces no nos ponemos de acuerdo con nosotros mismos y esperamos que otros nos motiven. salu2.

@felix. gran frase. me la apunto. gracias.

@fernando lópez fernández. Desde luego creo que la clave de la vida y la empresa está precisamente en eso "en encontrarle sentido"... De otro modo, es fácil caer en una desazón grande... gracias. abrazo.

@MaS. "La pregunta es la forma suprema del saber" (Heidegger)... "El hombre busca respuestas y encuentra nuevas preguntas"... Muy interesantes tus questions... No dejes nunca de preguntar. Gracias.

Germán Gijón dijo...

Hola, Francisco:
Qué buen artículo el de Santiago Álvarez de Mon. Mañana tengo la oportunidad de asistir al Foro Alumni de la Universidad de Navarra, precisamente con Enrique Rojas impartiendo la conferencia "Teoría de la felicidad". No estará orientado al motor impulsor de la dirección empresarial, pero seguro que se pueden deducir valiosas claves para iniciativas personales.

Fernando dijo...

Me ha encantado el post, Paco. Hay muchas cosas sobre las que reflexionar. Te comento algunas de mis ideas referentes al campo de batalla, las cuales trato de aplicarlas en el día a día de mi empresa.

1) Valorar los intangibles: Aspectos como dar los buenos días, preguntar a las personas cómo van de trabajo, qué tal se encuentran si sabes que ha estado de baja, por sus vacaciones o por sus familias, creo que son igual de importantes que un salario, una subvención para la comida, una cesta de Navidad u otras ventajas sociales más tangibles. Ayuda a que la gente se identifique más con la compañía y las personas que las dirigen, ayuda, bajo mi punto de vista, a que las empresas tengan alma y se humanicen.

2) Salid y divertíos, atreveos a hacer las cosas: La primera frase es de Molowny, la segunda de Valdano, pero ambas son una máxima que utilizo para mi equipo de bodega. No se le deben poner cotas al talento y hay que animar a la gente a que innove, a que saque toda su creatividad, a que disfrute con su trabajo.

3) Ojo con los mensajes: Hay quien dice que le encanta innovar y que la gente piense, pero luego, a la hora de la verdad, cuando una idea sale mal, las consecuencias son funestas para los "ideólogos". Hay que premiar los esfuerzos por innovar por encima del resultado final. Nordström ponía un ejemplo muy bueno: en la empresa al que se equivoca por pasarse de osado, le despiden. En el ejército, a aquel que se arriesga demasiado y al que terminan amputando una pierna, le ponen una medalla. El resultado es el mismo, pero la recompensa no. Los mensajes son diferentes y la motivación, por lo tanto, también.

4) No todo el mundo está preparado para actuar con responsabilidad: Hay a quien le das la mano y te coge el brazo. Y hay a quien animándole a innovar se pasa de temerario. Hay que tener alma pero también ser firme. Y para ello uno tiene que ser uno mismo. Uno debe mostrarse como es, no interpretar un papel. Haciendo un símil futbolístico, ni Del Bosque puede ser Capello, ni Capello Del Bosque. Se puede ser firme de ambas formas, pero siempre siendo uno mismo. Si no, se pierde legitimidad.

Bueno Paco, son sólo algunas ideas que me ha sugerido tu post. De nuevo enhorabuena.

¡Un fuerte abrazo!

FAH dijo...

@fernando. gracias, muy trabajados tus comentarios, comos siempre.

1) Desde luego muchas veces, la diferencia entre el cielo y el infierno, son simples detalles. Cosas que cuestan poco pero valen mucho.

2)Recomiendo la película "En busca de Bobby Fischer". Me la recomendó en su día Jorge Valdano. Muestra el equilibrio entre espontaneida y disciplina.

3)Desde luego, la confianza y el apoyo ante el error son esenciales. Si no, el talento está cohibido.

4)Es complicado saber dónde está la frontera que separa la oportunidad del riesgo. Ahí quizás es donde algunos marquen diferencias. En cualquier caso, no se puede ganar siempre.

Fuerte abrazo.

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