FRANCISCO ALCAIDE HERNÁNDEZ: marzo 2009

martes 31 de marzo de 2009

El arte de amargarse la vida

Paul Watzlawick en su libro «El arte de amargarse la vida», cuenta la siguiente historia:

Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste un martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizá la prisa no era más que un pretexto, y el hombre tiene algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la prestaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso: «¡Quédese usted con su martillo!».

Sin dudas, esto lo hemos podido experimentar todos alguna vez: ¿Qué conclusiones sacáis?

lunes 30 de marzo de 2009

La virtud de la paciencia

En muchas ocasiones he hablado de lo que considero es la clave para alcanzar resultados en el ámbito profesional y que he venido a denominar “PSP: Pasión + Sacrificio + Paciencia” y del que he hablado en este blog.

Hoy me detengo en la última de las variables –la paciencia– que para mí es la más complicada de lograr porque implica hablar del futuro (siempre incierto) y aplazar la recompensa: dejar de ganar algo hoy para obtener mejores beneficios mañana.

Son muchas las voces que destacan la importancia de esta virtud: “Quien es un maestro en paciencia, es un maestro en todo”, decía el político George Savile. “La paciencia lo alcanza todo”, afirmaba la Madre Teresa de Calcuta. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, nos recuerda el refranero; o “con el tiempo y con paciencia la hoja del moral se convierte en seda” (Proverbio chino), son sólo algunas expresiones.

Hay cosas en las que es inevitable contar con la presencia del factor tiempo. Nada que merece la pena se construye de un día para otro. Beneficios rápidos suelen evaporarse con la misma premura porque no están edificados sobre pilares sólidos. “Easy come, easy go”, dicen los anglosajones. Recuerdo hace ya algunos años decir al humorista Moncho Borrajo: “Subir peldaños de dos en dos, te hace más inseguro”.

Existe demasiada prisa por alcanzar resultados y eso ir contra natura; es luchar contra el sentido común ya que de otro modo cualquier persona conseguiría todo. Peter Senge afirmaba: “Un bebe tarda nueve meses en hacer por mucha gente que se ponga a trabajar en el empeño”. Que no nos ocurra como a aquel individuo que decía: “Señor, dadme paciencia, dadme paciencia... pero dádmela ya”.

Para aquellos que todavía tengan dudas podems recordar las palabras de un líder de referencia, Mahatma Ghandi: “Sólo soy un hombre corriente con una habilidad inferior a la media. Soy un idealista práctico y no reconozco ningún otro talento para explicar lo que he logrado. No tengo ninguna duda de que cualquier hombre o mujer pueden hacer lo mismo que yo he hecho, si tienen la misma paciencia y cultivan la misma fe que yo he cultivado”.

domingo 29 de marzo de 2009

El arte de vencer se aprende en las derrotas

«El arte de vencer se aprende en las derrotas». Mágnifíca frase del militar y político Simón Bolívar (1783–1830). En otras ocasiones hemos citado aquí también un axioma de referencia: «De derrota en derrota hasta la victoria final». Y no podemos olvidar tampoco al Mariscal Turenne: «Es preciso haber sido derrotado dos o tres veces antes de ser alguien».

Muchas veces las diferencias entre unas personas y otras no se explican por tener más conocimientos o contar con mejores habilidades sino simplemente por haber pegado más tiros que el resto. El refranero suele decir que «sabe más el diablo por viejo que por diablo»; es decir, que la experiencia –entendida como sumatorio de fracasos y errores y no como la mera acumulación de años– es la que al final te permite que cada vez que uno dispara ajustar el tiro con mayor precisión.

«El fracaso muchas veces es un regalo», me decía en una ocasión Pilar Jericó. Lo secundo. La vida es una cuestión de horas y vivencias. Por este motivo, siempre he dicho que soy muy partidario de que la gente empiece a trabajar joven. Amancio Ortega (Inditex) o Francisco Martín (MRW), son dos ejemplos de personajes sin estudios que han llegado a lo más alto pero con la particularidad de que con 13 y 11 años respectivamente ya empezaron a colaborar en el negocio familiar.

Cuando digo empezar a trabajar joven, me refiero a hacer pequeñas cositas, que poco a poco van forjando la personalidad y predisponen a las dificultades y problemas, a saber tratar con la gente, comunicar, trabajar en equipo, negociar... y otras muchas habilidades tan imprescindibles para hacer las cosas bien.

Me despido con otra frase que he citado más de una vez y que conviene no olvidar: «Hay que fallar cien golpes en la herradura para acertar una vez en el clavo». Quien quiera dar el pelotazo de la noche a la mañana –a lo mejor la vida le sonríe– tiene buenas probabilidades de estrellarse.

sábado 28 de marzo de 2009

Para el fin de semana: Faemino y Cansado

Como cada sábado os dejo una píldora de humor para este fin de semana. Ya han pasado por esta sección personalidades como Gila, Mr. Bean, Cruz y Raya, Luis Piedrahita, Goyo Jiménez, Agustín Jiménez, Pedro Reyes, Kike Santander... Ahora es el turno de unos clásicos: Faemino y Cansado con su sketch en el restaurante.


viernes 27 de marzo de 2009

El boomerang de la vida

Dice el psiquiatra Enrique Rojas que «la vida es como un boomerang, lo que uno siembra, recoge». Lo mismo pienso yo y creo que todos aunque no siempre actuemos teniendo presente este axioma. Siempre se ha dicho «no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti» o «no pidas lo que otros no te gustarían que te pidiesen». No puede ser de otra manera. La vida suele repartir, con mayor o menor demora, justicia.

Hace algún tiempo leí una historia, breve pero de gran mensaje sobre todo en estos tiempos demográficos en que el envejecimiento de la población es uno de los rasgos más característicos de esta sociedad y que España en 2050 será el segundo país del mundo más envejecido. Aquí va:

«Érase una vez un anciano que vivía con su hijo, su nuera y su nieto. Un buen día, el matrimonio, que consideraba al abuelo discapacitado como una carga, decidió acabar con el problema. Así, el hijo metió al anciano en un cesto, con la intención de llevarlo a la jungla y abandonarlo. El nieto, viendo lo que ocurría, le dijo a su padre:

No te olvides de traer el cesto.

¿Por qué?, preguntó el padre.

El niño respondió:

Porque me hará falta cuando seas viejo».

jueves 26 de marzo de 2009

Cuando crees que lo sabes todo, vuelves a fallar: ¡Escucha!

“Escuchar es el camino más breve para entender, y entender a una persona es comprender qué quiere y qué desea, dejando que nos descubra los entresijos de su sensibilidad y sus sentimientos” (“Liderazgo”, El País Aguilar, 1999, p. 71).

Roger Fischer, Catedrático de Harvard y autor del famoso “Getting to yes” (Obtenga el sí), ha contado en más de una ocasión la siguiente historia.

Un colega de Fisher tuvo que llamar una noche al médico porque se encontraba mal.

Doctor –le dijo– estoy preocupado porque mi mujer no está bien, tiene todos los síntomas de una apendicitis.

Déle una aspirina y que intente descansar, le contestó el médico.

¿Una aspirina, doctor? Yo pienso que debería usted verla urgentemente.

Mire, yo soy médico y sé lo que digo, usted déle una aspirina y no se preocupe, insisitió el médico.

Pues yo no me quedo tranquilo, estoy preocupado...

Pues no se preocupe, porque es imposible que su mujer tenga apendicitis, ya que yo mismo se la estirpé hace siete años y nadie tiene dos apéndices.

En eso estoy de acuerdo, doctor; sin embargo, hay muchos que se casan dos veces y estoy hablando de mi segunda esposa.

Escuchar siempre ha sido importante, pero hoy lo es aún más, ya que como afirmaba Jean Paul Getty, “en tiempos de rápido cambio, la experiencia puede ser tu peor enemigo”. No te confies y estate en permanente alerta. Los ciclos de vida de todo –productos, servicios, innovaciones...– son cada vez más cortos y en muchas ocasiones paradigmas pasados no sirven para los tiempos presentes.

miércoles 25 de marzo de 2009

La carpintería y el trabajo en equipo

En cierta ocasión Einsehower decía: “Selecciono a mis generales por sus virtudes y no por la carencia de defectos”. Muchas veces hemos hablado aquí de trabajo en equipo. Una de las claves está en la “complementariedad”. Todos tenemos debilidades y carencias que debemos compensar con las fortalezas de otros miembros para construir un conjunto competente. ¿Se imaginan a un equipo de fútbol con sólo delanteros o defensas? Muchas veces hay personas que se llevan los galones porque tienen más visibilidad, pero cualquiera con un poco de experiencia sabe que detrás de cualquier logro hay mucha gente que hace una labor callada, discreta, poco vistosa pero tremendamente eficaz. Quien vaya de "llanero solitario" por la vida, las probabilidades de éxito son limitadas. Necesitamos de los demás llegar lejos.

Dejo otra historia también extraída del libro citado ayer: Cuentos que mi jefe nunca me contó (LID, 2006), de Juan Mateo:

“En un pequeño pueblecito, a las afueras de una gran ciudad, existía una diminuta carpintería famosa por los muebles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra:

Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema que queréis tratar?
Tienes que dimitir, exclamaron muchas voces.

¿Por qué? ¿Cuál es la razón?, inquirió el martillo muy extrañado.

¡Haces demasiado ruido!, se oyó decir al fondo de la sala, al tiempo que los demás afirmaban con sus gestos.

Además –agregó otra herramienta–, te pasas el día golpeando todo.
El martillo se sintió muy triste y frustrado por lo que reaccionó de inmediato.

Está bien –se sinceró con todos–, me iré si eso es lo que queréis. ¿Quién se propone como presidente?
Yo –se autoproclamó el tornillo–, yo seré el próximo presidente.
De eso nada –gritaron varias herramientas–. Sólo sirve si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.
Hubo un pequeño silencio sólo cortado por algún murmullo, hasta que de repente se levantó la lija.

Seré yo, exclamó.

¡Jamás! –protestó la mayoría–. ¡Eres muy áspera en tu trato y siempre tienes fricciones con los demás.
¡Yo seré el próximo presidente!, anunció el metro mientras se estiraba.

De ninguna manera –se ofendió una pequeña herramienta–. Te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas.

En esta discusión estaba enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera que se encontraban apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levantó, observó el mueble que había construido y sonrió al ver lo bien quedado su obra. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse. Fue el alicate quien en esta ocasión tomó la palabra.

Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que el carpintero pueda hacer muebles tan maravillosos como éste.

Las herramientas se miraron unas a otras sin decir una palabra. El alicante continuó su discurso:

Son nuestras cualidades y no nuestros defectos los que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza en las zonas en las que el martillo no debe actuar. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es precioso y exacto y nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas sabias palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacía realmente útiles y que debían fijarse en las virtudes de cada uno para conseguir el éxito”.

martes 24 de marzo de 2009

La amistad en tiempos difíciles

En varias ocasiones hemos hablado aquí sobre la amistad (ver "Sucedáneos de amistad" y "¡Qué difícil es la amistad") y de las dificultades que entraña una sólida amistad entre personas. Merece la pena leer una historia que vi en el libro “Cuentos que mi jefe nunca me contó” (LID, 2006), de Juan Mateo. Dice así:

"Se comenta que hace mucho tiempo un campesino, su caballo y su perro caminaban lentamente por una calle polvorienta. Después de un largo recorrido el hombre se “dio cuenta” de que los tres habían muerto en accidente.

Todos sentían la fatiga por la extensa travesía realizada cuesta arriba, y estaban sedientos. Quiso el destino que en una curva muy iluminada encontraran un portón de mármol que permitía ver una fuente de donde brotaba agua fresca y cristalina.

El caminante se dirigió al guardia que cuidaba la entrada y con su garganta secan dijo:

¡Qué hermoso lugar! ¿A dónde hemos llegado, amigo?

Esto es el cielo, respondió el portero.

¡Qué suerte! –exclamó el visitante–. Tenemos mucha sed, ¿podemos pasar?

Usted puede entrar y beber a su gusto, indicó el cuidador señalando a la fuente.

También mi caballo y mi perro necesitan agua urgente, agregó el labriego.

Lo lamento mucho. Aquí no se permite la entrada de animales, concluyó el guardián.

El hombre se sintió muy desafortunado. Realmente tenía mucha sed. Sin embargo, alcanzó “darse cuenta” que no podía abandonar a sus amigos. Era incapaz de salvarse solo, dejando a sus acompañantes sin ayuda. Decidió no beber y seguir la marcha junto a sus compañeros.

Con la sensación dolorosa que le proporcionaba su sed y la enorme fatiga, llegaron al rato a un nuevo sitio. Aquí la puerta estaba semiabierta y permitía ver un sendero bordeado de flores y buena sombra. Un hombre se encontraba recostado, como dormitando, son un sombrero inclinado sobre los ojos.

Buen día, saludó el caminante. Estamos con mucha sed; mi caballo, mi perro y yo hemos hecho una larga travesía.

Buenos días, devolvió el saludo solícito el hombre sacándose el sombrero. Hay una fuente en aquellas piedras, el agua es excelente y pueden beber a voluntad.

Los tres saciaron sus necesidades y al retirarse el hombre agradeció:

Muchas gracias. ¡Qué bien nos sentimos, parece nuestra casa!

Por favor, vengan cuando quieran.

A propósito, ¿cuál es el nombre de este lugar?

Cielo.

¿Cielo? Pero si el guarda del portón de mármol me dijo lo mismo.

No amigo, aquello es el infierno.

Sin embargo, esta información falsa debe estar creando serios problemas de comunicación entre los visitantes, terribles confusiones.

Todo lo contrario, le explicó el hombre. El infierno nos hace un gran favor. Allá quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus amigos por salvarse."

lunes 23 de marzo de 2009

La lógica del corazón

He releído en estos días el libro “La lógica del corazón” de Santiago Álvarez de Mon, que busca reflexionar a cerca de la necesidad de dar sentido a nuestras carreras profesionales –cada uno la suya, no conviene ni imponer ni extrapolar modelos– y en las dificultades –propias o externas– para llegar a encontrar ese camino que todo ser humano anhela, que tiene al alcance de la mano, pero que en pocas ocasiones consigue realizar.

Merece dedicarle tiempo y esfuerzo a esta cuestión y, sobre todo, ser sincero con uno mismo para no dejarnos llevar por la última moda del momento; por el contrario, su descuido y dejadez es un manantial constante de insatisfacciones: “El mundo del trabajo, donde nos dejamos porciones generosas de nuestro tiempo, no puede permanecer ajeno a esta llamada. O hacemos de la empresa una realidad más afable y cordial, o los intereses devengados hipotecaran nuestro futuro”.

Santiago aporta datos encima de la mesa en primera persona: “Sea una clase con un grupo de directivos, sea un grupo de trabajo más reducido –Comité de Dirección, equipo multidisciplinar…–, sea un mano a mano sorprendente y luminoso, son muchos los interlocutores a los que no les gusta el curso de su trabajo, a los que les desagrada íntimamente el derrotero de su proyecto vital”.

Parece que se cumple esa máxima que afirma que “el hombre no es feliz en el trabajo. Trabaja para ganar dinero y ser feliz en otras cosas”. Pocos son los privilegiados que han sabido dar sentido a su vida –muchas veces a contracorriente de las convicciones sociales, ¡qué gran mal éste!– y encontrar ese sitio en el que uno estaría dispuesto a hacer lo que hace sin atender especialmente a intereses crematísticos.

A lo largo de largo de dieciséis capítulos, Álvarez de Mon transita por el camino que transcurre desde la “infancia” –el origen de todo– a la “madurez” con una serie de principios o paradigmas que constituyen el kit básico de supervivencia y donde el “corazón”, de ahí el título del libro, “La lógica del corazón”, es el motor que alimenta todos ellos: “El líder que marcha al frente, soñando, divisando y palpando campos más abiertos y sociales es el viejo y sufrido corazón humano. En su modestia e inteligencia pregunta y escucha a la razón, que en su sensibilidad y asombro responde sumisa. Enriquecido y completado con los avisos de la razón, ejercita una lógica sabia y resbaladiza para mentalidades excesivamente cartesianas”.

Cada uno de los paradigmas –prototipos o pautas intelectuales, emocionales o morales subyacentes que, de un modo u otro afectan a nuestro comportamiento habitual–, tiene su protagonismo en el libro y van recorriendo los distintos capítulos del libro con aportaciones personales interesantes de espectadores del mundo de la empresa, del deporte y de las artes, como Juan Arena (Presidente de Bankinter), Muhammad Yunus (Fundador y Director Gerente del Banco Grameen), Marko Rupnik (Director del Centro Alleti en Roma), o Ángel Mahler (Director de orquesta argentino).

Álvarez de Mon destaca la importancia del talento innato, como gracia natural y aptitud diferencial, a la que hay que prestar atención porque hay es donde probablemente uno esté en condiciones de dar lo mejor de sí mismo. Cuando esto sucede se puede acompañar el “deber” con el “placer” y no llevar la actividad laboral como una carga pesada. El profesor Álvarez de Mon recoge por escrito las confesiones del músico Ángel Mahler: “El talento tiene que ver con el placer; y el verdadero placer es hacer lo que te gusta”. Se triunfa cuando uno disfruta con lo que hace, de lo que se desprende que el triunfo está al alcance de todos. También cita a Baltasar Gracián y “El arte de la prudencia”: “Cualquiera hubiera triunfado de haber descubierto su mejor cualidad”; y al pintor Van Gogh en una carta escrita a su hermano Theo: “Me parece absurdo que los hombres quieran parecer otra cosa que lo que ellos son”.

A la luz de estas propuestas, este especialista precisa: “El liderazgo en el que creo tiene instinto para olfatear ese talento natural, colocarlo en el sitio donde pueda mostrar todo su arsenal, para luego, a base de tropiezos y triunfos, ir cultivándolo en el suelo fértil de la vida, la universidad por antonomasia”.

La automotivación o compromiso con la causa, es un requisito sine qua non de la carrera profesional, porque sólo si así ocurre, se puede aterrizar allí donde uno siempre imaginó. La motivación es aquello que empuja hacia a la meta y accede a rebasar los límites que los humanos nos hemos autoimpuesto; que permite salvar obstáculos insalvables; que regatea contratiempos y desafía imprevistos; aquello que hace frente a los golpes bajos; que es capaz de alumbrar nuevos caminos y descubrir alternativas con el objetivo de alcanzar ese fin añorado. Motivación es simplemente llegar a ser lo que uno quiera ser; en definitiva, la esencia de la excelencia, porque si no existe, uno es un “okupa” de la organización y se limita a cumplir con lo estrictamente estipulado.

La importancia del equipo más allá de personalismos insolidarios que buscan satisfacer un ego inflado, también tiene una trascendencia notable en el libro: “Bien seleccionado, entrenado y armado, es una realidad infinitamente superior al yo individualista y limitado”. Cada vez es menos posible brillar en solitario. Tal vez la cara visible del éxito sea una, pero detrás de cualquier logro admirable hay más gente que con su coreografía hace que las cosas sucedan.

Entre las propuestas de Álvarez de Mon también se encuentra la necesidad de la soledad para reconocerse y encontrarse y no dejarse arrastrar de la masa: “Solo podré participar de la sociedad si gestiono mi soledad, sólo conseguiré ilusionar y entusiasmar a los demás si encuentro y manipulo los resortes más íntimos de mi motivación”.

En este punto podemos citar a Ralph Waldo Emerson, uno de los autores preferidos de nuestro experto, y su obra “Éticas literarias” (1938): “Los hombres muelen y muelen en el molino de un axioma y lo único que sale es lo que allí se puso. Pero en el momento mismo que abandonan la tradición por un pensamiento espontáneo, entonces la poesía, el ingenio, la esperanza, la virtud, la anécdota ilustrativa, todo se precipita en su ayuda”. También Carles Jung está en el centro de sus reflexiones: “Se le hurta cada vez más al individuo la decisión y conductas morales de su vida y a cambio se le administra, se le nutre, se le viste, se le forma como a una unidad social (…). Si las cosas andan mal, es porque los individuos andan mal, porque yo ando mal”.

Uno de los aspectos más destacados por el autor es la gestión del error –el paradigma de la falibilidad– como estrategia irrenunciable de crecimiento personal y superación. En los obstáculos aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos al tiempo que se estiran los límites de la condición humana para sacar toda esa potencialidad que llevamos dentro. Para este experto, el mayor “acierto”, paradójicamente, es sumar “errores”, porque la osadía y la gestión del fracaso convierten a los seres humanos en gente de provecho. Así lo manifiesta Álvarez de Mon: “La relación antagónica con el error es una de las asignaturas pendientes en la empresa de hoy. Los momentos fuertes de aprendizaje tienen mucho que ver con el error, que es una forma más de hacer las cosas, la equivocación que se asume en primera persona. En las empresas y en las escuelas hay demasiada presión por acertar. Errar y acertar son verbos inseparables, pero cuando hierres no colectivices el error, asúmelo con entereza y humildad y sigue adelante”.

Las personas más válidas en el largo plazo suelen ser habitualmente aquellas que acumulan más desengaños en su contabilidad personal. Se podría decir que una persona que no ha “fracasado” es una persona que no ha “madurado”. El valor pedagógico de los errores es insustituible; no sólo por las ventajas que traerá en forma de resultados con el tiempo, sino porque hacen al individuo más humano al comprobar la fragilidad de su ser y más consciente de sus límites. El dolor (soportable) forma; nos hace mejores personas. El éxito, por el contrario, nos vuelve más arrogantes, más insoportables, menos cercanos y más distantes con la realidad circundante. El glamour del éxito mal digerido destiñe la parte más humana de cada persona. El éxito profesional si no se ve compensado con una sólida formación humana vuelve al individuo más déspota. Cuando a uno le empiezan a ir las cosas demasiado bien durante mucho tiempo comienza a desescuchar, y cuando uno entra en esa espiral, acaba dándose de bruces con la realidad. El éxito alimenta la vanidad y nubla el juicio objetivo; por ello, una ración de humildad cada cierto tiempo no sienta mal a nadie.

Éxito y fracaso son las dos caras de la misma realidad, por ello, hay que tratar al éxito del mismo modo que al fracaso, con naturalidad. Dosificar la alegría de la victoria y ser condescendiente con la derrota. Ni fuegos artificiales que nos sitúen en una nube, ni lloros infantiles que nos hundan. El éxito es como la sal, si te quedas corto no sabe a nada; pero si te pasas, arruinas la comida. El “justo medio” es la virtud. Marco Rupnik, jesuita, filósofo, teólogo, artista y otro de los personajes seleccionados por Álvarez de Mon, lo expresa con las siguientes letras: “Dios no está en la cima de la perfección, ahí sólo está la soberbia”.

Con toda humildad creo que la palabra “fracaso” no debería existir en el diccionario. El fracaso no existe, es sólo una invención humana para hacer daño a los que se atreven a descubrir nuevos mundos, señalarles con el dedo con afán destructor y esconder sus propios miedos; tan sólo existen las lecciones de la experiencia; algo desconocido que necesitábamos aprender para posteriores desafíos certeros. Hay que reconciliarse y hacer las paces con el error. La clave del éxito, afirmaba un directivo, consiste en atreverse a hacer el ridículo. Esquivar situaciones incómodas y dolorosas es una solución pero se renuncia a crecer. Atreverse es sinónimo de evolución. Los ganadores se dan el permiso de equivocarse. Saben que la vida no se vive en play-back sino que es un continuo directo en el que no cabe poner el pause para detener el tiempo, ni rebobinar para cambiar determinados acontecimientos del pasado, ni pasar la cinta para delante para conocer lo que uno se encontrará en el futuro. Lo único que cabe es enfrentarse a la realidad y vivirla.

Álvarez de Mon proclama la “sabiduría de la inseguridad”, del cambio, del ambiente dinámico que empuja hacia delante y saca brillo a la persona frente al “conformismo” que aniquila los aspectos latentes del ser humano y le llevan a instalarse en la rutina, en lo familiar, en lo conocido. El talento se quita esa corteza áspera que le envuelve y aletarga y se expande con las dificultades y las incertidumbres. La comodidad de la cotidianidad tira de nosotros hacia lo menos traumático cayendo una y otra vez en una rutina adiestrada que nos dificulta desentendernos de ella. El confort, la estabilidad, la certidumbre y la previsibilidad empobrecen a la persona porque la aburguesan. Por el contrario, el crecimiento personal y profesional está fuertemente vinculado con entornos cambiantes, con situaciones nuevas y desafíos diferentes a los tradicionales.

También se presta atención a la necesidad de entender la paradójica condición humana, para de este modo objetivarla, y con ello, mejorarla. Sólo quien se preocupa por descubrir “quién es el hombre” puede ofrecer sendas válidas para un perfeccionamiento sensato.

Frente al paradigma del “conformismo quejica” aboga por el “optimismo alentador”; una actitud loable en un mundo donde, al parecer, existen múltiples tentaciones para renunciar a crecer y aceptar con resignación la realidad que nos ha tocado vivir cayendo en un pesimismo exultante, en un victimismo desgarrador que lo que busca es encontrar chivos expiatorios que absuelvan de toda disciplina, esfuerzo y responsabilidad.

El éxito consiste en vibrar con lo que uno hace. Trabajo y vacación pueden llegar a ser las dos caras del mismo metal cuando se encuentra el hueco en el que realizarse con plenitud. Cuando esto ocurre el negocio y el ocio se asocian hasta confundirse llegando a una relación íntima entre ambos en la que no se sabe muy bien donde comienza uno y empieza el otro, y viceversa.

La optimización del tiempo como defensor de la “calidad” sobre la “cantidad”, es explícitamente señalada como un valor destacable, en el que lo relevante no es trabajar más sino trabajar mejor, en aras de una mejora de nuestras vidas, sabiendo que hay vida después del trabajo, y que de no ser así, el hombre se va autodestruyendo poco a poco.

Para Álvarez de Mon, el arte de “dirigir” es entendido como el arte de “vivir” –“no me fío de un directivo que no sea buena persona”, dice Santiago–, lo que representa la supremacía del paradigma del “ser” sobre el del mero “estar”. No es posible adoptar actitudes camaleónicas de manera permanente. Antes o después, lo mejor y lo peor de cada persona sale a flote.

La búsqueda espiritual –algo que no nos es ajeno a nadie– es visto como forma de alcanzar la armonía más profunda y la colaboración más plena, símbolo de la abundancia de la comunidad humana. La persona espiritual suele tener un trasfondo más equilibrado que facilita el ejercicio del gobierno y la toma de decisiones ponderadas.

Por último, el “sé tú mismo”, es otro de los puntos que no pueden dejar pasarse por alto en esta obra. Muchas insatisfacciones proceden de la falta de autenticidad, del miedo a escribir la propia biografía personal. La necesidad de aprobación de los demás nos invade en multitud de ocasiones prescindiendo de lo que queremos ser. Álvarez de Mon lo resuelve de un plumazo: “Prefiero un error propio a un acierto ajeno”.

domingo 22 de marzo de 2009

El viaje es la meta

Escribió Thich Nhat Hanh: «Cuando estamos conduciendo, tendemos a pensar en llegar, y sacrificamos el viaje en aras de la llegada. Pero la vida se encuentra en el momento presente, no en el futuro. De hecho, es posible que suframos cuando lleguemos a nuestro destino. Y, puestos a hablar de destino ¿qué hay de nuestro destino final, la tumba? No queremos ir en dirección a la muerte; queremos ir en dirección a la vida. Pero ¿dónde está la vida? La vida sólo se encuentra en el momento presente. Por lo tanto, cada kilómetro que conducimos, cada paso que damos, debe llevarnos al momento presente. Esta es la práctica de la atención».

Muchas veces hemos hablado en este mismo blog sobre la «gestión del presente», único tiempo que tenemos a nuestra disposición. Mirar hacia atrás casi nunca resulta fácil porque habitualmente ponemos el énfasis en aquello que no hicimos y que nos gustaría haber hecho. La filosofía del «carpe diem» no hace referencia –a pesar de lo que piensan algunos– a tiempo de ocio y descanso sin límites sino más bien a que «estés donde estés y hagas lo que hagas disfruta al máximo». Es triste tener que esperar al viernes para estar contento y nuevamente es triste que tenga lugar el síndrome del domingo por la tarde; esa sensación de pesadez por lo que comienza el lunes.

El lema sería: «Hay que pasárselo bien»; y hay que pasárselo bien durante el tiempo de ocio y de negocio. «La mayoría de las personas trabajan para ganar dinero y ser felices en otras cosas», decía un autor. Se ha dicho en infinidad de ocasiones hay que intentar buscar aquella actividad laboral que haríamos sin cobrar y conseguir que nos paguen. Todos tenemos talento y predisposición natural para ciertas cosas, que son habitualmente aquellas con las que nos lo pasamos bien. Hay que luchar por ello evitando escudarse en las circunstancias. Conviene, como siempre, recordar a George Bernard Shaw: «La gente siempre está culpando a sus circunstancias por lo que son. Yo no creo en las circunstancias. Las personas que se adueñan de este mundo son quienes se levantan y visionan las circunstancias que desean y, si no logran encontrarlas, las construyen».

Aquí hemos hablado del libro «La brújula interior», de Álex Rovira, una publicación escrita a modo de 25 cartas de una persona a su jefe en la que poco a poco uno va encontrando su hueco en la vida. Merece la pena leerlo.

«Vivir es ir muriendo», aseguraba Heiddeger. Cada día que pasa no vuelve así que conviene ponerse en marcha para evitar que luego la nostalgia se apodere de nosotros. Hay una canción que es para mí un referente vital: «Hoy puede ser un gran día», de Joan Manuel Serrat. Dejo la letra y la música:

«Hoy puede ser un gran día.
Plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.

Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.

Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.

Hoy puede ser un gran día
y mañana también».


sábado 21 de marzo de 2009

Para el fin de semana: Cruz y Raya

Para este sábado traigo un sketch de Cruz y Raya, José Mota y Juan Muñoz, en una imitación de Carlos Sobera en el programa «¿Quién quiere ser millonario?». Espero que os guste.


viernes 20 de marzo de 2009

Las tres alternativas

Existía en China un hombre muy rico acostumbrado a recibir pleitesía y halagos por parte de todos cuantos le rodeaban. Pero había una excepción: un hombre extremadamente pobre que nunca le había dedicado ningún halago, lo cual sumía al poderoso señor en una confusión.

Un día ordenó a sus criados que trajeran a ese hombre ante su presencia y decidió tentarle así:

Si te regalase la cuarta parte de mi riqueza, ¿me adularías?

Sería un reparto demasiado desigual para ser digno de mis halagos, respondió sobriamente el pobre.

¿Y si te diera la mitad? ¿Me adularías si tuvieras la mitad de mi fortuna?

En este caso, ambos tendríamos lo mismo y por lo tanto no habría motivos para la adulación.

Desesperado, el hombre rico hizo un último intento:

¿Y si te regalase todas mis riquezas? ¿Qué harías entonces?

Si yo tuviera una fortuna tan grande, ¿por qué iba a adularlo?

jueves 19 de marzo de 2009

Flow

Es un término que me encanta por lo expresa y representa. En español sería fluir. "Flow" es también el título de un libro muy conocido del psicólogo americano Mihaly Csikzentmihalyi (complicado de pronunciar), director del “Quality of Life Research Center” de Claremont Graduate University, en California.

Este experto realizó a lo largo de 25 años un estudio sobre la felicidad (Eduardo Punset habla de él en "El viaje a la felicidad") que pretendía conocer en qué momentos las personas se sienten más felices.

Para ello se contaron con muchos voluntarios y se recogieron más de 100.000 momentos de felicidad personal de cada uno de ellos. Curiosamente, la mayor parte de estos momentos tuvieron lugar mientras las personas estaban trabajando y no en sus ratos de ocio (ojo al dato, los fines de semana es cuando la gente es menos feliz). Al ser preguntados sobre esa sensación de placer, la describieron como un estado de experiencia óptima en la que vivían con gran creatividad, concentración y placer aquello que estaban haciendo. Es decir, fluían con la tarea, una sensación en la el arquero, la flecha y la diana son uno sólo.

Cuando estamos en estado de flow, sacamos el máximo partido a nuestras capacidades (se expanden y ensanchan) y en esas condiciones se pueden asumir retos mucho más ambiciosos que igualmente nos producen mucho más placer. Digamos que estamos en condiciones óptimas para alcanzar resultados. Mihaly Csikzentmihalyi escribe: «La gente parece concentrarse mejor cuando las exigencias son un poco mayores de lo habitual, y son capaces de dar más de lo habitual. Si se le exige demasiado poco, la gente se aburre. Si tiene que ocuparse de demasiadas cosas, se vuelve ansiosa. El estado de flujo se produce en esa delicada zona entre el aburrimiento y la ansiedad».

Por decirlo de algún modo, tenemos que conseguir un estado interior en el que nos sintamos tan bien que nuestras “capacidades” pueden potenciarse al límite lo que nos conducirá a conseguir “retos” elevados. El experto en management Luis Huete ha desarrollado una matriz en la que combina “Retos” y “Capacidades”. Y dice: «Las vivencias personales más atractivas se producen cuando coinciden un reto y un talento alto. En cierta medida, ambas dimensiones son objeto de una opción personal. Se acaba viviendo con el reto y el talento que se quiere. Se elige el reto y el talento, pero no la consecuencia de la elección. Cuando el talento es alto, la paleta de colores de las vivencias se mueve entre la relajación, el control y el apasionamiento. Por el contrario, los talentos bajos lo único que dan de sí son apatía, preocupación y ansiedad».


Aquí se podría hablar igualmente de «The broaden-and-build theory of positive emotions», de Barbara L Fredrickson. Es la teoría del "broanden and buid" (ampliar y construir) de las emociones positivas que viene a decir que cuando sentimos una emoción positiva nuestra mente nos está diciendo que estamos en un entorno seguro, y por tanto, es el momento de ampliar y construir recursos para el futuro (que nos permitirán sobrevivir), de crear y acercarnos a las personas. Las investigaciones científicas han constatado que cuando tenemos emociones positivas nos acercamos más a las personas, somos más creativos, tomamos mejores decisiones y la memoria nos funciona mejor. Se nos amplia la perspectiva y somos más flexibles mentalmente; incluso los médicos hacen mejores diagnósticos. Después de reír nos sentimos más próximos a los demás. Existe una complicidad porque hay sintonía. También somos más generosos.

Os dejo una buena entrevista de Punset a Mihaly Csikzentmihalyi: http://www.eduardpunset.es/charlascon_detalle.php?id=10

miércoles 18 de marzo de 2009

Ante la crisis, creatividad

Hace algunas semanas el ex seleccionador español de baloncesto, Lolo Sainz, me decía: «La situación actual de crisis que vive el país es algo cotidiana en el mundo del deporte en el que las crisis aparecen en muchas ocasiones, sobre todo, en equipos grandes. He tenido bastantes momentos complicados a lo largo de mi carrera que he intentado gestionar a través de la innovación, que no es otra cosa que ser capaz de modificar cosas creativamente para todo siga funcionando. Recuerdo un final de Liga en el que durante los play–offs tuvimos un contratiempo grave: se nos lesionó Corbalán, un jugador vital para el equipo que además era el único base con el que contábamos ya que el recambio era un chaval (Carbonell) muy joven. ¿Cómo solucionamos esta situación? Innovando. Decidí jugar con dos “no bases”: Biriukov e Iturriaga, y la cosa funcionó».

En muchas ocasiones hemos repetido aquí que «donde hay un problema hay una solución. Y un problema que no tiene solución no es un problema». La creatividad es la capacidad de encontrar alternativas a los problemas que surgen a diario. Para ello, muchas veces hay que aparcar la lógica y mirar al lado contrario de donde la razón nos indica. En ocasiones, la lógica es nuestro peor enemigo. Y es que la creatividad es la capacidad de mirar la realidad de manera desacostumbrada.

He recordado ahora una historia que leí hace algún tiempo. La dejo:

«Tras la muerte de un hombre muy adinerado, sus dos hijos empezaron a pelearse violentamente por diferencias en el reparto de la herencia. Después de innumerables pleitos, los jueces dividieron dividieron los bienes según su criterio, el cual no contentó a ninguno de los dos hijos.

Puesto que ambos estaban dispuestos a iniciar nuevos litigios, el tribunal derivó la difícil cuestión al juicio del mismísimo emperador, cuyo veredicto debía poner fin a la imparable querella de los hermanos.

Un ministro del emperador, célebre por su sabiduría, se ofreció a resolver el litigio, obteniendo permiso del monarca para hacerlo. El ministro convocó al os dos hermanos, y ambos se quejaron amargamente por la injusticia del reparto. En vista de esto, el ministro propuso a los litigantes firmar un documento en el que juraban que aquello que habían dicho era estrictamente cierto.

Los hermanos accedieron de buen grado a esta petición. Con los documentos firmados en la mano, el ministro dictó inmediatamente sentencia:

Puesto que os acusáis de que el otro ha recibido más herencia, ordeno que troquéis vuestras posesiones ahora mismo con carácter irrevocable».

martes 17 de marzo de 2009

¿Para qué?

Hoy me topé con esta historia de Anthony Mello que lleva por título: «El industrial y el pescador». Me ha gustado mucho, porque en mi experiencia, la mayor parte de la gente va sin rumbo fijo. La historia dice así:

«Un rico industrial del norte se molestó al encontrar a un pescador del sur tranquilamente recostado en su barca y fumando pipa.

– ¿Por qué no has salido a pescar?, preguntó el industrial.

– Porque ya he pescado bastante por hoy, respondió el pescador.

– ¿Y por qué no pescas más?, insistió el industrial.

– ¿Y qué iba a hacer con los peces?, preguntó a su vez el pescador.

– Ganarás más dinero –fue la respuesta–. De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces sería rico como yo.

– ¿Y qué podría hacer entonces?, preguntó de nuevo el pescador.

– Podrías sentarte y disfrutar de la vida, respondió el industrial.

– ¿Y que estoy haciendo en este preciso momento?, respondió satisfecho el pescador».

lunes 16 de marzo de 2009

Elogio del error

Hace varias semanas leí el libro «Elogio del error» (Temas de Hoy, 2003), de Pino Aprile, que me gustó bastante.

Vivimos en una sociedad en la que existe demasiada presión por acertar, y eso nos acartona, genera rigidices y, por lo tanto, resta oportunidades de crecimiento y mejora. El viernes me decía una conferenciante brasileña que en España el miedo al ridículo es muy grande. No tuve más remedio que darle la razón. Y ese miedo nos paraliza. Preferimos lo seguro a tener que exponernos a ser blanco de las carcajadas. Triste solución, porque pasa el tiempo y seguimos igual que antes.

Hay que perder ese miedo. ¿Cómo aprenden los niños? A base de caerse y levantarse. Ése es su juego, ése es su aprendizaje, ésa es su evolución.

Del libro destaco algunas frases que me gustaron:

«El error crea diferencias y las diferencias son el éxito de las empresas». Muchos negocios han surgido de las equivocaciones que han dado lugar a ventajas competitivas. Lo importante –Michael Porter dixit– no es ser los mejores sino ser diferentes.

«Sólo el error es la vida» (Friedrich Schiller). Así es. ¿Cuánto se ha equivocado esta semana? Si ha sido poco, probablemente tampoco haya incorporado mucho aprendizaje a su currículum. Él éxito sirve de poco, sólo confirma nuestras expectativas.

«– Si vas a hablar del error –me dijo Tonino–, no olvides las palabras que escribió en la pared de su celda un monje chino en la que condensaba la sabiduría de toda una vida: “Es preciso aspirar a algo más que la perfección”.
– Pero Tonino, ¡Todo aquello que alcanza la perfección, la destruye!
– Por eso».

Un consejo: haga la promesa de hacer al menos una vez a la semana el ridículo, verá como poco a poco va perdiendo esa vergüenza y es menos dependiente de qué dirán. Llegará un momento en que se atreverá con casi todo. Vaya a jugar al tenis o al golf, y permita que los demás comenten por detrás (lo mal que lo hace). Atrévase a hacer una recete y cuando esté hecho el guiso tírelo a la basura porque se ha quemado. Hablé inglés y deje al descubierto el acento español tan fuerte que tiene... Al principio le costará pero después de varias semanas se sentirá mejor porque irá progresando. Como dice el refrán: «Hay que fallar cien golpes en la herradura para acertar una vez en el clavo».

domingo 15 de marzo de 2009

You´ll never walk alone, The Kop y Anfield Road

A pesar del resultado (4–0 a favor de los reds) fue realmente impresionante. Pude estar el pasado martes 10 de marzo en el mítico estadio de Anfiel Road donde juega el Liverpool y que será derribado en no mucho tiempo. Fue un partido histórico porque era la primera vez que el Real Madrid pisaba el césped del estadio inglés.

El vínculo entre el club de fútbol y la ciudad viene de largo. Asentada en el noroeste de Inglaterra, la ciudad de la música y el fútbol –capital europea de la cultura 2008– fue un gran puerto marítimo durante la expansión comercial del Imperio Británico en los siglos XVIIII y XIX. Ya en el siglo XX, continuó siendo una ciudad obrera dependiente económicamente de su actividad portuaria que debido a la ralentización económica supuso la quiebra a muchos astilleros que dejaron en paro a muchas personas. El fútbol se convirtió entonces en el medio donde encontrar la identidad propia y en el símbolo de una reivindicación permanente: “El fútbol es como una metáfora de lo social y lo político en una ciudad marcada por hitos únicos e improbables”.

En aquella época llegó al club una de las figuras legendarias en la historia del equipo, el escocés Bill Shankly, que permaneció en el Livepool desde 1959 a 1974, e inauguró su recital de frases antológicas con ésta: “No es casual que vistamos de rojo”; y una manera de entender el fútbol que definió la filosofía del club: “Jugamos para la gente y para su felicidad”. Jugar en el Liverpool, dicen, “es lo más parecido a jugar por una causa”.

Antes de comenzar, The Kop, como se conoce al fondo donde están los seguidores de los reds, entonan su himno oficial, el “You´ll never walk alone” (Nunca caminarás sólo). Es impresionante el ruido que son capaces de armar. De hecho, para quien no lo sepa, tienen el recórd Guiness de la afición más ruidosa del mundo, galardón que alcanzó el 26 de febrero de 2005 en la final de la Copa de la Liga inglesa disputada en Cardiff (Gales) contra el Chelsea. El nivel de ruido máximo se alcanzó en el primer minuto de juego del partido cuando el noruego del Liverpool, John Arne Riise, marcó el 1–0. En ese momento, la hinchada roja llegó a gritar con una fuerza de 130.7 decibelios, dos por encima del anterior récord fijado en octubre de 2005 por los aficionados de los Denver Broncos de la NFL de Estados Unidos, quienes ostentaban el galardón desde octubre de 2000.

El “You’ll Never Walk Alone” es una canción compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para su musical de 1945: “Carrusel”. En el espectáculo original para Broadway fue interpretada por Christine Johnson y también (al final de la trama) por Jan Clayton y un coro. En la película posterior, el tema era interpretado por Claramae Turner (aunque una ahogada por las lágrimas Shirley Jones intenta cantarla primero, pero no puede), y más tarde repetida por la señora Jones y un coro.

En el musical, la canción es interpretada tras la muerte del líder Billy Bigelow, para dar ánimos a Julie Jordan, embarazada y con un niño en ese momento, y repetida en la escena final para animar la ceremonia de graduación en la que Louise (hija de ambos) es partícipe. Como resultado, a día de hoy es muy común que este tema se interprete en esta clase de ceremonias en los Estados Unidos.

La popularidad de esta canción, comenzó ya durante la temporada inicial de esta producción en Broadway que coincidía con la II Guerra Mundial, ya que muchos de los asistentes a la representación tenían maridos, hermanos, novios o prometidos sirviendo en el ejército. El público encontraba consuelo en el mensaje de la canción que transmite un mensaje de esperanza indicando que siempre existe un guía y un amigo con el que podremos contar.

La canción fue interpretada posteriormente por muchos artistas: Frank Sinatra (en 1945), Patti LaBelle and the BlueBelles (1964), Elvis Presley (1968) o Lee Towers (1976). En Inglaterra, la versión más famosa la realizó en 1960 un grupo del barrio de Merseybeat (Liverpool) llamado Gerry & the Pacemakers, quienes alcanzaron con ella el nº1 en las listas británicas el 26 de octubre de 1963, puesto que no abandonó en cuatro semanas y que pasaría a convertirse en el himno del club inglés del Liverpool F.C..

Pero, ¿cuál fue la causa real que motivo la decisión de los hinchas de incorporar un día la canción?

Parece ser que durante varios partidos seguidos por la megafonía de Anfield Road sonaba esta canción antes de los partidos. Un día, por circunstancias que se desconocen, no sonó el disco, y entonces The Kop comenzó a cantarla incluyéndola rápidamente en su repertorio.

Dejo la letra y también la música. Veréis como impresiona, una melodía que cautiva:

When you walk through a storm / Cuando camines atravesando una tormenta
Hold your head up high / Mantén bien alta la cabeza
And don’t be afraid of the dark / Y no te preocupes por la oscuridad
At the end of a storm / Al final de la tormenta
There’s a golden sky / Hay un cielo dorado
And the sweet silver song of a lark / Y el dulce y argentino canto de una alondra

Walk on through the wind, Walk on through the rain / Camina a través del viento, camina a través de la lluvia
Though your dreams be tossed and blown / Aunque tus sueños se vean sacudidos y golpeados
Walk on, walk on, with hope in your heart / Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en el corazón
And you’ll never walk alone... / Y jamás caminarás solo...
You’ll never walk alone / Nunca caminarás solo.

Walk on, walk on, with hope in your heart / Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en el corazón
And you’ll never walk alone... / Y jamás caminarás solo…
You’ll never walk alone / Nunca caminarás solo.

sábado 14 de marzo de 2009

Para el fin de semana: Toni Rodríguez

Gila, Mr. Bean, Goyo Jiménez, Luis Piedrahita, Kike Santander, Agustín Jiménez... y para este fin de semana traemos a Toni Rodríguez, una gaditano con mucha gracia que nos habla de sus vidas anteriores. Son tres partes y merece la pena ver las tres.
Parte 1/3

Parte 2/3


Parte 3/3

viernes 13 de marzo de 2009

Del «leadership» al «loudership»

Hace unos días leyendo la revista «Time» encontré un artículo interesante de Jeffrey Kluger cuyo título era: «Why bosses tend to be blowhards». En su entradilla decía: «A new study shows leadership is often just loudership: big mouths take charge».

Va un poco en la línea de lo que exponía Jack Welch en su artículo «Los líderes extrovertidos» y que reproducimos aquí. En ese artículo Welch decía: «Con el transcurso del tiempo, los introvertidos se estancan en grandes organizaciones. Pueden trabajar con ahínco, ofrecer resultados, pero en raras ocasiones reciben su recompensa. Los extrovertidos con su carisma y su destreza verbal parecen estar en condiciones de comunicar con más vigor y motivar a sus empleados, especialmente en épocas difíciles. También suelen facilitar las relaciones. Y finalmente, los extrovertidos suelen opacar a los introvertidos en grandes compañías, pues sus personalidades les permiten hacer presentaciones a sus superiores. Y esa es siempre una buena manera de acelerar el proceso de cambiar de carrera al sobresalir del montón».

El estudio citado en «Time», publicado en el «Journal of Personality and Social Psycology» extrae interesantes conclusiones: «Social psychologists know that one way to be viewed as a leader in any group is simply to act like one. Speak up, speak well and offer lots of ideas, and before long, people will begin doing what you say. This works well when leaders know what they're talking about, but what if they don't? If someone acts like a boss but thinks like a boob, is that still enough to stay on top?».

Y continúa: «To determine just how easily an all-hat-no-cattle leader can take control of employees, researchers at the University of California, Berkeley, devised a pair of tests. Cameron Anderson, an associate professor of organizational behavior and industrial relations, along with doctoral candidate Gavin Kilduff, recruited a group of 68 graduate students and divided them into four-person teams. To eliminate the wild card of gender, the teams were either all-male or all-female. Each group was given the task of organizing an imaginary nonprofit environmental organization; the group that did best —as determined by the researchers— would win a $400 prize. While the prize was real, the purported goal wasn't. What Anderson and Kilduff really wanted to see was how the alpha group members would emerge.

After the teams performed their work for a fixed amount of time, the members of each group rated one another on both their level of influence on the group and, more important, their level of competence. The work sessions were videotaped, and a group of independent observers performed the same evaluations, as did Anderson and Kilduff. All three sets of judges reached the same conclusions. Consistently, the group members who spoke up the most were rated the highest for such qualities as "general intelligence" and "dependable and self-disciplined." The ones who didn't speak as much tended to score higher for less desirable traits, including "conventional and uncreative". "More-dominant individuals achieved influence in their groups in part because they were seen as more competent by fellow group members," Anderson and Kilduff write.

But so what? Maybe they were more competent. Isn't it possible that people who talk more do so because they simply have more to contribute? To test that, Anderson and Kilduff ran a second study with a new team of volunteers in which the skill being tested was a lot more quantifiable than forming a nonprofit green group. This time it was math.

Once again, the volunteers were divided into fours in competition for a $400 prize, but now their assigned task was to work as teams to solve computational problems from previous versions of the Graduate Management Aptitude Test (GMAT). Before the work began, the participants informed the researchers —but not their team members— of their real-world scores on the math portion of the SAT. When the work was finished, the people who spoke up more were again likelier to be described by peers as leaders and likelier to be rated as math whizzes. What's more, any speaking up at all seemed to do. Participants earned recognition for being the first to call out an answer, but also for being the second or third (even if all they did was agree with what someone else had said. Merely providing some scrap of information relevant to solving the problem counted too, as long as they did so often enough and confidently enough).

When Anderson and Kilduff checked the participants' work, however, a lot of pretenders were exposed. Repeatedly, the ones who emerged as leaders and were rated the highest in competence were not the ones who offered the greatest number of correct answers. Nor were they the ones whose SAT scores suggested they'd even be able to. What they did do was offer the most answers—period.

"Dominant individuals behaved in ways that made them appear competent," the researchers write, "above and beyond their actual competence." Troublingly, group members seemed only too willing to follow these underqualified bosses. An overwhelming 94% of the time, the teams used the first answer anyone shouted out (often giving only perfunctory consideration to others that were offered).

None of this comes as much of a shock (at least if you've been watching the news). You don't have to be a former homeowner burned by the housing fiasco or a blue-state voter screaming "I told you so" to agree that the way we pick our leaders is often based on something other than merit. That's not entirely bad, since no matter how competent bosses are, they still have to have the charisma and confidence to persuade people to follow them. Whether they're leading from the Oval Office or the corner office, it's up to the rest of us to watch them closely and make sure they know what they're doing and where they're going».

Lo hemos repetido muchas veces aquí: «Lo que no se conoce, no existe». Hay mucho talento escondido y agazapado por el miedo al ridículo, al qué dirán, por exceso de timidez, etc. En cierta ocasión le preguntaba a Pilar Gómez–Acebo, socia de Placement Center, la siguiente pregunta: «¿Cómo se explica que personas que a los ojos de muchas personas parecen muy incapaces lleguen tan alto en todos los órdenes: empresa, política, economía...?».

Ésta fue su contestación: «Algo siempre es mejor que nada. Se nos da muy bien criticar y no hacer nada. El que hace algo –aunque sea de poco valor– se ha movido y se ha asomado. Muchas veces el que dice algo aunque sea una tontería se lleva el gato el agua. Hay otras muchas personas que tienen más contenido pero que permanecen en silencio y entonces pasan desapercibidos. Lo que no se conoce es como si no existiese. Por eso la maldad no es lo que triunfa, es el silencio que engorda a la maldad. Hay gente que se la juega aún sabiendo que su propuesta no es de mucho valor pero con el conocimiento de que el resto van a permanecer callados. La gente en silencio sabe que tienen todo que perder pero continúan en silencio. En el mundo de la empresa se dice que “la peor decisión es la no decisión”. Una decisión pobre siempre es mejor que una no decisión. Esto es lo que explica por qué hay mucha gente muy mediocre muy arriba, sobre todo en puestos de política mundial».

jueves 12 de marzo de 2009

Real Sitio de Ventosilla y Bodegas PradoRey

Recién aterrizado de Inglaterra –daré cuenta del viaje– hoy he estado todo el día con el fundador de Bodegas PradoRey, Javier Cremades, y el Director General, Fernando Rodríguez Cremades, por Ribera de Duero (Burgos) y Rueda (Valladolid).

La visita da para hablar mucho. Daré sólo breves pinceladas.

Ribera de Duero: en esta zona de Castilla León hay que hablar de la finca el Real Sitio de Ventosilla, donde está ubicada la bodega. Hablar del Real Sitio de Ventosilla es hablar de Isabel la Católica, del Duque de Lerma, de Felipe III, de Lope de Vega y Rubens. En 1989 se hace con la propiedad de la finca, Javier Cremades de Adaro, que con 3.000 hectáreas es la más grande al norte de Madrid, de las cuales 520 hectáreas son de viñedos (la extensión de viñedo propio más grande de Ribera del Duero). En 1993 se construye la bodega y en 1996 se saca el primer vino PradoRey. Actualmente la bodega tiene capacidad para 3 millones de litros y se elaboran entre 2 y 2,5 millones de botellas.

La producción de vinos de Ribera de Duero de esta bodega es:

PradoRey Roble: vino joven con una pequeña Crianza en barricas de unos 4–6 meses (dependiendo de la añada). Se venden en torno a 1.200.000 botellas al año.

PradoRey Crianza: sigue las pautas del consejo regulador en cuanto a la elaboración de estos vinos. Se venden entre 300.000–350.000 botellas de este vino anualmente.

PradoRey Reserva: Sólo se comercializa cuando se estima que la añada es muy buena o excelente. Se venden entre 30.000 y 40.000 botellas al año.

PradoRey Gran Reserva: sólo se hace cuando la añada ha sido considerada excelente por los enólogos y atlántica. Se ha elaborado en 1999 y 2004 hasta el momento. La añada 2004 sale en diciembre de 2009.

PradoRey Élite: Vino de Autor. Se elaboran unas 15.000 botellas en cada añada y se suelen agotar en año y medio. Sólo se hace cuando la añada es muy buena o excelente y mediterránea, ya que se aprovecha mejor la fruta.

PradoRey Rosado: Es un Rosado de autor. Se elaboran unas 50.000 botellas que se agotan en tres meses. Se fermentan en barricas.

Gama Recorba: Se elaboran joven del año, Crianza (los lotes que no valen para PradoRey), Rosado (ídem) y ocasionalmente Reserva si se atasca alguna añada que no cumpla los requisitos. De estos lotes, se elabora la gama Gomellano (Marca del Distribuidor de Carrefour).

Además, la finca el Real Sitio de Ventosilla da otro tipo de cultivos y tiene ganadería (negocio lácteo), cuyas vacas son, junto con otra explotación Navarra, las únicas en España que pasan todos los certificados de salubridad y calidad exigidos por EEUU para poder vender productos de esta índole allí, lo que hace que Pascual compre la leche con un sobreprecio para poder elaborar sus postres y leches. Igualmente merece la pena decir que se elabora un PradoRey Oro Líquido 100% Arbequina, una aceite de primera calidad.

También forma parte de la propiedad la Posada Real donde el público se puede alojar. Son 18 habitaciones para disfrutar del entorno.

PradoRey Rueda: desde el año 2005 la empresa elabora vino blanco en esta DO de Valladolid, y desde 2007 lo hace en bodega propia (con una inversión de más de 9 millones de euros) que se caracteriza por su modernidad y, además, se ha desarrollado un complejo enoturístico donde las personas pueden hacer visitas y conocer los entresijos de lo que es el sector vinícola.

El complejo cuenta con un excelente restaurante en el que se puede degustar entre otras cosas, unos deliciosos entrantes (sardinas marinadas con aceite de Arbequina o pulpo con gambas) y unas excelentes carnes rojas.

Cada año se elaboran unas 600.000 botellas de Rueda cuyos caldos son:

PradoRey Verdejo: El más comercial y con una buena calidad / precio

Birlocho: Similar al Recorba de Ribera.

PradoRey Sauvignon Blanc Semidulce: Vino de aperitivo muy interesante.

PradoRey Sauvignon Blanc Seco: Todavía no ha salido al mercado, lo hará en unas semanas.

PR3Barricas: el vino más selecto de la bodega de Rueda, a precio de Reserva y con edición muy limitada.

Os invito a acudir y daros una vuelta tanto por el Real Sitio de Ventosilla y por Rueda (si hace buen tiempo como hoy es fantástico). En Rueda es recomendable hacer una visita por las instalaciones, comer en el restaurante y llevaros algún caldo blanco que os guste. Yo he probado el PR3Barricas (es excelente) y también he catado de Ribera del Duero un Rosado 2008 que todavía no está en mercado (merece también la pena).

sábado 7 de marzo de 2009

Para el fin de semana: Los Hermanos Marx

Otro fin de semana más traemos un sketch de humor: Kike Santander, Goyo Jiménez, Luis Piedrahita, Gila, Mr. Bean, Pedro Llamas, Agustín Jiménez, son algunas de las personalidades que han pasado por este blog. Le toca el turno a Los Hermanos Marx en una de sus escenas más conocidas.

Aprovecho para despedirme por unos días. Hoy marcho a Londres donde permaneceré hasta el lunes. El martes iré hacia Liverpool, al noroeste de Inglaterra, donde por la noche a las 7.45 pm (hora local) presenciaré en Anfield Road –mítico estadio de fútbol– el partido Liverpool–Real Madrid. El encuentro de ida se saldó por 1–0 para los reds. Estoy seguro que el ambiente será inigualable. Daré cuenta de lo que allí suceda a la vuelta.

viernes 6 de marzo de 2009

Mischien heb je gelijk, maar

Con fecha 19/02/09 publiqué un post titulado: «Lo importante no es si se cae el tenedor sino saber cogerlo». Es una frase de Tod Looder y que da entrada al post de hoy en holandés (idioma originario de Lodder).

La frase me la descubrió Álex González Pozo (Room División Manager del Hotel Ritz de Madrid) y creo que refleja muy bien lo que es la actitud y calidad de servicio en el segmento de la hotelería de lujo.

Hoy Álex González publica en su blog el origen de esta afirmación que aparece explicada en el libro de Tod Lodder: «Quitar la sábana al fantasma». Os dejo el link: http://www.alexgonzalezpozo.es/Blog.php?postPage=1. El libro tengo ganas de leerlo y espero hacerlo en breve. Daré cuenta de él aquí.

jueves 5 de marzo de 2009

Cuando sigas tu pasión, amarás tu vida

Es la recomendación de Janet Bray Attwood, autora de «The Passion Test», y uno de los best–sellers de los últimos tiempos cuya tesis fundamental es que el objetivo en esta vida es encontrar nuestra vocación. El libro proporciona las claves para descubrirla.

Muchas veces hemos hablado aquí sobre este tema. Hemos citado a Tagore: «Tu trabajo es descubrir tu trabajo y luego entregarte a él de manera incondicional». También a Morrie Schwartz, en «Martes con mi viejo profesor» (1996): «Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas no estarás insatisfecho, no tendrás envidia y no desearás cosas de otra persona. Por lo contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará».

Hace poco se publicaba una entrevista de Ima Sanchís a la autora en La Vanguardia (17/02/09). La dejo ahora: Dice que su pasión es ayudar a las personas a encontrar su grandeza, y así se gana la vida. Pertenece a esa nueva hornada de asesores personales y conferenciantes norteamericanos que beben de Oriente, y dio un taller en el III Forum de la Excelencia. Es cofundadora de la revista on line Healthy, Wealthy, Wise (sanos, ricos y sabios) y coautora de Descubre el secreto.El test que te permite averiguar cuáles son tus verdaderas pasiones,que estuvo en la lista de libros más leídos de The New York Times.Ayuda a mujeres sin recursos y jóvenes de centros correccionales a encontrar su camino, y ha recibido por ello el President´s Volunteer Service Award, máximo reconocimiento en el trabajo social en EE. UU.

Usted vive en comunidad, ¿con cuántas personas?
Con 2.000 meditadores, en el pueblecito de Iowa donde hay el índice de millonarios más alto de EE. UU.

Veo que para usted meditación y éxito están relacionados.
Sí, porque mediante la meditación la gente hace menos y consigue más. La meditación te permite tener más claridad. Yo medito regularmente desde los 20 años.

Algo debió de pasarle, cuénteme…
Me llevaba bien con mi padre y mis hermanos, pero con mi madre la relación era mágica. Nos queríamos tanto que a menudo me sacaba del colegio para jugar conmigo. Luego, cuando yo tenía 8 años, se convirtió en alcohólica y mi vida se derrumbó.

¿Del cielo al infierno?
Sí, mi madre entraba y salía de centros, pero acabó en la calle como una alcohólica loca.

¿Qué cree que le pasó?
Cuando tenía 6 años, su padre la separó de su madre y de su hermano y se la llevó a otro estado. Abusó de ella hasta los 18 años y todo esto no salió a la luz hasta su alcoholismo.

¿Qué fue de usted?
La adolescencia fue muy dura, lo pasaba mal en el colegio, y a los 17 años los amigos de mi hermano, a los que yo quería mucho y que empezaban a jugar con las drogas, abusaron físicamente de mí. A partir de entonces yo también me drogué y me fui a vivir con el jefe de una banda motera, los ángeles del infierno de Oakland.

Buena carrera.
A los 19 años tuve claro que estaba convirtiéndome en mi madre, así que decidí aprender meditación trascendental para sanar las partes rotas en mí. Me cambió la vida.

Meditar tampoco hace milagros.
Si tuviera que escoger dos cosas en mi vida, una sería la meditación - de hecho, durante años viajé con Maharishi Mahesh, fundador de la meditación trascendental-.Y la otra, la autobúsqueda.

¿Y cómo se ha ganado usted la vida?
Fui directora del departamento de telemarketing de Books Are Fun, la tercera empresa editorial de EE. UU., y cuando empezaba a aburrirme ocurrió algo mágico: en un seminario de Mark Victor Hansen - uno de los autores de Sopa de pollo para el alma-,él me preguntó cuál era mi sueño.

¿Y?
“Ser una buena oradora”, y acabé trabajando para él en su programa El millonario iluminado,dando seminarios ante mil personas sobre cómo triunfar en los negocios.

Atrevida.
Había desarrollado un test personal para averiguar cuáles eran mis verdaderas pasiones, lo que a mí me ayudaba a aclarar las cosas, y decidí explicarlo. Un éxito rotundo.

Descúbranos el secreto.
Cuando te enfrentes a una decisión, oportunidad o elección, siempre escoge a favor de tu pasión, de esas cosas que te infunden vitalidad cuando las haces o piensas en ellas. Cuando sigas tus pasiones, amarás tu vida.

… Por lo menos durante un tiempo.
Intención, atención, distensión. Para tener intención es imprescindible ver claramente lo que de verdad te apasiona, y para averiguarlo nada mejor que el papel y el lápiz y responder a preguntas esenciales hasta tener claro el mundo que decides crear desde dentro. Mire, yo he hecho el test de la pasión con los tops de los tops y con personal carcelario.

¿Y?
La gente que no goza de éxito se centra en lo que no tiene, y la gente poderosa se centra y siempre escoge a favor de lo que más le concierne.

Los hay multipasionales.
Mediante el test acabas con cinco pasiones. Tras la intención es esencial la atención: tienes que prestar atención a eso que has escogido, porque hay mucha gente que sabe cuál es su pasión pero su día a día no tiene nada que ver con ella.

Las plantas de montaje están habitadas por esas personas.
Aquello a lo que prestas atención es lo que crece más y más en tu vida. Si tienes las ideas claras, lo que eliges que ocurra en tu vida aparecerá, pero sólo hasta el límite de tu claridad; pero si tu pasión es convertirte en un gran pianista, tienes que tocar el piano, encontrar un gran maestro, ir a conciertos…

Pasar a la acción.
Una vez has hecho todo lo que podías hacer, viene la distensión: deja que las cosas fluyan. Cuando te aferras de manera inflexible a tus ideas preconcebidas, estás interfiriendo en el flujo de la vida.

La intención es la elección consciente o inconsciente de crear.
Exacto, todos creamos las circunstancias y situaciones en nuestro mundo en virtud de las creencias y conceptos que consideramos verdaderos. Para la mayoría, las creaciones son inconscientes, y por tanto nos consideramos víctimas de las circunstancias.

Y comienza el hastiado lamento.
Estamos aquí para disfrutar de la vida, y la mayoría de la gente se centra en pensar en las cosas que no funcionan en la suya; pero paga un precio, aunque de alguna manera le recompense retozar en sus problemas. Recuperar el poder es tomar las riendas.

Hay que ser consciente de tu elección.
Sí, de qué es lo que escoges, a favor de qué. Tus pasiones son las claves para encontrar tu propósito en la vida.

miércoles 4 de marzo de 2009

¿Te duele algo?

Hace unos días durante una reunión con el presidente de una compañía, en un ambiente distendido y relajado, surgió el tema de la crisis. Este ejecutivo, bastante baqueteado por la vida, comenzó a hablar: «¿Crisis? ¿Qué crisis? Somos un país muy flojito. Hay que irse a dar un paseo por la planta de oncología de un hospital infantil y ver lo que realmente es una crisis; venirse en patera de África y contemplar lo que es la crisis; o asistir a cómo un familiar se consume por alzheimer. El resto es peccata minuta».

Ayer hablamos de Rafael Nadal y de cómo una de sus principales virtudes es la capacidad de sufrimiento. De hecho el título completo de la charla–coloquio de ayer, que no lo especifiqué, era: «Rafael Nadal: El campeón y la persona. Lecciones para una sociedad aletargada». Lo de aletargada lo dice todo, y es que según Santiago Álvarez de Mon, vivimos en una sociedad fofita y blandita.

¿Te duele la cabeza? ¿Te ha chillado tu jefe? ¿No vas a poderte ir de vacaciones en Semana Santa? ¿El fin de semana tienes que trabajar? ¿Este mes no podrás ir ningún día a cenar fuera de casa?... Si te ocurre algo de esto, te recomiendo el siguiente video que dejo a continuación. Me lo envió hace algún tiempo mi amigo Carlos Vegas de Bruselas (Bélgica) y me ha venido a la cabeza en estos momentos. Somos unos afortunados y privilegiados, pero no nos damos cuenta. Hace apenas un par de semanas una buena amiga (muy joven) ingresó en la UCI de un hospital como consecuencia de una embolia pulmonar. Estoy seguro que cuando salga del centro médico su escala de prioridades y su visión de la vida habrá cambiado. Toda la gente que he conocido que ha atravesado por experiencias límites -Gustavo Zerbino (superviviente de Los Andes 1972) o William Rodríguez (último rescatado del 11-S), cito dos- me ha repetido lo mismo: hemos aprendido a no quejarnos y a disfrutar cada minuto de todo lo que tenemos, que a menudo, en comparación con otros, es mucho.


martes 3 de marzo de 2009

Rafa Nadal: el campeón y la persona

Hoy he podido asistir en el IESE Business School de Madrid a la sesión: «Rafael Nadal: el campeón y la persona»; un «business cae» elaborado por Santiago Álvarez de Mon, profesor de la escuela de negocios que lleva preparando hace varios años. En el acto también ha estado Carlos Costa, ex tenista que estuvo entre los diez mejores de la ATP en la década de los noventa y ahora representante de Rafa Nadal.

Antes del acto he podido compartir conversación con Santi y Carlos y después disfrutar de la conferencia–coloquio en la que se ha combinado la proyección de videos con un «mano a mano» entre el profesor del IESE y el manager de Nadal.

Hablaré largo y tendido sobre Rafa Nadal y este «caso de estudio», pero cuando uno conoce el pasado, en el entorno, la educación, etc, del de Manacor, es más fácil comprender por qué suceden muchas cosas. De todo lo dicho y hablado, si me tuviese que quedar con una cosa destacaría la figura de Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa, y la capacidad de sufrimiento del propio tenista.

Toni es un tipo que representa entre comillas «al malo» de la película. Su nivel de exigencia con Rafa Nadal ha sido siempre elevadísimo (todavía a fecha de hoy a Rafa le parece excesivo lo que le exigía) y ello ha hecho que la capacidad de sufrimiento del tenista sea una de sus principales armas en la pista.

En Rafa se acumulan muchas cualidades. Destaca sólo algunas:

– Talento: capacidad natural para hacer ciertas cosas.
– Ambición: no le gusta perder a nada.
– Estabilidad emocional: que la proporciona su entorno: madre, padre, tío, hermana... Toda la familia es una piña.
– Capacidad de trabajo: se esfuerza como el que más y siempre quiere mejorar.
– Ilusión: la mantiene viva como el primer día. Cuando la ilusión en algo se pierde cualquier proyecto tiene los días contados.
– Concentración: no se relaja ni un momento. Está en lo que tiene que estar en el partido y fuera de él.
– Equilibrio: los elogios debilitan. Su tío siempre le intenta poner los pies en el suelo y es la voz de su conciencia. Cuando todos le aplauden él le critica.
– Sencillez: que quita presión y permite trabajar más tranquilo. Quien va de divo por la vida despierta antipatías y la gente intenta frenar la escalada.

Lo más importante de Rafa Nadal es que es un embajador de valores que, en definitiva, son los que rigen nuestro comportamiento y sirven de ejemplo para los demás.

lunes 2 de marzo de 2009

Kramer contra Kramer

Hacía mucho tiempo que no comentaba en el blog alguna película. Lo hago ahora tras volver a ver hace unos días una película estupenda: Kramer contra Kramer. Un film lleno de sentimientos encontrados y muchas contradicciones, de tensión de los opuestos (como cuenta Pedro Medina en su último post), de paradojas existenciales... Una película dura, sin dudas, pero llena de enseñanzas.

Título original: Kramer contra Kramer.
Director: Robert Benton.
Intérpretes: Dustin Hoffman, Meryl Streep, Jane Alexander.
Año: 1979.
Oscar: Mejor Película, Mejor Actor (Dustin Hoffman), Mejor Director (Robert Benton), Mejor Actriz Secundaria (Meryl Streep), Mejor Guión Adaptado (Robert Benton).
Minutos: 105 aprox.
Temas: Carrera profesional, Trabajo y Familia.

Ted Kramer (Dustin Hoffman) es un alto ejecutivo de publicidad ensimismado en su trabajo que tras ser ascendido en la compañía para la que trabaja llega a casa con el deseo de que todo sean celebraciones; su mujer, Joanna (Meryl Streep), sin embargo, está esperándole para decirle que le abandona, dejándole al cuidado de su hijo de siete años, Billy (Justin Henry).

Las circunstancias ponen entonces a Ted en la tesitura de optar por una brillante carrera profesional o poner un poco más de atención en el cuidado de su retoño. Su decisión –nada fácil- se centra en esta última alternativa. Tras ser despedido de la empresa en la que trabaja, encuentra otra ocupación más “normal”, pero con la satisfacción de poder disfrutar más tiempo de su pequeño.

Cuando las cosas parecen marchar, surgen nuevas complicaciones. Su mujer regresa y reclama la custodia del niño ante los tribunales.

Basada en la novela del mismo título de Avery Corman, esta entrañable película recibiría cinco Oscars de la Academia de Hollywood, entre ellos el de la categoría de Mejor Actor para Dustin Hoffman –ya antes había sido nominado por El Graduado (1967), Cowboy de Medianoche (1969) y Lenny (1974)-, galardón con el que volvería a ser condecorado años más tarde por su interpretación en Rain Man (1988) de Barry Levinson.

Meryl Streep sería también obsequiada con una estatuilla dorada como Mejor Actriz de Reparto –su primer gran éxito en el séptimo arte-, premio que volvería a obtener, aunque esta vez en la categoría de Mejor Actriz Principal por La decisión de Sophie (1982) de Alan J. Pakula.

Inicialmente, los productores habían pensado en conceder el papel de Ted Kramer al actor Al Pacino, aunque finalmente éste iría a manos de Dustin Hoffman. Jane Fonda, a quién se le había ofrecido el papel que interpretaría por Meryl Streep, rechazó el ofrecimiento.

Muchas son las cuestiones de interés que van sucediéndose en este metraje de gran pedagogía para las organizaciones. Dejamos sólo algunas y para el resto nos remitimos a la película:

1. El triunfo profesional tiene restricciones evidentes. Cualquier persona, incluso las que parecen más duras, tiene preocupaciones afectivas: hijos, mujer, amigos... La malsana gestión de la vida personal y profesional es el resultado de un buen número de patologías. Un refugio afectivo armónico garantiza el equilibrio emocional tan necesario para una vida laboral a pleno rendimiento. Todo proyecto profesional debe verse completado por un sólido proyecto personal para no sentirse un desgraciado.

2. Las pérdidas de tiempo y la falta de planificación aseguran las jornadas sin horario. En cierto modo, no se trata de trabajar "más", sino de trabajar "mejor". La presencia física en el puesto laboral no garantiza en sí mismo la calidad de un buen trabajo. Además, quien tiene otros intereses que le reclaman su atención fuera del trabajo, se apresurara a hacer bien su trabajo evitando pérdidas de tiempo y así estar disponible con prontitud.

3. El éxito no conoce de cifras; es algo relativo, y como tal, depende de cada individuo. Lo que uno considera importantísimo, no lo es tanto para otros. Mientras algunas personas ponen toda su atención en una carrera profesional exitosa, otros prefieren una vida más “calmada” en este terreno y más “colmada” en el plano personal. No existen trabajos dignos, son las personas las que dignifican los trabajos.

4. Crecer profesionalmente desatendiendo la vida personal tiene sus consecuencias. Si uno no cuida lo que tiene, al final lo acaba perdiendo, y una vez que se pierde algo –lo mismo sucede en la empresa con los clientes– recuperarlo es mucho más complicado.

5. Los conflictos siempre dan paso a la reflexión. Muchas veces, lo mejor que le puede pasar a uno es aquello que jamás hubiera deseado que le ocurriese, porque eso sirve para tomar conciencia de qué es lo que realmente vale la pena. A partir del abandono de su mujer, es cuando Ted, el protagonista, empieza a darse cuenta qué es lo que más valora, e incluso con el tiempo, acaba cambiando su escala de prioridades.

No obstante, si bien el matrimonio vida personal–profesional es imprescindible, nadie oculta que las soluciones para lograr tal objetivo no son tan evidentes. Algunas iniciativas se están llevando a cabo desde hace tiempo en este sentido; prácticas que, en definitiva, lo que buscan es hacer más cómoda la vida de los empleados. El equilibrio, sin embargo, es una batalla complicada. El día a día de la empresa, la competencia feroz, y las permanentes exigencias de los clientes, obligan a una titánica lucha por estar siempre al pie del cañón.

Los once primeros minutos de la película son notables. Asimismo convienen destacarse los minutos 39 al 42, cuando Ted da explicaciones a su hijo sobre el motivo del abandono de Joanna a ambos:

- Y la razón de que mamá se fuera no tiene nada que ver contigo (...) y la razón de que mamá se fuera es que durante mucho tiempo yo intenté convertirla en otra clase de persona, en la clase de mujer, de esposa, que yo creía que debía ser, y sencillamente no era así; pero ahora que lo pienso, creo que siempre quiso hacerme feliz... y al no conseguirlo intentó explicármelo, pero yo no la escuchaba porque estaba muy ocupado, estaba muy distraído pensando en mí mismo y creía que si yo era feliz, ella también era feliz... pero en el fondo estaba muy triste. Mamá no se fue antes sólo porque te quiere mucho y si no se quedó contigo más tiempo es porque no podía soportarme a mí...

domingo 1 de marzo de 2009

Íntimo y personal: Jorge Valdano

Comenzamos mes y después de Pedro Ruiz (enero) y José Antonio Marina (febrero), en marzo traemos a la sección de «Íntimo y personal» a Jorge Valdano. Ex futbolista, entrenador y directivo, ahora se dedica a labores de consultoría y conferenciante como vicepresidente del grupo Inmark. Además, es colaborador de diferentes medios de comunicación.

1. Una lección que le haya enseñado la vida: No hay nada más importante y eficaz que el afecto. Cuanto más dura es la vida, más se repara en el afecto. Cuando vives una situación tan extrema como la mía en México donde estuve a punto de perder la vida después de que el helicóptero en el que viajaba se estrellase, sacas algunas evidencias. Primero, los problemas dejan de ser grandes; segundo, el afecto es el mayor reconstituyente que existe; tercero, hay que pensar en la empresa y las causas colectivas, pero también en uno mismo. Es necesario equilibrar los tiempos de placer y deber porque eso nos hace más útiles cuando tenemos que aplicar la energía al trabajo.

2. Un consejo para los jóvenes: Que elijan una actividad relacionada con su talento natural. Hay mucha gente condenada a la infelicidad laboral por no saber elegir.

3. Una virtud que aprecia: La sinceridad.

4. Lo que peor soporta: La falta de sinceridad.

5. Un libro para directivos: «Memorias de Adriano», de Margarita Yourcenar.

6. Una película para directivos: «En busca de Bobby Fischer» (1993), de Steven Zaillian. Hay reflexiones sobre la necesidad de mezclar el aprendizaje académico con la espontaneidad.

7. El mayor enemigo del hombre es: El miedo.

8. El principal mal de la sociedad es: El individualismo.

9. Lo que más echa de menos en la sociedad: La relación. Que los vecinos saquen la silla a la puerta.

10. Una cita / frase que refleje su filosofía de vida: Hoy puede ser un gran día