FRANCISCO ALCAIDE HERNÁNDEZ: febrero 2009

sábado 28 de febrero de 2009

Para el fin de semana: Agustín Jiménez

Mr. Bean, Gila, Luis Piedrahita, Pedro Llamas, Goyo Jiménez... y ahora es el turno este último día del mes de febrero para Agustín Jiménez. El tema: Europa. Sin dudas, un buen rato.

viernes 27 de febrero de 2009

Sencillez, cualidad de los más grandes

En primer lugar: gracias a todos. El post de ayer «La gestión de la envidia» generó gran interés y mucho debate. El tema, sin dudas, lo merece, ya que como apuntaba Pedro Ruiz, envidia se escribe con «E» igual que «España».

Mi amigo Manuel Medina (hermano de mi otro amigo Pedro Medina), me manda un post titulado «La ciencia es la única noticia». De todo lo que allí se dice me quedo con lo siguiente.

«Cuando Whistler era ya un pintor de renombre, un ricachón le encargó su retrato. Acordaron un precio –bastante alto, pues Whistler era un artista muy cotizado–, y el maestro de las armonías cromáticas pintó el retrato en tres días. El cliente se negó a pagar la considerable suma acordada, alegando que era una retribución excesiva por solo tres días de trabajo, y fueron a los tribunales. El juez le preguntó a Whistler cuánto tiempo le había llevado hacer el retrato, y él contestó: “He tardado tres días en pintarlo y toda una vida en llegar a poder pintarlo en tres días”. Naturalmente, el ricachón tuvo que pagar el cuadro y las costas del juicio».

El martes pasado (24/02/09), Fernando Rodríguez publicaba en su blog «En el disparadero» un post titulado: «Sobre los Planes de Rescate y sus Implicaciones . Acerca de un Puzzle con Múltiples Soluciones» en el que hablaba de la situación económica actual. No entraré en el «fondo» del artículo sino en la «forma». De manera muy gráfica y sencilla explicaba sus argumentaciones haciéndolas comprensibles. Le felicité por ello.

Nuestro querido Leopoldo Abadía, el profesor de la «Crisis Ninja» –aquí hemos hablado de él (ver post: «Una explicación sencilla al caso Madoff», 23/12/08)– no se ha hecho famoso por saber mucha economía –seguro que hay otros que saben más– sino por hacerla accesible a todo el mundo, al ciudadano de a pié que lo que le preocupa es la parte pragmática de la economía; es decir, si va a poder pagar su cuota mensual de la hipoteca, si llegará a final de mes, etc.

Hace poco Guillermo Perry, Economista Jefe del Banco Mundial para Latinoamérica y Caribe (1996–2007) me decía: «La capacidad de liderar e influir se basa mucho más en tener ideas claras y en saberlas exponerlas, que en la posición que se ocupa o en el respaldo político o económico que se tiene». Hay mucha gente (demasiada) que hablan para sí mismos y no para los demás. Siempre he creído que algo que falla a menudo en cualquier disciplina es «la pedagogía de la comunicación» que no es otra cosa que ser capaz de transmitir algo de manera sencilla y con naturalidad, sin necesidad de frases rimbombantes cargadas de abalorios y lentejuelas.

Por desgracia, en muchas ocasiones se confunde sencillo con fácil. En mi experiencia la sencillez es sólo una facultad de los más grandes, de aquellos que tienen una mirada tan amplia de la jugada que saben bajar las cosas al terreno sin elucubraciones metafísicas. El barroquismo es propio de aquel que todo lo adoba de glamour porque en el fondo está necesitado de reconocimiento. Es débil e inseguro y necesita parecer que está un poquito más arriba que el resto.

En el post citado («La ciencia es la única noticia») se dice también: «A los quince años dibujaba como Miguel Ángel, y he tenido que llegar a viejo para dibujar como un niño» (Picasso). En resumen: brevedad, claridad y sencillez, y a poder ser unas gotas de humor, claves para comunicar. Piense siempre en su audiencia no en Vd. mismo.

jueves 26 de febrero de 2009

La gestión de la envidia

Dejo un artículo que publico hoy en el número 57 de la revista Executive Excellence titulado: «La gestión de la envidia». Lo reproduzco.

Es conocida la historia de un genio todopoderoso que se le apareció a un individuo y le dijo:

Pídeme lo que quieras, pero ten en cuenta que de lo que me solicites le daré a tu vecino el doble.

El individuo, tras una pausa, contestó:

Que me quede tuerto.

Sí, hablamos de la envidia, un tema typical spanish que como escribe el artista Pedro Ruiz en su libro «RuiZcionario» (Ediciones B, 2006) es:

1. Pasión cobarde que cuanto más se tiene, más se oculta.
2. Reconocimiento del propio fracaso.
3. Cáncer de la alegría. Comadrona de la maldad.
4. Palabra que empieza por la letra E, como España.

Apuntamos algunas ideas respecto a esta cuestión:

La envidia está incrustada en la naturaleza humana. Viene de fábrica y la experimentan todas las personas, la diferencia es que unos saben domesticarla mejor que otros; unos se dejan llevar por ella y otros son capaces de ponerla riendas para que no se desboque. Quien dice que nunca siente (o ha sentido) envidia, miente. Esquilo aseguraba: «Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia». Celebrar los éxitos de los demás sólo es propio de personalidades muy maduras y equilibradas. Es conocida la historia de dos amigos que se encuentran y le dice uno al otro: «¡Hombre Juan! ¡Qué alegría verte! Creía que estabas muerto porque todo el mundo habla bien de ti».

La envidia surge porque nos comparamos. No nos gusta tener o ser más, sino tener o ser más que los demás. Nada es mucho ni poco sino en relación a algo. Por ello, cualquier referencia es insuficiente si al otro le van mejor las cosas (y siempre hay alguien a quien le va mejor). El gran error, por tanto, es mirar demasiado hacia «fuera» y poco hacia «dentro». Disfrute con lo que hace, evite mirar a los lados y no sentirá envidia. El viejo Morrie Schwartz, en la obra «Martes con mi viejo profesor» (Maeva, 1996) de Mitch Albom, lo expresa magistralmente: «Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas no estarás insatisfecho, no tendrás envidia y no desearás cosas de otra persona. Por lo contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará».

Quien destaca levanta envidias, es inevitable. «Ladran, luego cabalgamos», le decía Don Quijote a su escudero Sancho Panza. Si Vd. vuela alto siempre habrá alguien que le intente cortar las alas. No se preocupe, las críticas malintencionadas son el mejor síntoma de que uno está por el buen camino y avanza con paso firme. Al que no alcanza metas no se le dedica ni un minuto de atención.

El mayor alimento de la envidia es la mediocridad. La envidia no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que les gustarían, intentan que otros tampoco se alcen con ellos porque eso supondría dejar al descubierto sus carencias. Para ello no tienen reparos en maldecir las ilusiones y las conquistas de terceros con la finalidad de que desistan y así poder saciar sus propias insatisfacciones personales.

La envidia no sólo hace acto de presencia por «acción» sino también por «omisión». Hay comportamientos que requieren ser alabados y aplaudidos, y no hacerlo, es igualmente una demostración de envidia. Pablo Picasso aseveraba: «Quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno». Cuando alguien se alce con algún mérito y el resto permanezca en silencio, probablemente la envidia está presente. Con gran acierto Khalil Gibran aseguraba: «El silencio del envidioso está lleno de ruidos».

Lo de «envidia sana» es un cuento. De sana, nada. Esta expresión es el mecanismo de defensa que utilizamos los humanos para esconder nuestros auténticos sentimientos, ya que como decía Plutarco, «entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable». Por eso, el ser humano busca excusas para no quedar en evidencia y al nombre de la «envidia» se le añade el apellido de «sana».

Lo más triste de la envidia es que habitualmente se manifiesta entre los más cercanos. Esto es, en el círculo de amigos, en el ámbito familiar o entre los compañeros de trabajo. La razón es sencilla: con quien uno tiene a mano existen más posibilidades de comparar. Es una triste paradoja pero cierta: donde teóricamente debería existir más unión y satisfacción por los logros del prójimo, es donde la envidia se manifiesta con mayor crudeza.

La envidia casi nunca se exhibe a cara descubierta. Es más sutil y suele servirse de segundas para disimularla. Jacinto Benavente lo explicaba espléndidamente: «Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada». En ocasiones será una carcajada irónica y en otras una sonrisita cargada de doble sentido.

El envidioso es profundamente desdichado. Miguel de Unamuno escribía: «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual». Una persona dominada por este sentimiento negativo se consume. Vive en un estado de amargura y desazón permanente. No disfruta de la vida. En muchas ocasiones se ha dicho que «la felicidad no consiste en tener muchas cosas sino en disfrutar mucho de lo que se tiene». Así es y así lo afirmaba William Shakespeare: «Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos».

La envidia siempre tiene coartada. El arma arrojadiza del envidioso es la crítica, y como todo es susceptible de ser criticado, ello supone un gran alivio para los envidiosos que tienen dónde agarrarse y poder salirse con la suya. Si le va bien en el mundo de los negocios, le dirán que desatiende a su familia; si cumple con sus obligaciones familiares, le reprobarán su falta de ambición... Y así con todo.

La suerte es otro de los recursos de los que a menudo hace uso el envidioso. Si Vd. tiene suerte y él no, ya tiene la ecuación hecha y la conciencia tranquila. Su falta de acierto se debe a factores ajenos a su persona y queda exonerado de toda responsabilidad. Con agudeza Víctor Hugo llamaba «mezquina» a la suerte porque según el escritor «su falso parecido con el verdadero mérito engaña a los hombres».

No se deprima cuando alguien le critique, es lo normal. La experiencia demuestra que 9 de cada 10 críticas están basadas en la envidia o las ganas de hacer daño. Tan sólo 1 de cada 10 busca la mejora y el crecimiento del interlocutor. Por tanto, si «escuchar» es una gran virtud, saber cuando «no escuchar» también lo es.

Huya de los pesimistas que suelen ser «grandes envidiosos». Si hay un rasgo que define a los pesimistas es su carácter excesivamente conservador. El miedo les lleva a mantenerse amarrados en puerto seguro, con lo que sus éxitos no suelen pasar del aprobado raspado. Por eso, les moleta que otros logren metas (ello dejaría al desnudo sus límites) y suelen verse dominados por la envidia.

Una de las mejores formas de evitar envidias gratuitas es no armar mucho ruido. Actuar con discreción es una recomendación válida. De este modo, quienes estén tentados para atacar, no tendrán razones para hacerlo. Es complicado, porque en un mundo en el que tener visibilidad es imprescindible –lo que no se conoce, no existe–, resulta arduo torear la situación.

Lo que más le fastidia al envidioso es que le ignoren. Porque entonces no tiene argumentos con los que atacar a su presa. Dar la razón al envidioso le desconcierta enormemente y le deja en fuera de juego al no poder seguir echando leña al fuego. Un proverbio árabe afirma: «Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien». Hace poco cayó en mis manos una entrevista al director de cine David Trueba. Buena parte de la charla transcurría en torno a este tema. Resumo algunas preguntas:

– ¿Se siente envidiado?
Bueno, despierto envidias en general. Y, sin querer, las convierto en eternas.– ¿Por qué?
Porque cuando alguien me machaca no le envío los tanques.– Eso fastidia más todavía...
Es lo que más les duele: que los ignores (...). Cuando envidias, odias y haces daño, lo que quieres es que tu víctima te corresponda. Si encima te ignora, ¡te quieres morir!– Como con gran maestría aseguraba Kipling: «No busques más odio que el que te tengan».
Mi madre me decía «Tienes muchas razones para ser envidiado, así que no les des más” (...). Cuando perdí todos los Goya, un viejo director amigo mío me dijo: «No sabes la de amigos que has ganado hoy».– ¿Nunca ha envidiado al prójimo?
¡Pues claro! Todos viajamos con una máquina de odiar a cuestas que recicla todo lo que nos pasa.
En resumen, evite a toda costa ser preso de la envidia, un sentimiento que es tremendamente dañino no sólo para su bienestar mental sino también físico. Desde hace poco se sabe gracias a investigaciones llevadas a cabo en Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas en Inage–Ku (Japón), que la envidia activa las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. Quizás no sea casualidad la expresión «me muero de envidia».

Un consejo de despedida: haga lo que le gusta, no tenga excesivo apego al reconocimiento de los demás, disfrute de lo que tiene más que fijarse en lo que le falta, no mire demasiado a los lados (el sol sale para todos y en todos los lados cuecen habas), y se sentirá mejor consigo mismo y más libre.

miércoles 25 de febrero de 2009

Executive Excellence – nº 57

Mañana jueves 26 de febrero sale con el diario Cinco Días el número 57 de la revista Executive Excellence que incluye los siguientes reportajes:

En la sección «Mano a Mano» el protagonista es Lolo Sainz, un referente del baloncesto en nuestro que país que ha sido entrenador del Real Madrid, Jouventut de Badalona y de la selección española. Deporte y empresa están estrechamente unidos gracias a los valores que se pueden extraer del primero para su aplicación al mundo de las organizaciones: trabajo en equipo, generosidad, solidaridad, juego limpio, lealtad...

En el apartado «Management Español», aparece Alfons Cornella, un apasionado de la innovación que hace ya casi una década puso en marcha Infonomía, un proyecto que pretende poner a disposición de todos nosotros todas aquellas ideas interesantes que se están desarrollando por el mundo. Infonomía es un proyecto de «middleground» que busca acercar gente «upperground» (con dinero) con gente «underground» (con ideas).

Entre la «Alta Dirección» el protagonista es Pedro Campos Calvo–Sotelo, Director del equipo Movistar de Regatas. Conocido como «el Cristóbal Colón del siglo XXI», es Premio Nacional al Mejor Regatista y Premio Especial Real Federación Española de Vela, ambos en 1999, ha sido distinguido, además, con la Medalla de Plata de Xunta de Galicia y con la Orden al Mérito Olímpico (siendo el primer deportista no olímpico en recibirla).

Entre los artículos del mes aparece «La gestión de la envidia», un tema siempre interesante, y «Unos consejos para tiempos de crisis».

martes 24 de febrero de 2009

2009, año del consumismo

Sí, como lo oye: 2009, año del consumismo... con su mismo coche, con su misma casa, con su mismo traje... Hace unos días aparecía un artículo en prensa con el título: «Humor en tiempos de crisis», de Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández, ambos socios de «Humor positivo» y autores de «Alta diversión: los beneficios del humor en el trabajo».

Muchas veces hemos hablado sobre esta cuestión aquí («Un poco de sentido del humor», 01/12/07; «Sin humor no hay sabiduría», 09/12/08; «Cómo hacer negocios con humor», 28/01/09). Parece que el humor es sólo para momentos de alegría, cuando es en momentos de dificultades cuando más necesario es. En situaciones de tensión, decaimiento, desorientación... el cuerpo (y la mente) necesitan más que nunca un bálsamo que salga a su rescate. Entonces es cuando el humor aparece en escena. En el artículo citado se dice: «Evidentemente, no se trata de trivializar la gravedad de la situación. Ni podemos, quienes tengamos responsabilidades directivas, eludir las decisiones serias que nos permitirán afrontar esta travesía por el desierto helado que nos espera. Pero ante este panorama, conviene recordar el ejemplo del legendario explorador de la Antártida Ernest Shackleton. En el momento de abandonar definitivamente el buque Endurance, inutilizable ya por el hielo, Shackleton pidió a sus hombres que redujeran al mínimo los objetos personales, arrojando él mismo al mar casi todas sus pertenencias, incluida su biblia. Pero cuando Leonard Hussey, el meteorólogo, se preparó para abandonar su banjo, Shackleton le detuvo diciendo: “Ese banjo lo vamos a necesitar si nos quedamos sin comida, es una medicina mental vital». A lo largo de los meses de dura lucha contra los elementos, consiguieron mantener el buen humor del equipo con las hilarantes canciones con las que cada miembro de la expedición, acompañado por el banjo, tomaba el pelo a alguno de los compañeros. Convendría que quienes tengan que diseñar estrategias y reducir presupuestos en los próximos meses se preguntarán: “¿Habrían sobrevivido los hombres de Shackleton sin ese banjo?».

El humor es siempre importante, pero más aún en tiempos delicados ya que ayuda sobre todo a relativizar y aumentar la perspectiva vital, sin contar los beneficios para el organismo físico.

lunes 23 de febrero de 2009

El dolor enseña

Cada día lo tengo más claro: el dolor enseña, forma y nos hace más humanos. El dolor bien digerido nos ayuda a relativizar y a dar importancia a lo que realmente lo tiene (pocas cosas, apuntaríamos). Pascal decía que «la desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir». Parece que las crisis actúan a modo de «despertador vital»; algo así como lo que decía C. S. Lewis: «El dolor es el megáfono que utiliza Dios para despertar a un mundo de sordos».

En la mayor parte de las ocasiones el hombre cambia sólo cuando todo tiembla alrededor. Así de triste, pero realidad. En cierta ocasión me decía Enrique Rojas del que hablamos ayer: «Parece una paradoja pero la frustración y el sufrimiento son necesarios para la modulación de la personalidad. Es la piedra de toque de la madurez. En el triunfo uno se emborracha de sí mismo. Es necesaria la frustración para entender qué significa el arte de vivir».

En el libro «Desde la adversidad», su autor, Santiago Álvarez de Mon, se acerca a la experiencia de distintas personalidades como el tenor José Carreras, el ciclista Neil Amstrong, el actor Christopher Reeve, el escritor checo, Vaclav Havel; el fundador de Intel, Andrew Grove; el superviviente de la cordillera de Los Andes, Gustavo Zerbino; o el consejero delegado de Sanitas, John de Zulueta, entre otros, en su relación con las circunstancias adversas (todas muy complicadas) a las que tuvieron que hacer frente y cómo las manejaron con éxito. Para este experto «la adversidad nos saca del tedio, del confort y de la rutina, nos espabila con sus preguntas y exigencias, y nos urge a responder con celeridad y firmeza. También nos protege de la vanidad y la autocomplacencia, impidiendo que nos deslicemos por la fina resbaladiza pendiente del aburguesamiento».

La vida a menudo nos manda señales que nos dan indicaciones por dónde debemos caminar pero no les prestamos atención y posteriormente se presentan de manera más cruda para despertarnos de verdad.

domingo 22 de febrero de 2009

¡Qué difícil es la amistad!

Hace algún tiempo publiqué un post titulado: «Sucedáneos de amistad» (05/07/08), en el que hablaba de lo difícil que es lograr una amistad verdadera tal y como yo la entiendo.

Recientemente se ha publicado el libro «Amigos. Adiós a la soledad» (Temas de Hoy), del psiquiatra Enrique Rojas (Granada, 1949). Hoy en la contraportada del diario ABC aparece una entrevista en la que comenta muchas cosas interesantes sobre este tema y que merece la pena leer. La reproduzco:

Dios mío, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo. ¿Voy bien?
La amistad es una elección y significa tres cosas: afinidad o atracción especial, donación o capacidad de entrega, y, finalmente, intimidad. A los amigos los eliges, los enemigos vienen por ti.

Sostiene que no tener amigos es sospechoso, pero ¿no le escama que alguien tenga muchos, sobre todo si es político?
Pocas amistades llegan a ser íntimas, la mayoría se quedan en una banda media–baja , porque la amistad íntima requiere un conocimiento del otro, asistir a su vida y milagros, y en la política todo está mediatizado: los que hoy están a tu lado mañana te ignoran.

¿Cómo reconocer al amigo verdadero?
Se le conoce en la prueba, y hay dos fundamentales: la del fracaso, sea económico y/o profesional o afectivo, donde se nota cuando el amigo verdadero está a tu lado; y la del éxito, porque en un país donde la envidia está en primer plano cuesta mucho aceptar los éxitos del otro.

Al menos, si la crisis nos arroja al precipicio servirá para descubrir a los farsantes.
Claro. La amistad es el cultivo de los sentimientos, es un trabajo psicológico de artesanía y requiere una correspondencia. En las horas bajas se sabe quién es amigo o mero compañero de viaje.

¿Dónde coloca a los amiguetes?
En la escala de la amistad vamos del amigo íntimo, tan escaso, al conocido que saludas por la calle; en medio está el amiguete, con el que vas y vienes y casi no te mojas, al que no dices lo que piensas y con el que hay un entente para tomar copas y nada más. Es algo, pero poco.

¿Al amigo íntimo se le perdona todo?
Lo importante es que haya claridad en los conocimientos. Cuando conoces a alguien en profundidad, sabes sus grandezas y miserias y se lo perdonas casi todo. Perdonar significa renunciar a la venganza. Es un acto de amor que tiene dos notas: el darlo o recibirlo y el esfuerzo por olvidar. Afirmar «perdono, pero no olvido» también es poca cosa.

¿Qué imperdonables excluye el «casi» que decía Vd.?
Las dos cosas más duras de perdonar son el engaño afectivo, en la mujer, y el engaño profesional dado por otro como un golpe de gracia, en el hombre. Pero todo lo perdona un corazón grande.

¿Se puede ser amigo de los hijos?
Hay que estar cerca de ellos, acompañarlos, aconsejarlos y, al mismo tiempo, que nos aconsejen, pero lo amistad en profundidad con los hijos no es fácil. Hoy es más posible, ya que hemos pasado del patriarcado al filiarcado: antes los padres mandaban en la familia y ahora dominan los hijos. A mí me aconsejan mis hijas y hasta me regañan, cosa impensable con mi padre. Es un giro copernicano.

¿Y amigo de tu pareja?
La diferencia entre amistad y amor es que en el segundo la relación es de amistad y sexual. Sólo funciona una de cada tres parejas, porque el amor es además alquimia, magia, códigos secretos, confianza y tiempo para madurar.

Incide en el asunto de la confianza ahora que ya no te puedes fiar ni de tu padre.
La confianza es saber que el otro nunca te traicionará. En una escala de la amistad tenemos el amigo íntimo, el amigo fuerte, el amigo, el conocido, al que saludas por la calle, el enemigo ligero, el enemigo suave, el enemigo fuerte, el enemigo a muerte, el enemigo para siempre y el de tu propio partido político. Decía Emilio Romero, al que había que echar de comer aparte, que en la vida política vale hasta el descabello.

¡Cuántas manos se han chamuscado estos días en el fuego de la confianza ciega por el partido!
Según Samaniego, en casa pequeña y camino largo se conoce al amigo.

Pero nunca lo suficiente. Hay amigos que matan, bien lo supo Marta de la Torre.
El diccionario de la amistad en la adolescencia esconde muchas trampas. La amistad peligrosa te saca del camino sano que es tu proyecto vital, armado sobre el amor, el trabajo, la cultura y la amistad; a ella, hasta la arrancó la vida.

sábado 21 de febrero de 2009

Para el fin de semana: Goyo Jiménez

Mi amigo Carlos Vegas, desde Bruselas (Bélgica), me manda este sketch de Goyo Jiménez, de Paramount Comedy. Dejo la primera de las tres partes. Merece la pena verlo.

viernes 20 de febrero de 2009

Un mundo de intangibles

Según Juan Carlos Cubeiro «a lo largo de tres cuartas partes del siglo pasado, el valor de una compañía era en más de un 90% resultado de sus activos físicos. La contabilidad tradicional era un mapa que explicaba con cierto detalle el territorio. Las circunstancias actuales son radicalmente diferentes: el valor medio de las empresas es, en más de un 85%, intangible: lealtad y satisfacción de los clientes, eficiencia e innovación de los procesos, talento individual y colectivo».

Norman Smallwood, profesor de la Universidad de Michigan y cofundador junto a Dave Ulrich de RBL (Results-Based Leadership) puntualiza la trascendencia del carácter intangible de las organizaciones: «Es interesante comprobar cuánto tiempo, energía y dinero se invierte en gestionar y medir tangibles que sólo representan el 50% del valor. En general, dedicamos entre un 80% y un 90% de nuestros esfuerzos a la gestión de estos tangibles (finanzas, contabilidad, estructura, etc.) y muy poco a los intangibles (línea de producción, marca, calidad de liderazgo, cultura, etc.)».

Un estudio de Accenture con ejecutivos reveló que el 95% percibe los intangibles como una fuente importante de valor para el accionista, pero menos del 20% contaba con un proceso específico para gestionarlos.

Algunos de los intangibles que han sido señalados como críticos siguiendo al Danish Ministry of Science and Technology and Innovation (2003) son: a) atraer y retener trabajadores y desarrollar sus competencias; b) desarrollar los procesos de la compañía; c) combinar conocimientos y competencias de la compañía; d) aumentar la visibilidad en el mercado; e) desarrollar la orientación al cliente; f) desarrollar o mejorar el acceso a fuentes externas de conocimiento; h) aumentar la capacidad de innovación de la empresa.

Los mercados de valores y los analistas financieros son muy conscientes de esta nueva realidad en la que estamos inmersos. Habituados a moverse entre balances y cuentas de resultados, cada vez se sienten más desorientados ante la creciente importancia de los intangibles no recogida su valoración por la contabilidad tradicional.

El diferencial entre el Valor Contable (Book Equity) y el Valor de Mercado (Market Equity) de las empresas cotizadas se ha ensanchado notablemente durante las últimas décadas. Para Eduardo Bueno, catedrático de la UAM, «el valor posible del capital intangible o capital intelectual puede estar recogido y evaluado por la diferencia entre el valor de mercado de la compañía y el valor contable de sus activos productivos». Según el profesor Baruch Lev (1996), de la New York University, en la actualidad existe un inquietante diferencial entre patrimonio «contable» y el patrimonio «bursátil» o de mercado. Según sus investigaciones, prácticamente un 40% del valor de las empresas no aparece reflejado en sus estados financieros. Así se desprende de un estudio realizado con una muestra de 300 de las más importantes empresas del mundo.

En España, Recio (2005), en un estudio con un muestreo de 70 empresas (incluidas las del Ibex-35) cuyo valor de capitalización bursátil representaba, a diciembre de 2003, el 71% de la Bolsa española, concluye que los bienes intangibles explican entre el 26% y el 58% de la cifra de capitalización.

Lev (1997) advierte que esto no solo supone una «revolución» en el proceso de generación de valor, sino igualmente una pérdida de importancia de las variables financieras tradicionales: «En décadas recientes la utilidad de los informes financieros ha caído. Eso es una pérdida de relevancia. Todos en esta economía deberían estar preocupados. Estados financieros sólidos son los que guían al capital a las inversiones más prometedoras. Pero información correcta o desfasada puede llevar a una ineficiente asignación de recursos. Esto lleva a que los volátiles mercados e inversores demanden una mayor rentabilidad por la prima de riesgo que soportan ante la mayor incertidumbre».

Según Recio (2005) «alrededor del 43% de la inversión intangible española no es reconocida como tal por la Contabilidad Nacional, sino como consumo intermedio. El cambio de estatus contable haría crecer al PIB en 2,9 puntos». Cañibano, García-Ayuso y Sánchez (1999) concluyen: «La incapacidad del modelo contable actual para reflejar correctamente el impacto de los intangibles en la situación presente y futura de la empresa, implica que los estados contables son incapaces de reflejar la imagen fiel (verdadera y justa) de la posición financiera de la empresa. Por tanto, la información contable no es relevante ni comparable y, con toda probabilidad, no permite a sus usuarios estimar el valor de la compañía de cara a adoptar decisiones eficientes de asignación de recursos. Sin duda, los activos intangibles se encuentran entre los determinantes fundamentales del valor de las empresas (…). Sin embargo, no parece existir acuerdo en aspectos tales como su naturaleza económica, su definición y clasificación, la forma en que afectan al valor de la empresa o los criterios que deberían adoptarse para su reconocimiento, medición y amortización».

El impacto de estas variables en la gestión empresarial no es indiferente. Según Johanson y otros (2001), «la gestión de los intangibles de forma continua y sistemática es lo que, a medio y largo plazo, explica el mejor rendimiento de las empresas». Los estudios referidos a las empresas con mayor tradición en la gestión de los intangibles (hasta 15 años en empresas suecas), permiten concluir que las que consiguen mayores beneficios son aquellas que sistemáticamente han gestionado sus intangibles.

Queda claro, como apuntan Cañibano, García-Ayuso y Sánchez (1999) que «actualmente, más que nunca, las empresas necesitan distribuir cantidades crecientes de recursos en I + D y en otras actividades innovadoras e invertir en recursos humanos con el fin de conseguir alcanzar niveles superiores de conocimientos y mejoras tecnológicas que les permitan explotar las ventajas competitivas. Por ello, no es sorprendente que en las economías desarrolladas los intangibles se hayan convertido en el centro de atención de inversores, prestamistas directivos, políticos e investigadores».

Ahí queda. La gestión, medición y valoración de intangibles es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las organizaciones, uno de los aspectos que mejor definen la complejidad actual y una de las claves para generar ventajas competitivas sostenibles.

jueves 19 de febrero de 2009

Lo importante no es si se cae el tenedor, sino saber cogerlo

Hoy he podido comer con el Director de Alojamientos (Rooms División Director) del Hotel Ritz de Madrid, Alejandro González Pozo. Una comida muy agradable en el Restaurante Goya del hotel en la que hemos charlado de los más variados temas: gestión de imprevistos, comunicación, cultura organizativa, fútbol, etc.

Alejandro es Diplomado en Empresas y Actividades Turísticas, Máster en Gerencia y Dirección Hotelera, Máster en Dirección de Recursos Humanos y Máster Executive & Personal Coaching. Destacan en su carrera profesional los puestos ocupados en Lynch Hotels y Hoteles Hesperia en los que contribuyó especialmente en las aperturas y posicionamiento de los hoteles, Hotel Hesperia Madrid (5 estrellas) como Jefe de Recepción y del Hesperia Tower (5 estrellas) de Barcelona como Director de Alojamiento

El Hotel Ritz es uno de los cuatro hoteles de Madrid con la categoría «cinco estrellas gran lujo». Se comenzó a construir en 1909 por petición de Alfonso XIII quien quería un hotel de lujo con categoría para alojar a los miembros de las realezas europeas, los mismos que no habían podido ser hospedados como él hubiera deseado cuando vinieron invitados a su boda con la Reina Victoria Eugenia.

El 2 de octubre de 1910 abría sus puertas por primera vez. La inversión fue de más 5 millones de pesetas y fue el primer hotel de Madrid con presupuesto fijo para las relaciones públicas. El primer director fue Antonio Mella que antes lo había sido del Ritz de Paris (el primero de todos nacido en 1898) y Londres.

En los primeros años de vida existía el derecho admisión por parte de la dirección del hotel y algunos adinerados [artistas, toreros, etc] eran calificados con las siglas TNR (Tipo No Ritz) y reconducidos al hotel Palace, que durante varias décadas estuvo dirigido por la misma familia que regentaba el Ritz: los Márquez. Se pretendía por encima de todo, preservar la exquisitez del lujo y el glamour exclusivamente para una deteminada clase social muy alta y selecta.

Poco a poco el hotel fue siendo más benévolo con el tipo de clientela y fueron pasando por sus habitaciones algunas de las principales estrellas de Hollywood como Marlon Brandon o Henry Fonda. Hoy son clientes más o menos habituales: Tom Cruise, Nicole Kidman, Anthony Hopkins, Harrison Ford, Madonna, etc. Actualmente, muchas presentaciones y ruedas de prensa de películas norteamericanas tienen lugar en la terraza del hotel, un lugar mágico en primavera y verano.

Desde el año 2003, la gestión del hotel que dirige Mr. Antón Küng, corre a cargo de Orient Expresas Hotels Trains & Cruises y mantiene su filosofía desde sus orígenes. «Sonría, es parte del uniforme», es una de las máximas que se exhibe en un cartel situado en una zona reservada para los empleados (sobre este tema hemos hablado aquí en muchas ocasiones: «El poder de una sonrisa», 25/11/07; y «Sonreír no pasa de moda», 01/10/08). En el trato al cliente, la sonrisa es una cuestión prioritaria que genera confianza y cercanía, factores fundamentales para que la gente se sienta cómoda.

Hace poco Alejandro González fue entrevistado en el Terra News (Primer cuatrimestre 2009) de la empresa Terra Consultoría de Incentivos (merece la pena leerla). Destaco sólo algunas ideas que apuntaba Alejandro:

– «La filosofía del Ritz se basa en: exclusividad (sólo hay otros dos Ritz en Paris y Londres), innovación (estar a la vanguardia de lo último), calidad (contar con lo mejor), servicio (impecable en el trato al cliente) y emoción (sólo cruzar sus puertas es una experiencia)».

– «En la hotelería de lujo, el que mejor conoce al cliente es el conserje. Son el nexo de unión de todo el hotel. Si necesitas saber algo, pregunta a uno de nuestros conserjes. Es increíble como realizan el arte de la conserjería de lujo. Ellos dice: “Somos capaces de conseguirlo todo; y en los milagros sólo tardamos un poco más».

– «Somos personas y no máquinas. Me quedo con una frase de Ton Lodder: “Lo importante no es si se te cae el tenedor, sino saber cogerlo”». Gran frase, desde luego.

miércoles 18 de febrero de 2009

Talento de casa, talento de fuera

«El talento hecho fuera siempre es más vistoso que el talento hecho en casa». Fue una frase que me dijo hace algunos años un Director de Recursos Humanos de una conocida multinacional.

No es casualidad que siempre miremos al extranjero cuando queremos engalanar nuestro currículum: Másters, PhD o cursos de postgrado brillan más cuando el sello que adorna el diploma es de una Universidad americana (Harvard, Wharton, Stanford...), inglesa (London School of Economics, London Business School...) o francesa (Insead), entre otras.

No seré yo quien quite el mérito a estas instituciones. Todos sabemos que hacerse un nombre cuesta y lleva su tiempo. Nadie regala nada. Dicho esto conviene precisar que si está bien valorar lo bueno de otras culturas y países ello nunca debe ser a costa de minusvalorar nuestros valores y ventajas competitivas. Los españoles hemos pecado a lo largo de los años de cierto complejo de inferioridad –quizás por la tardanza en llegar la democracia– en comparación con otras culturas y países que tienen mayor protagonismo y marca en la escena internacional.

«Nada en exceso», es un buen grito de guerra y las herencias del pasado deben ir quedando por el camino. Valoremos lo de los demás y valoremos también lo nuestro. ¿Cuál es el mejor restaurante del mundo? El Bulli, de Ferrán Adriá (y además por tres años consecutivos). ¿Quién tiene el título de mejor club de fútbol del siglo XX (de la historia se podría decir)? El Real Madrid. ¿Quién es el primer grupo textil del planeta? Zara.

Son sólo tres ejemplos pero podríamos citar otros muchos nombres de referencia en todas las disciplinas: música (Placido Domingo, Julio Iglesias, David Bisbal...), escuelas de negocio (IESE o Instituto de Empresa), diseñadores (Agatha Ruiz de la Prada, Custo...), medicina (Valentín Fuster, Luis Rojas Marcos...), política (Javier Solana,...), deporte (Rafa Nadal, Fernando Alonso, Pau Gasol...), banca (SCH, BBVA, Popular...), etc.

Cuento esto porque hoy leyendo la sección de deportes del diario «La Razón» venía un articulo de Julián Redondo titulado «El pedigrí» que se refería al actual entrenador del Real Madrid, Juan de Ramos, y cuyo texto era el siguiente:

«El Sevilla fue la rampa de lanzamiento de Juande Ramos. En su palmarés, dos Copas de la UEFA, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España. Saltó de la orilla del Guadalquivir a la ribera del Támesis. Al Tottenham llegó con el aura de los mourinhos, erikssons y capellos, ganó la Carling Cup, deslumbró y le fundieron los plomos apenas comenzada la siguiente temporada. Le desnudaron de figuras, le cambiaron a Berbatov y Keane por Pavlyuchenko, el vestuario le hizo la cama y le echaron. Pensaba el Atlético en él como relevo de Aguirre en junio; pero se adelantó el Madrid. Firmó hasta final de curso. Prorrogará si conquista Liga o Liga de Campeones, no hay otra posibilidad. Como en fútbol dos y dos no siempre suman cuatro, lo probable, que no seguro, es que no llegue a la Liga porque hace demasiado tiempo que el Barça cogió carrerilla. La Liga de Campeones es el sueño de quienes recuerdan que en situación más precaria sumó la «octava». Si el Atlético no ganó al Liverpool por la intervención arbitral, asumir que Juande derrote a Benítez no es disparatado. Pues ni aunque llegue a coronarse en Roma, cuentan con él. Tiene más títulos y más conocimientos que pedigrí. Si en lugar de Ramos fuera Bunch (ramo en inglés), Mazzo (en italiano) o Bouquet (en francés), tendría la continuidad garantizada. Pero es Juande y es manchego. Del Bosque era Vicente y de Salamanca».

Es cierto que todo aquello con nombre extranjero suena mejor, más exótico y más exclusivo, aunque luego no se corresponda necesariamente con la realidad. Por ello, todo hay que decirlo, deberíamos aprender a vendernos mejor. Los norteamericanos y los italianos son expertos en cuidar el continente, el envase, el celofán y el lazo a todo lo que hacen y que a menudo redunda en mejores resultados y que a nosotros en ocasiones nos resta posibilidades. Tomemos nota.

lunes 16 de febrero de 2009

¿Es el hombre un lobo para el hombre?

Hace unos días Alfons Cornella, Presidente de Infonomía me decía: «Hay personas que dicen que estamos en la prehistoria, porque la historia empezará cuando los grandes conflictos de la humanidad estén resueltos. Tenemos muchas guerras, hambre, pobreza... Por tanto, la historia no ha comenzado; lo hará cuando saquemos partido de nuestras capacidades intelectuales para progresar. La historia es el progreso humano».

Traigo a este post estas palabras porque el tema central de todos los medios de comunicación en los últimos días es el asesinato de la sevillana de 17 años, María del Castillo. Su ex novio y otros chicos de edades parecidas se han confesado asesinos o cómplices de la chica. Gente normal y corriente que en situaciones límites –que es cuando sale lo mejor y lo peor del ser humano– son capaces de comportamientos como el que comentamos.

Antonio Damasio, Neurobiólogo y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, afirmaba en una entrevista hace algún tiempo: «En nuestro cerebro hay una muy buena naturaleza y una tendencia hacia lo malo. Somos capaces de comportamientos amables y muy humanos, pero también de otros violentos y antisociales. La violencia existe en todos nosotros. Todo depende del entorno y la educación: el potencial de hacer el bien o el mal está en cualquier ser humano y en función de las condiciones del entorno puede aflorar el bien o el mal. Es responsabilidad de la sociedad esforzarse al máximo para que una faceta (la buena) supere a la otra (la mala)».

En bastantes ocasiones he preguntado a muchas personas esta misma pregunta: «¿El hombre es bueno por naturaleza (Rousseau) o el hombre es un lobo para el hombre (Hobbes)?». En la mayoría de las ocasiones, la respuesta es ambigua. Somos las dos cosas y que salga una u otra tendencia depende de lo que se alimente. Desde mi punto de vista la educación juega un papel determinante. Es la piedra de toque que inclina la balanza en un sentido u otro.

En cierta ocasión, el profesor del IESE, Santiago Álvarez de Mon, me decía: «Somos paradójicos. No he visto ser más cruel y más solidario. Analizas el siglo XX y asusta. Los dos ismos, comunismo y fascismo, fueron realmente siniestros. Pero igualmente hay testimonios acogedores. El mismo club humano acoge a Hitler y Teresa de Calculta, a Ghandi y a Stalin. Echo la mirada a mi interior y veo sombras, pero miro de nuevo y veo luces. Tengo que hacer las paces con esa naturaleza humana, conocerme, aceptarme y recorrer todos los rincones de nuestro ser, incluso los más oscuros, porque pegados a ellos está también la luz. Todo día normal te ofrece escenas entrañables y otras miserables y ruines. Nuestra naturaleza es dual. Llevamos cosido dentro un ángel y un cerdo. A veces nos comportamos de manera violenta y otras como seres sublimes. Esto nos lleva a la Educación. ¿Qué es lo que hace que emane y se manifieste la parte más espiritual y noble de una persona? Una educación tejida de valores que merezcan la pena. ¿Qué es lo que permite que salga la parte más animal? ¿Dónde libran los totalitarismos sus batallas? En las aulas, donde te adocenan, empobrecen y adoctrinan».

No tengo claro si el hombre, como ser humano, evoluciona, retrocede o sigue igual que hace miles de años. Que científicamente, tecnológicamente y socialmente evolucionamos no cabe duda; desde el punto de vista individual del ser humano, sin embargo, no sé la respuesta con certeza. También se me escapa si en términos de coste–beneficio (los adelantos menos los peligros de los adelantos) es positivo, cero o negativo. Ahí queda el debate.

domingo 15 de febrero de 2009

La nueva generación de valor

Es otro de los últimos libros que he leído: «La nueva generación de valor» (LID Editorial, 2008); un libro de Gonzalo Brujó, Consejero Delegado de Interbrand. El prólogo corre a cargo de José Luis Bonet, Presidente de Freixenet y del Foro de Marcas Renombradas.

El libro, muy bien editado acompañado de fotos e imágenes, analiza la marca como el activo clave que genera valor capaz de atraer y retener a los clientes. Y es como dice el autor: «La marca es mucho más que un logotipo, es el puente que entre la compañía y el público».

Cada capítulo está dedicado a la gestión de la marca en 8 mercados clave y cada uno de ellos adornados con una frase de una personalidad de referencia de cada uno de estos mercados. Aquí las dejo:

1. Alimentación y Bebidas: «Un toro puede representar a una empresa e incluso convertirse en un símbolo nacional. Ese es el poder de las marcas». Tomás Osborne, Presidente del Grupo Osborne.

2. Turismo y Transporte: «Viajar supone una extensa e intensa experiencia que empieza cuando planificamos la ruta y termina cuando contamos el viaje o lo recordamos. Una sonrisa, un gesto de atención, un detalle, una sorpresa... Las empresas del sector deben trabajar minuciosamente cada punto de contacto de sus marcas para generar experiencias únicas y memorables». Gabriel Escarrer, Presidente de Sol Meliá Hotels and Resorts.

3. Moda: «Nadie invierte tanto en distribución como nosotros. El dinero hay que ponerlo en la tienda que es la marca». Amancio Ortega, Fundador y Presidente de Inditex.

4. Construcción: «En momentos como el presente [de crisis] es cuando se aprecian los frutos de la inversión de marca». Pedro Zapata, Consejero Delegado de Baluarte.

5. Servicios Financieros: «La marca Santander es un activo estratégico clave para la estrategia de negocio del grupo en el ámbito mundial». Emilio Botín, Presidente del Banco Santander.

6. Industria Energética: «La marca es uno de los activos más importantes para Iberdrola y actúa como elemento diferenciador del resto de las compañías del sector. Es el vehículo que transmite nuestros valores». José Ignacio Sánchez Galán, Presidente de Iberdrola.

7. Telecomunicaciones: «Las marcas corporativas aportan solvencia financiera, capacidad de gestión, proyección internacional y liderazgo. Las marcas comerciales otorgan frescura, cercanía y humanidad». Luis Abril, Director General y Secretario General de la Presidencia de Telefónica.

8. Marcas Lugar: «Una marca destino no es como una marca corporativa o de producto, debe definir un territorio polivalente y universalmente relevante y debe estar fundamentada en las necesidade y aspiraciones de sus audiencias específicas». Alberto Ruiz Gallardón, Alcalde de Madrid.

9. Marcas Celebridad: «Una imagen vale más que mil palabras y una marca vale más que mil imágenes. Las marcas son como las personas, tienen una personalidad propia que las hace únicas y además tienen capacidad para conectar con el consumidor. Las marcas son el futuro». Cayetano Rivera Ordóñez, Torero.

La marca, como activo intangible, es hoy día más importante que nunca. En un mundo donde todo tiende a uniformizarse y la estandarización está de moda, la marca adquiere un papel protagonista muy vinculado al «comercio emocional». Cuando las diferencias –en precio o calidad– eran más evidentes, «la comunicación de las empresas con su entorno era más sencilla y se limitaba a destacar los atributos o el precio. Cuando las ventajas competitivas tienden a diluirse, la comunicación se vuelve más compleja y ello exige un mayor esfuerzo por dotar de personalidad a las marcas» (ver libro «Retos, tendencias y oportunidades en el sector de eventos, 2007»).

sábado 14 de febrero de 2009

Para el fin de semana: Pedro Llamas

Hoy en la sección de «humor y management» tenemos a Pedro Llamas. Menos conocido que Luis Piedrahita, Ángel Martín, Agustín González o Kike San Francisco, pero igual de bueno que ellos. Pedro Llamas tiene arte para generar conexión emocional a través del humor.

viernes 13 de febrero de 2009

Lecciones de Mckinsey

Mckinsey & Co. es la firma de consultoría estratégica de referencia y sueño de muchos estudiantes de business schools. La firma fue creada por James O. Mckinsey en 1926 como una firma especializada en temas de contabilidad e ingeniería. En 1933, Marvin Bower –el padre de la consultoría, como se le definió–, se unió al proyecto y fue el que logró que Mckinsey sea hoy día lo que es.

Sobre las firmas de consultoría estratégica –su forma de seleccionar, de desarrollar los proyectos, etc– es muy complicado saber cosas. Suelen llevar con mucha confidencialidad todo lo que hacen y sus apariciones en los medios son escasas.

Hace algún tiempo pude charlar con Miguel Milano Aspe, Vicepresidente Senior para Middleware de Oracle en Europa Occidental, y ex Mckinsey donde estuvo varios años. Le pregunté cuáles eran las principales lecciones que había aprendido durante su estancia en la firma. Esto fue lo que me contestó:

«Mckinsey es la mejor escuela del mundo para ser un ejecutivo. Lo primero que aprendí en Mckinsey es a ser un «insecure overachiever». Es algo de lo que padece cualquier profesional que trabaja en la firma. Si estás demasiado seguro de que vas a hacer algo bien, lo haces mal; si tienes dudas, las cosas te mantienen alerta y las sacas adelante. Ésta forma de afrontar los retos es muy importante para el éxito.

La segunda lección es «think big». Cuando entras en la empresa te hacen pensar, te convencen de que el cielo es el límite, que tu opinión «educada» es tan válida como la de cualquier consejero delegado, te enseñan a «elevarte» y aprendes a analizar los problemas con la máxima perspectiva. Siempre priorizando el valor del negocio y las necesidades de los accionistas.

La tercera lección es: «Nada es fácil». Hay que seguir una metodología, desagregar el problema en sus partes. Todos los problemas son muy complejos pero todos tienen solución. Cuanto más complejo, en más partes hay que dividirlo y más tesón, tensión y ojos hay que poner. La firma también te enseña a estructurar muy bien la comunicación en todos sus aspectos.

Para acabar, una de las cosas que tienes que aprender (al menos gente como yo) es a saber salir de Mckinsey. El riesgo personal es grande porque el ritmo es muy fuerte, como en la banca de inversión, por ejemplo. Hay personas que son capaces de compatibilizar ese ritmo con una familia pero en mi caso no hubiese sido capaz. Las cosas las hago, no porque sea más inteligente que los demás, sino porque tengo mucho tesón y dedico muchas horas a mi trabajo».

Para los que estéis interesados en profundizar en la metodología, cultura, procedimientos, etc, de la firma existen dos libros escritos por ex empleados; uno es «The Mckinsey way», de Ethan M. Raisel; y «The Mckinsey Mind», de Ethan M. Raisel y Paul N. Friga.

Dejo un artículo publicado sobre Marvin Bower en «The New York Times» el 24 de enero de 2003: http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9503E0D91F30F937A15752C0A9659C8B63

jueves 12 de febrero de 2009

Claves para emprender con éxito

Las posibilidades de obtener grandes beneficios junto a la satisfacción de llevar a cabo algo por cuenta propia, son los factores que, en la mayoría de las ocasiones, empujan a muchas personas a alguna aventura empresarial. Las cifras, sin embargo, asustan: de cada diez empresas que se crean, cinco no llegan al cuarto año de vida, y ocho han desaparecido antes del séptimo año.

¿Qué factores determinan el éxito empresarial?

1. Idea: tener una buena idea es recomendable, aunque no imprescindible y, en todo caso, insuficiente. No se trata tanto de hacer grandes descubrimientos como de identificar una «ventaja competitiva», esto es, «que tengo yo que la competencia no tiene»; y ésta puede consistir, entre otras, en la capacidad de reducir costes, en la localización estratégica de un local, o en el segmento de mercado al que uno se dirige.

2. Gestión: una cosa es tener una buena idea y, otra diferente, tener un buen negocio. Una buena idea se transforma en un buen negocio cuando se gana dinero; y lo que hace que la primera se convierta en lo segundo, es la gestión. Lo complicado no es montar una empresa –esto lo puede hacer cualquiera– sino gestionarla eficazmente.

3. Equipo: «Destruid mis fábricas, mis instalaciones y mis archivos. Pero dejadme mis cuadros directivos y me repondré en dos años» (R. Arana). Si el éxito de una empresa está en su gestión, la clave está en rodearse de buenos –los ¡mejores!– profesionales (ver post «El riesgo de no rodearse de los mejores», 22/01/09). Las personas son los principales impulsores (destructores) de las organizaciones. Todo lo bueno (malo) que llegue a ser una empresa depende, por encima de sus productos, tecnología o cualquier otro factor, de su equipo de gente.

4. Capacidad de trabajo: el emprendedor vive para su negocio: 24 horas al día, 7 días a la semana, 52 semanas al año. Siempre con la empresa a cuestas. Los negocios reclaman lo mejor del individuo. Además, en los comienzos, el control de los costes es primordial, por lo que hay que estar dispuesto a hacer de todo con tal de ahorrar unos euros; uno no se puede dar grandes alegrías; lo mínimo para rendir lo máximo.

5. Paciencia: no se quita el candado, se abre la puerta el primer día y los clientes están fuera esperando como locos para entrar. Más bien sucede lo contrario. El primer día no entra nadie; el segundo algún despistado; y así poco a poco hasta que uno va haciéndose un nombre y empieza a ser conocido. Este proceso puede llevar meses o incluso años, por lo que armarse de paciencia es imprescindible hasta que se recogen los ansiados beneficios con los que se sueña. Nada importante se logra de manera inmediata.

6. Visión de futuro: es necesario que el emprendedor sea un adelantado a su época y vaya por delante del mercado; de otro modo, el fracaso está casi asegurado. El verdadero emprendedor vive en el futuro, sin desatender el presente. Tiene su mirada puesta en el mañana: nuevos productos, nuevos mercados, nuevas alianzas… que permitan diversificar y adaptarse a los nuevos tiempos.

7. Capacidad comercial: contar con un producto atractivo es importante, pero mucho más lo es aún, ser capaz de captar clientes; dicho de otro modo, «una cosa es conquistar un continente, y otra, poblarlo y desarrollarlo» (B. Herrero). Sin capacidad comercial las probabilidades de éxito son reducidas. Cualquier empresa, con independencia del sector al que se dedique, vive de vender: electrodomésticos, pizzas o proyectos de consultoría.

8. Planificación: el empresario no puede moverse por impulsos. La planificación estratégica -qué hacer (objetivos), cómo (medios), cuándo (plazos), y con quién (personas)– es una de las patas claves del éxito empresarial. Sin planificación, se pierde tiempo y se hace perderlo a los demás.

9. Ilusión: la pasión por dejar huella es algo inherente al empresario. El emprendedor vibra con su empresa. Sin esa especie de «alucinamiento» empresarial no es posible alcanzar cotas elevadas. Además, es importante que esa actitud se mantenga en el tiempo, ya que si la empresa se convierte en rutina, los días están contados. Como dice Amancio Ortega: «No vale la pena ser empresario sólo para ser rico».

10. Gestión de tensión: un empresario está continuamente gestionando inconvenientes, incertidumbres, limitaciones... Se necesita una gran tolerancia a la adversidad y ambigüedad que no todo el mundo tiene ni está dispuesto a aguantar. En cierto modo un empresario como un equilibrista que siempre intenta mantener el equilibrio (ver post «El hijo de la novia», 10/10/07).

miércoles 11 de febrero de 2009

De ti depende

«Las cosas se determinan las unas a las otras, pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser, dentro de los límites de sus facultades y de su entorno, lo tiene que hacer por sí mismo». Son palabras de Víktor Frankl en «El hombre en busca de sentido» y ésa es la idea central del libro de Ignacio Álvarez de Mon, «De ti depende» (LID Editorial, 2008): «Cada uno es el principal responsable de lo que le sucede en la vida».

¿Qué existen condicionantes, limitaciones y restricciones...? «Por supuesto –dice Álvarez de Mon–, pero por más que queramos ignorarlo, no anulan la libertad última del ser humano y su responsabilidad asociada».

¿Y de que depende llegar a donde uno previamente había deseado llegar?

El autor apunta 5 variables:

Motivación: disfrutar con lo que se hace para obtener lo que se quiere. Sin motivación los resultados son siempre ramplones. La motivación es aquello que empuja hacia a la meta y accede a rebasar los límites que los humanos nos hemos autoimpuesto; que permite salvar obstáculos insalvables; que regatea contratiempos y desafía imprevistos; aquello que hace frente a los golpes bajos; fuente de energía incontenible que es capaz de alumbrar nuevos caminos y descubrir alternativas con el objetivo de alcanzar ese fin añorado.

Comunicación: que mejora las relaciones con los demás y con ello la posibilidad de lograr resultados. Comunicación es, sobre todo, conexión emocional con el otro, lo que facilita la venta, las negociaciones y el sacar proyectos adelante. La falta de comunicación es uno de las principales lacras en las relaciones humanas que van erosionando poco a poco la sintonía entre las personas.

Desarrollo Personal: para explotar nuestras capacidades y así conseguir más fácilmente lo que anhelamos. Según Carl Rogers el crecimiento del individuo hacia su ser ideal potencial requiere, dos elementos: primero, «seguridad psicológica personal», basada en la aceptación incondicional de sí mismo, carente de evaluaciones externas y en conexión con otros individuos que comprenden plenamente su situación; y segundo, «libertad psicológica personal», que permite asumir plenamente los propios pensamientos y sentimientos sobre las cosas, de tal modo que cada persona tome las decisiones que estime oportunas.

Trabajo en Equipo: todos tenemos carencias, límites y taras, por eso necesitamos de los demás para llegar lejos. Sólos no somos nadie. Lo dice un proverbio: «Si quieres ir rápido ve solo; si quieres llegar lejos, ve con otros».

Liderazgo: que es el lubricante que hace que la maquinaria funcione y las piezas del puzzle encajen. Y todo liderazgo comienza por el autoliderazgo. Quien no puede gobernar su vida no está capacitado para gobernar la vida de los demás. Quien es incapaz de poner orden en su propia cas, es imposible que ponga orden en la de los demás. El propio liderazgo conduce al liderazgo de los demás.

Además, merece destacar otro aspecto del libro: cada uno de los capítulos va acompañado de oportunos casos prácticos que permiten comprender mucho mejor las ideas expuestas.

Merecen la pena las palabras de despedida del libro, unos versos de Miguel de Unamuno: «Avanza, pues, en las honduras de tu espíritu y descubrirás cada día nuevos horizontes, tierras vírgenes, ríos de inmaculada pureza, cielos antes no vistos, estrellas nuevas y nuevas constelaciones... En vez de decir, pues, ¡adelante!, o ¡arriba!, di: ¡adentro! Reconcéntrate para irradiar; deja llenarte para que rebases luego, conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e indiviso. Doy cuanto tengo, dice el generoso; doy cuanto valgo, dice el abnegado; doy cuanto soy, dice el héroe; me doy a mí mismo, dice el santo; y di tú con él, y al darte: doy conmigo el universo entero. Para ello tienes que hacerte universo, buscándolo dentro de ti. ¡Adentro!».

CV Ignacio Álvarez de Mon: es profesor de comportamiento organizacional y director del área de Dirección de Recursos Humanos del Instituto de Empresa. Es doctor en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad de Salamanca, Licenciado en Derecho por ICADE y MBA por la Universidad de Houston. Sus áreas de interés están centradas en el liderazgo, la motivación, el trabajo en equipo, la gestión de conflictos, el desarrollo de personas y el coaching.

martes 10 de febrero de 2009

On the one hand... but on the other...

Un conocido economista decía que «es difícil hacer predicciones económicas, sobre todo cuando éstas se refieren al futuro». De economía, en general, todos sabemos más bien poco; a lo sumo, que tras un ciclo bueno viene otro malo, pero cuándo y con qué profundidad no lo sabe nadie.

Hace algún tiempo le pregunté a Manuel Conthe, ex Presidente de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) (dejo su blog) cuál era su opinión sobre la siguiente frase de John Kenneth Galbraith: «Hay dos clases de economistas: lo que no tienen ni idea y los que no saben ni eso».

Ésta fue la contestación de Conthe: «Yo estudié tanto Derecho como Economía (aunque luego sólo llegara a licenciarme de lo primero). Después he combinado ambas disciplinas. Mi impresión es que el mundo del Derecho, sin llegar a ser un mundo de certezas –la Jurisprudencia de los Tribunales a veces produce sorpresas–, es relativamente previsible y ser puede ser un gran jurista sin ser una inteligencia privilegiada. En el mundo de la Economía –especialmente, de la macroeconomía y las finanzas–, hay pocas verdades incuestionadas y el futuro es siempre bastante imprevisible, porque depende de una mirada de factores y decisiones individuales que puede producir muchos escenarios alternativos. Además, la Economía es el mundo de los “trade offs”, en el que cualquier medida tiene ventajas e inconvenientes que deben ponderarse cuidadosamente. No es casual que el presidente Truman, irritado en una ocasión ante la complejidad y ambivalencia de los consejos económicos de sus asesores, anhelara algún “economista manco”, que no estuviera siempre diciéndole que “on the one hand… but on the other…”».

Así es la economía. Está bien tener referencias, pero no fiarse de ellas de manera incondicional.

lunes 9 de febrero de 2009

Alfons Cornella e Infonomía

Hoy he podido compartir jornada en Barcelona con Alfons Cornella, Presidente de Infonomía, una red de innovadores de referencia en lengua española (más de 20.000 personas registradas y 500.000 páginas vistas al mes) que constituye uno de los principales proveedores de contenidos sobre innovación. Infonomía edita, produce y distribuye conocimiento a través de múltiples medios: revistas y eventos, libros, websites, newsletters quincenales, publicaciones impresas, TV/multimedia o eventos internacionales, entre otros.

Alfons es uno de los referentes en la materia en nuestro país. Ha publicado 16 libros sobre ciencia, tecnología e innovación, así como centenares de artículos sobre cómo las tecnologías pueden transformar la empresa. Sus dos últimos libros son «Futuro Presente: 101 ideas fuerza para entender las próximas décadas», y «La Alquimia de la Innovación», en coautoría con Antonio Flores. Desde el punto de vista de la formación Alfons es Licenciado en Física, Master Of Science en Information Resources Management, y Diplomado en Alta Dirección de Empresas.

Según Risto Mejide, como recoge en su libro «El pensamiento negativo», este experto es «un genio despistado y modesto, pero genio al fin y al cabo. Una persona capaz de ver las cosas que hay detrás de las cosas, de fijarse en lo que nadie se fija, y de sacar en pocas horas análisis y conclusiones que al resto de los mortales nos hubiera costado varias décadas. El típico tío que si hubiese nacido en EEUU, hoy estaría dando conferencias por todo el mundo junto a Gore, Clinton, Mandela, Kotler y Peters. Pero como ha nacido en un país de avariciosas influencias, envidia mediocre y visión entornada, tan sólo da algunas charlas en algunos consejos de administración, y su empresa, Infonomía, no deja de ser su brazo armado, la extensión material de sus visiones, a menudo tan acertadas en el fondo como incomprendidas en la forma».

Una de las cosas más interesantes de Infonomía es lo que se conoce como «We update you», una exposición cada seis meses de las 10 principales tendencias en materia de innovación en diferentes campos. La próxima tendrá lugar el 19 de febrero en Zaragoza.

El proyecto de Infonomía y su capacidad de generar contenidos es realmente sorprende. Son una especie de middleground que pone en contacto a la gente underground (con ideas) y los upperground (con dinero).

Para los que no conozcáis Infonomía, recomiendo pasearse un rato por su web, seguro que encontráis cosas interesantes. Igualmente, si podéis asistir a una charla o conferencia de Alfons, acudir porque sacaréis conclusiones interesantes. La última a la que asistí fue en noviembre en Zaragoza en el V Congreso CEDE. No hay que olvidar que 2009 ha sido declarado por la Comisión Europea como el «Año europeo de la Creatividad e Innovación». Las posibilidades de hacer cosas son infinitas y la necesidad una realidad. Lo decía Albert Einstein: «En tiempos de crisis la creatividad es más importante que el conocimiento».

domingo 8 de febrero de 2009

Cambio y liderazgo: socios inseparables

«Todo cambia, nada permanece». Esta frase de Heráclito es hoy, más que nunca, una certeza. El cambio siempre ha existido, no es nuevo, lo que ha variado es la velocidad con la que se suceden los acontecimientos, de tal manera que «paradójicamente, el cambio se ha convertido en una cuestión rutinaria».

En este contexto el liderazgo tiene más sentido que nunca. Como apunta José Aguilar: «El liderazgo es un modo de dirigir en tiempos de cambio; sólo tiene sentido cuando una organización está en proceso de transformación, porque si estuviera en una situación estable no harían falta líderes sino gestores».

Para los que tengan dudas sobre la rapidez con la que todo acontece, les daré unos datos:

– Los usuarios de internet han pasado de ser 3 millones (1994) a 1.000 millones (2005).

– McDonald´s ha pasado de ser conocido como el principal suministrador de hamburguesas en el mundo al ser el principal en frutas y verduras.

– Si MySpace fuera un país, ocuparía el puesto 11 como país más grande del mundo (entre Japón y México).

– De acuerdo al ex Secretario de Educación de EEUU, Richard Riley, los 10 mejores empleos que serán demandados en 2010 no existían en 2004.

– 1 de cada 8 de las parejas que se casaron en los EEUU el último año se conocieron en línea.

– Se estima que el New York Times en una semana contiene más información que la que la que una persona absorbía durante toda su vida en el siglo XVIII.

– La cantidad de mensajes de texto enviados y recibidos cada día excede la población mundial.

– La Edad de Piedra duró 30.000 años; la Edad del Metal, 5.000 años; la Revolución Industrial, 200 años; la Era Eléctrica, 40 años; la Era Electrónica: 20 años; y la Era de la información cambia cada poco tiempo. Se estima que en la década de los 90, el conocimiento se duplicaba cada 4 años; en la actualidad se estima que cada 20 meses. Algunos estudios concluyen que hoy día un trabajador tiene que renovar el 50% de sus conocimientos cada 3 años cuando en la década de los 70 era de 12 años.

– La radio necesitó 38 años para llegar a 50 millones de usuarios; la televisión, 23 años; el PC, 16 años; e Internet, 4 años.

– El plazo de lanzamiento de un automóvil desde que se diseña hasta que se comercializa en 1990 era de 6 años; en la actualidad es inferior a 24 meses.

– Sony lanza 5.000 nuevos productos al año, y Disney uno, cada cinco minutos.

– Boeing consiguió reducir su periodo de fabricación de un 747 o un 767 a ocho meses, aproximadamente un 50%.

– En Tokio hay un restaurante que factura por minutos con un cartel publicitario que dice: «to eat as much as possible as quickly as possible» (coma todo lo que pueda lo más rápidamente posible).

– En los últimos veinte años, la esperanza de vida de las empresas se ha reducido de 43 a 14 años.

– En 2003, el 25% del total de productos vendidos por Philips, procedía de productos lanzados al mercado en los últimos 12 meses. En 2005 esa cifra se había elevado al 49%.

– Según datos del Center for Creative Leadership (2006), el 40% de los directivos están condenados a fracasar en los próximos 18 meses. La mitad de los CEO duran menos de 3 años en el cargo (Drake Beam Morin); y el 72% de los máximos responsables de las principales compañías británicas duran menos de 5 años en el cargo (SuntopMedia–Financial Times).

Podríamos seguir dando datos. Sólo una reflexión: si Vd. no se encuentra cómodo en entornos de cambio (la palabra crisis significa eso, cambio), incertidumbre, ambigüedad y paradojas, lo va a pasar mal. Éste es el mundo que vivimos y éste es el mundo que hay que aprender a gestionar. No hay otra. Y las predicciones son claras: la velocidad del cambio seguirá increméntandose.

sábado 7 de febrero de 2009

Para el fin de semana: Luis Piedrahita

Después de «Mr. Bean» (24/01/09) y «Gila» (31/01/09), este fin de semana tenemos a un genio de los monólogos, Luis Piedrahita, al que ya tuvimos anteriormente aquí (ver post «Dios hizo el mundo en siete días», 20/12/08). Os dejo con este monólogo sobre la playa.


viernes 6 de febrero de 2009

El dinero es un arma de destrucción masiva

El otro día una bloguera (Pilarmandl) hizo un comentario a raíz del post «Íntimo y Personal» de Pedro Ruiz (03/02/09), y dije que dejaría una entrevista que le hice al artista hace algún tiempo en Executive Excellence. El titular de aquella entrevista, que reproduzco a continuación, fue: «El dinero es un arma de destrucción masiva».

Vd. es un profundo perforador de la realidad en que vivimos. Háganos una breve radiografía de la sociedad actual:
Es una sociedad que yo no puedo definir pero donde existen grandes desigualdades y a la que se le está inyectando cada vez más banalidad, consumismo, superficialidad y chabacanería; una sociedad a la que se le está escondiendo la libertad debajo de unos maquillajes de consumo extraordinarios con gente que se muere de hambre y manejada seguramente por unas cuantas fortunas del planeta. Es una sociedad donde cada día hay una tendencia más clara a fabricar rebaños: de la Play Station, del Barça o del Fashion Victim... No quiero ser catastrofista pero creo que caminamos, en el mejor de los casos, hacia Blade Runner.

En cierta ocasión decía: «No hay ninguna solución que no pase por el cambio de la condición humana. La gran obra por hacer está en el alma del hombre». ¿Qué soluciones propone para que eso ocurra?

Empezar otra vez la evolución. Benavente decía una cosa a la que me apunto: «No hay más revolución que calor en los corazones y luz en las mentes». Todo lo que no venga de ahí es codicia, torpeza, carencia, ambición, necesidad innecesaria... La depuración de la condición humana (y bajo mi punto de vista la condición humana no es más que un accidente que desaparecerá de la capa de la Tierra) pasaría por la autoridad de la sabiduría; y la sabiduría no está presente en los liderazgos mundiales. No digo que los líderes mundiales no sean buenos, pero hablo de un conocimiento superior al mero dato; una hondura que hoy ha desaparecido, aunque tampoco nunca ha brillado por su presencia excesiva, pero que cada vez se desvanece más.

Respecto a décadas o siglos pasados, ¿el ser humano ha mejorado, empeorado o está igual?

Recuerdo un pensamiento de mi madre hace 30 años que decía que cada vez veía la sociedad más sucia. Se refería al alma de las personas. A mí me da la impresión de que ésta es una sociedad que avanza mucho por fuera pero poco por dentro. Es más, creo que interiormente retrocede. Que se presuma del número de jóvenes que se reúnen a un botellón, que se presuma de la ingesta de estupefacientes, que se presuma de la posesión del número de aparatos electrónicos, en lugar de hablar de algo que está desapareciendo, el mérito, es un síntoma extraordinariamente preocupante. Creo que estamos padeciendo desde los medios de comunicación un diluvio de mierda irreciclable.

Es curioso como en la condición humana conviven personas tan diferentes: Teresa de Calcuta y Hitler; Ghandi y Stalin; Luther King y Lenin... ¿Cómo se explica?
Primero, un factor genético; segundo, el decorado, donde uno nace: África, una casa rica, una casa pobre...; y tercero, hay diferentes niveles de evolución en cada uno de los chimpancés que formamos la comunidad. El miedo nos mueve y nos paraliza. El miedo nos impulsa a buscar un trabajo y nos tapa la boca para decirle “no” al jefe. El miedo al hambre y el miedo a ser despedido. Por eso, se nos inyecta miedo para manejarnos: el miedo al cambio climático, a la gripe aviar, a la falta de petróleo... Desde el miedo se nos domina. Nos hemos escapado tanto de nosotros mismos que nos damos miedo. Creo que estamos al borde de un gran estallido de violencia. Me gustaría equivocarme.

¿Es optimista respecto al futuro?

Si no hay una reflexión muy honda de lo que vale y no vale la pena de la vida, esto tiene un cariz, como decía antes, de Blade Runner.

Ha dicho: «Cada día nos cuesta más caro vivir peor». ¿Podemos asegurar que aunque muramos más tarde vivimos menos?

Vivimos menos intensamente, y cuando existe intensidad, es una intensidad mentirosa; la intensidad del fin de semana: ir corriendo a todos los lados. La vida pegada a lo natural es mejor. Nos enseñan pocas cosas buenas, pero hay una que nos falta a todos: Sencillez. Sin ella lo que hacemos es pertrecharnos de cosas inútiles que arrastramos y que luego defendemos con violencia. Al lado de un olmo y un lago con poco que comer pero suficiente se está mucho mejor que en Nueva York o en Madrid perdiendo el día por aparcar. Nos hemos comprado un medio de vida absolutamente absurdo. Lo grande está en lo pequeño y lo pequeño está en lo grande.

Su poema «La contradicción», incluido en el libro «Mi noche abierta» (2003) (en este blog lo reproducimos con fecha 19/05/07) es un reflejo de la realidad paradójica en que vivimos. ¿La vida es una gran mentira muy bien vendida?

Sí. Suelo decir que la vida es una farsa que termina en fraude; por eso yo no he tenido hijos. Con 9 años me ponía en la plaza de mi barrio en Barcelona, veía a los hombres mayores con el pitillo, la boina y el sol en la cara, y empecé a pensar: no me gusta como termina esta película de la vida. Y entonces decidí no tener hijos, a pesar de lo mucho que me gustan. Tampoco pido que nadie siga mi consejo. Además, no quiero parecer un pesimista militante, pero la vida es un regalo envenenado porque termina mal; y con suerte, con muchísima suerte, termina con el afecto de unos hijos y amigos que te acompañan. Tampoco nos han contado para qué. Soy un pesimista vitalista. Hago mil cosas (compongo, pinto, canto...) pero si lo sé no nazco, a pesar de los buenos ratos que he pasado. No encuentro explicación a esta vida.

Vd. es un defensor del ser humano como individuo único e irrepetible que no se deja adocenar por la masa. ¿Merece la pena ser uno mismo sabiendo el coste emocional que ello representa?

El coste emocional es grandísimo y el precio es la soledad. Bajo mi punto de vista, el que profundiza y es capaz de quedarse al margen de los grupos está condenado a varias cosas: primero, a ser señalado; segundo, a tener muy poca conversación con otros; y tercero, a preguntarse si está haciendo bien. Es como hacer submarinismo. Si bajas a 2 metros de profundidad hay muchas personas buceando; si bajas a 50 metros, por allí hay menos gente. Si encima te atreves a poner eso como una convicción activa en práctica, entonces la situación es más delicada. El que mantiene un discurso singular está condenado a la soledad.

En tono irónico decía Groucho Marx: «La felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...». Vd. ha escrito: «Estamos en la sociedad de comprar lo que no necesita y de necesitar lo que no se compra». ¿El dinero es la raíz de la práctica totalidad de los males sociales?

Alguien dijo que el mundo empezó a pudrirse cuando dijo: «Esto es mío». También Groucho Marx decía: «El secreto del éxito está en la honestidad. Si logras evitarla... está hecho». El dinero es la libertad de los cobardes y un arma de destrucción masiva. El dinero está matando la capacidad de riesgo y atrevimiento de casi todos. El hecho de que el dinero sea una espada de Damocles que gravita sobre nuestras nucas lo convierte en un arma de destrucción masiva, porque está aniquilando los impulsos naturales que no se pueden llevar a cabo como consecuencia de la amenaza de la hipoteca, de la deuda o de cualquier otro aspecto. La democracia es la dictadura del dinero.

Habitualmente se dice que la gente no es tonta, aunque en ocasiones da la sensación de que es fácilmente maleable. En su experiencia, ¿somos muy listos o muy tontos?
No me referiría a la gente, porque «la gente somos todos». Mi amigo Luis Cobos dice que la gente no existe, porque vas a un restaurante y en una mesa se dice: «La gente es muy mal educada... (pero no son ellos)»; en otra mesa: «Es que la gente chilla mucho... (pero no son ellos)»; en la mesa de al lado: «Es que la gente es muy grosera... (pero no son ellos)».... con lo cual, al final, la gente no existe. Creo que la evolución ha dado tiempo para poco. Somos un paso muy precoz de la vida unicelular y no se sabe qué. Si nos ceñimos al chimpancé, al antropoide o a lo que queramos, llevamos 6.000 años de escritura y 1,5 millones de años de «homo erectus». De esto podemos deducir que el instinto y el primate pueden más que la cultura. Por tanto, el conductismo que se puede hacer de las masas es sencillo, porque el instinto prima más que la razón. Hay unos resortes muy concretos que bien pulsados dan lugar a actos irreflexivos, y los que lo saben, los usan.

Vd. ha dicho: «Hay que saber reunirse con uno mismo. A veces me cito conmigo mismo... y no voy». ¿Por qué nos da tanto miedo la soledad?
Porque nos han enseñado a hacerlo todo a la vez, en grupo y con ruido. Esta sociedad le tiene miedo a tres cosas fundamentales: la quietud, la soledad y el silencio. Sólo se puede tener una mediana noción de lo que pasa por dentro en esas condiciones. Estando sólo, quieto y en silencio. Esto nos llevaría a un pensamiento de Ortega y Gasset que dice: «Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa. Por eso, nos pasa lo que nos pasa». El miedo del hombre a estar sólo le quita, por un lado, una porción de soledad, pero al mismo tiempo también, una porción de identidad.

Cuentan que en cierta ocasión se encuentran dos amigos y le dice uno al otro: «¡Qué alegría verte! He oído hablar tan bien de ti que creía que estabas muerto». ¿Cómo ha gestionado la envidia Pedro Ruiz a lo largo de su carrera?

La envidia es el reconocimiento del propio fracaso. El zapatero que está contento haciendo lo que hace con sus zapatos, no le importa que un violinista gane más. ¿Cómo te defiendes de ella? Haciendo más cosas y no fijándote demasiado. La envidia sana no existe, sólo el afán de emulación.

jueves 5 de febrero de 2009

¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?

La semana pasada terminé de leer el libro que da título a este post: ¿Por qué los españoles comunicamos tan mal?. Es de la editorial Plaza y Janés y el autor es el conocido periodista Manuel Campo Vidal, responsable de moderar el primer debate televisado entre Felipe González y José María Aznar en 1993, y el primero entre Zapatero y Rajoy en febrero de 2008. Desde 2006 preside la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión y en 2007 fundó el Instituto de Comunicación Empresarial.

La comunicación es un tema de vital importancia del que hemos hablado en este blog en muchas ocasiones (por ejemplo, «El contexto psicológico en la comunicación», 08/12/08) y al que se debería prestar más atención. Hace apenas unas semanas, Guillermo Perry, Economista Jefe del Banco Mundial para la región de América Latina y Caribe (1996–2007), me decía: «La capacidad de liderar e influir se basa mucho más en tener ideas claras y en saberlas exponerlas, que en la posición que se ocupa o en el respaldo político o económico que se tiene». Contundente, sin dudas.

Destaco algunas ideas del libro y algunas otras mías sobre la importancia de la comunicación:

La comunicación, como cualquier otra disciplina, tiene su técnica y su método. Algunos (sólo unos pocos) pueden aprenderla de manera intuitiva; la mayoría tiene que dedicarle tiempo para saber cuáles son sus claves, practicarlas e interiorizarlas.

El primer error grave es pensar que comunicar es simplemente hablar. Comunicar es mucho más que eso y antes de abrir la boca ya estamos comunicando y diciendo muchas cosas.

No se puede no comunicar. Comunicación es todo: la forma de vestir, de andar, el coche que conducimos, la casa que tenemos, el grado de cuidado en la higiene personal... Cualquier pista da detalles e indicios sobre quiénes somos o sobre la credibildad de nuestros mensajes.

La comunicación siempre es importante, pero lo es aún más en épocas de crisis. Porque la demanda de información es mayor. En casos como éstos es clave disponer de un protocolo de actuación ya que en situaciones de tensión uno no está para pensar mucho sino para actuar.

El humor genera conexión emocional con la audiencia; algo fundamental en la comunicación. El otro día citamos las palabras de Víctor Borge: «La risa es la distancia más corta entre dos personas». No cabe duda, el humor lubrica las relaciones.

Lo positivo siempre vende más. Aquí hemos destacado esta cuestión en varias ocasiones: «Resultados tangibles del optimismo», 30/12/08; «Huya de los pesimistas», 15/05/08; «Cadena de optimismo», 29/09/08. Manuel Campo Vidal recoge una anécdota contada en distintas ocasiones y es cómo Zapatero le ganó la partida a José Bono en el Congreso de los socialistas para liderar el partido. Bono comenzó su discurso diciendo: «Estamos de puta pena; estamos muy mal»; y Zapatero el suyo así: «No estamos mal, vamos a estar mejor». Según la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, «eso sólo lo puede hacer alguien que piensa como un dirigente porque le dio la vuelta al discurso pesimista y nos ofreció la autoestima de la colectividad».

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Es una frase utilizada hasta la saciedad pero que es precioso recordar nuevamente aquí. La brevedad es virtud de los más grandes. En el libro se dice: «Hablar mucho o, peor áun, hablar demasiado, puede diluir el mensaje, disminuir la relevancia de lo esencial a transmitir».

La sencillez es otra de las grandes virtudes de la comunicación. Lo complejo y barroco aburren. A menudo (aunque no siempre) se da una paradoja en la comunicación: cuanto menos sabe una persona sobre un tema más complicado hace su discurso. La inteligencia convierte cualquier asunto en accesible a cualquier persona.

La relevancia del público al que se dirige. No vale el mismo discurso para cualquier ocasión. La pereza no es buena aliada para nada. Adapte el mensaje y el lenguaje a su audiencia, de otro modo se producirá una desconexión emocional. Éste es uno de los aspectos que más cuesta a la gente.

«La habilidad para expresar una idea es tan importante como la idea misma» (Aristóteles). El «cómo» es tan importante como el «qué». Y puestos a elegir diría que es preferible ser menos erudito y saber transmitir mejor que a la inversa. Hay mucha gente que sabe mucho pero no es capaz de llegar al público.

En comunicación es igualmente relevante saber manejar los silencios. Como se suele decir en la radio: «Los silencios hablan». Las pausas tienen un gran valor comunicativo porque sirven para subrayar ciertos mensajes.

En definitiva, un libro bien escrito y, sobre todo, útil.

miércoles 4 de febrero de 2009

Estabilidad emocional: el caso Lolo Sainz y Rafa Nadal

Hoy he podido estar y conversar un largo rato con Lolo Sainz (Tetuán–Marruecos, 1940), ex entrenador del Real Madrid y de la selección española de baloncesto, además del Jouventut de Badalona.

Ambos colaboramos en el Blog «Aprende del Deporte» creado por Eugenio de Andrés (Socio Director de Tatum) y Eduardo Schell (Redactor de Marca), autores del libro «Basuketuboru» donde se desgranan los factores clave del éxito de la selección española de baloncesto campeona del mundo en Japón en 2006.

Me decía Lolo Sainz que una de las lecciones que le ha enseñado el baloncesto y que hoy intenta aplicar en su vida diaria es el agradecimiento, o lo que es lo mismo, la gratitud hacia todos aquellos que están alrededor suyo –fundamentalmente la familia y amigos– y que hacen una labor callada, discreta, poco vistosa pero tremendamente importante y que a menudo pasa desapercibida. Lolo Sainz ha citado a su mujer y a sus hijos que según sus palabras «se han sacrificado tanto como yo. La vida de un entrenador del deporte profesional no es nada fácil».

A raíz de este comentario, le he dicho a Lolo que a mí me parecía que ésa era una de las claves del éxito de Rafa Nadal y del que prácticamente nadie habla. Que Rafa tiene talento es indudable; que es un luchador nato, también; que jamás pierde la concentración, igual. Pero hay más factores, y uno de los más importantes, desde mi punto de vista, es el entorno; un entorno que proporciona sobre todo estabilidad emocional; un entorno en el que todos –madre, padre, hermana, tío...– tienen claro quién es el protagonista y reman en la misma dirección con el único objetivo de que Rafa tenga la tranquilidad necesaria y la concentración precisa para hacer bien su trabajo sin despistarse con nada y seguir sumando títulos y reconocimientos.

Hay dos palabras que vienen a la cabeza para definir ese entorno y que están interconectadas: generosidad y afecto. Generosidad para ponerlo todo a disposición del tenista a cambio de sacrificar muchas cosas personales. La vida de todos los miembros de la familia –viajes, vacaciones, etc.– gira en torno a la agenda profesional de Rafa. Por otro lado, cuando hay afecto, la generosidad es totalmente incondicional, sin ningún reproche y no se llevan contabilidades para ajustar cuentas cuando convenga. Se hacen las cosas porque se sienten y ya está. ¿Creen Vds. que la madre Nadal lleva apuntado el número de camisas que le ha planchado o la cantidad de veces que le ha ordenado el cuarto (Rafa es muy desordenado)? ¿Creen que su padre tiene puesto por escrito el número de kilómetros que ha hecho para que su hijo pudiese disputar partidos? ¿Creen que su tío está a la espera de decirle en qué ocasiones ha dejado de irse de vacaciones por estar al pie del cañón? El afecto no se puede parametrizar. Se da y siente, nada más. Además, cuando existe afecto uno disfruta haciendo las cosas como si fueran para uno mismo.

No es fácil, sin embargo, encontrar un entorno de este tipo. Rafa ha tenido la enorme fortuna de encontrarlo en lo más grande que uno puede tener, su familia, cosa que no siempre ocurre. Por tanto, felicidades Rafa por tus triunfos; y felicidades familia de Rafa Nadal por contribuir igualmente a esos triunfos que todos aplaudimos.