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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Equipo, equipo y equipo (y II)

Ayer dejamos esta cuestión en el aire: ¿Qué hace falta para construir un equipo? Vamos a por ello:

Primero. Claridad de objetivos. De otro modo es imposible juntar fuerzas para remar en la misma dirección, se irán dando palos de ciego de manera indiscriminada y surgirán los conflictos. Como decía Séneca: "No hay buen viento para quien no sabe dónde va". Muchas veces los directivos tienen claro qué hacer pero fallan a la hora de transmitirlo a su gente. Hay que ser muy pedagógico en este aspecto.

Segundo. Complementariedad. Porque si tenemos dos personas iguales en realidad es como si tuviésemos una. ¿Se imaginan a un equipo de fútbol con todo delanteros o todo defensas? Se necesita gente buena vendiendo y gente buena en oficina. Si todos son vendedores, la casa estará sin barrer. Si todos hacen labor de back-office, no tendremos nada que llevarnos a la boca. ¿Cómo se consigue la complementariedad? Teniendo un perfil de competencias de cada puesto y seleccionando bien.

Tercero. Unión. Para mí lo más importante y lo más difícil de conseguir. ¿Cómo se consigue? Hay que tener en cuenta que "no hay equipo sin líder ni líder sin equipo" y ambos se retroalimentan.

a) Por parte de los colaboradores deben poner en práctica:

1. Humildad: para saber que necesitamos de los demás para llegar lejos. Nadie es tan bueno como todos juntos, decía ayer Pedja. El director del diario As apuntaba sobre Messi: "Jugando como juega con Argentina no hubiera ganado ni un balón de hojalata. Jugando como juega en el Barça todo el oro que le metan a ese balón es poco". Cuando en una organización hay aires de autosuficiencia, mal vamos. Cuando alguien se cree superman provoca recelos en el resto.

2. Generosidad: para poner las capacidades individuales al servicio del colectivo. Hay gente que prefiere un éxito pequeño pero propio a un éxito grande pero colectivo. Eso es un gran error. ¿Se acuerdan de la selección argentina de fútbol de 1986? Se decía que era "Maradona y diez más". Hace falta ser muy generoso para poner toda la carne en el asador y que las portadas y la cara visible del éxito recaiga en una persona. ¿Merece la pena? Sí, porque fueron campeones del mundo. Siempre hay gente con más "fama" y gente con "menos", hay que aceptarlo.

3. Lealtad: para saber que no hay traiciones ni golpes de estado. En cierta ocasión Lolo Sáinz me decía: "El baloncesto me ha enseñado muchas lecciones y valores –concentración, motivación, comunicación, humildad, confianza, etc.– pero desde mi punto de vista hay uno que es el más determinante: la lealtad. Siempre he intentado ser una persona muy leal, tanto en todos los equipos en los que he estado, como con mi familia y con el resto de la gente. La lealtad es el camino que conduce al bienestar". Lealtad significa compromiso, sinceridad, confianza y autenticidad.

4. Evitar la envidia: es uno de los grandes enemigos de las relaciones humanas. No digo más, me remito al post-artículo: "La gestión de la envidia".

5. Actitud: que se manifiesta en todos aquellos comportamientos que dan lugar a un buen ambiente, que según algunos estudios, determinan entre el 30-40% de los resultados de negocio. ¿Cuáles son algunos de esos comportamientos? Optimismo, escuchar a los demás, ceder de vez en cuando (aun cuando tengamos razón), dar protagonismo al resto de los compañeros, no fomentar los rumores, evitar el criticar por criticar, ser condescendientes con los errores, corregir con educación y respeto y gestionar las imperfecciones (siguiendo a Fernández Aguado), del entorno, de la organización, de los colaboradores (superiores, colegas y subordinados) y de uno mismo. No hay que buscar la perfección sino gestionar imperfecciones.

b) Por parte del directivo:

1. Respeto
2. Justicia.
3. Coherencia.

Me remito al artículo 3 cosas innegociables. Además:

4. Reconocimiento: todo el mundo necesita sentirse importante, más aún aquellos que hacen una labor callada y poco vistosa. Pepu Hernández, tras ganar en 2006 el campeonato del mundo de 2006, me decía: "Para mí algo clave cuando estás al frente de un equipo es hacer sentir a todos los jugadores que son importantes y que son responsables de lo que ocurre; tienen que saber que son parte de verdad del equipo y así estarán dispuestos a darlo todo".

5. Participación: todo el mundo quiere saber que su trabajo es el resultado de su esfuerzo. Cualquier persona quiere opinar, aportar, sugerir... en definitiva, saber que se le escucha. El directivo deber dar cancha a su gente.

6. Lealtad: evitando aprovecharse de las ideas y éxitos de sus colaboradores. De esto hay mucho. Existe apropiación indebida "de iure" y "de facto".
7. Actitud: optimismo, buen humor, no a las caras largas, educación, escuchar e igualmente gestionar las imperfecciones. Los jefes directos son responsables en un 70% (según estudios) del clima de un equipo de trabajo. Ahí es nada.

Todo lo comentado está envuelto por dos palabras: comunicación y confianza. En otros posts hablaremos de más cosas.