miércoles, 13 de enero de 2010

Capitanes Intrépidos

Hoy impartiendo clase de MBA en la Nebrija Business School hemos visto la película Capitanes Intrépidos.  Suelo ponerla cada año para analizarla y en más de una ocasión la he utilizado en el examen de fin de módulo para los alumnos. Os dejo el análisis de un excelente metraje que no os podéis perder porque está lleno de enseñanzas.

Título original: Capitanes Intrépidos.
Director: Victor Fleming.
Intérpretes: Spencer Tracy, Mickey Rooney.
Año: 1937.
Oscar: Mejor Actor (Spencer Tracy).
Minutos: 113 aprox.
Temas: Adversidad, Afecto, Amistad, Coaching, Complejo de Superioridad, Confianza, Delegar, Dolor, Ejemplo, Ética, Honor, Humildad, Liderazgo, Menosprecio, Mentoring, Paciencia.

Harvey (Mickey Rooney), es un chico algo caprichoso e impertinente. Hijo de un millonario hombre de negocios, mira a todos sus compañeros de colegio por encima del hombro y no admite que le lleven la contraria. Su comportamiento intolerante, es castigado por la escuela donde estudia. Entonces, su padre, que apenas puede ocuparse de su hijo debido a sus múltiples compromisos profesionales, decide llevárselo con él a un crucero para dedicarle algo más de tiempo. La actitud inmadura de Harvey –un empacho de helados–, le hace caer por la borda del yate y es salvado por un pescador, Manuel (Spencer Tracy), el Portugués.

La historia transcurre a partir de entonces en un barco de pescadores donde el Pescadito –como será llamado Harvey por Manuel– tendrá que aprender las mejores lecciones de la vida. La vida en alta mar, sin embargo, no le va a resultar nada sencilla. Las comodidades con las que ha vivido hasta entonces dejan paso a un duro trabajo a bordo.

Esta magistral producción, adaptación del clásico Rudyard Kipling (1897), le valió a Spencer Tracy su primer gran éxito cinematográfico por el que sería obsequiado con el Oscar al Mejor Actor, galardón que recibiría también en 1938 por Forja de hombres de Norman Taurog, aunque sería nominado siete veces más –la última por Adivina quién viene esta noche (1967) de Kramer– a lo largo de su carrera cinematográfica.

Tracy también es recordado por sus trabajos junto a Katharine Hepburn –ambos iniciarían una relación sentimental en 1942–, con quien formaba un dúo profesional de gran valor. Algunos de sus trabajos juntos fueron: La Mujer del Año (1942), de George Stevens; La Llama Sagrada (1942) de George Cukor; Sin Amor (1945) de Harold S. Bucquet; Mar de Hierba (1947) de Elia Kazan; El Estado de la Unión (1948) de Frank Capra; La Costilla de Adán (1949) y La Impetuosa (Pat & Mike, 1952) ambas de Cukor; Su Otra Esposa (1957) de Walter Lang; y Adivina Quién Viene Esta Noche (1967) de Kramer, año en que fallecería el actor.

Destacamos algunas lecciones de interés para el mundo de las organizaciones:

1.- A los colaboradores hay que ir dándoles cancha progresivamente aún a sabiendas de que se van a equivocar, ya que ésta es la mejor forma de que vayan cogiendo tablas para el futuro. Desde el primer momento en que salen a pescar el Pescadito y el Portugués, éste le da la oportunidad de poner en práctica sus habilidades, aunque Harvey yerra una y otra vez: con los remos, al cebar el anzuelo y al sacar el pescado (minutos 57-72). Poco a poco, sin embargo, sus mejoras van siendo sustanciales.

Dirigir, se ha dicho en más de una ocasión, es "el arte de trabajar a través de las personas". Y es que quien no sabe delegar, no sabe dirigir; para ello se requiere dos cosas: confianza en las personas y paciencia hasta que se hacen con los mandos de su tarea. Ello implica ser tolerante con el error.

2.- Ocupar puestos de responsabilidad sin haber pisado con anterioridad escalones intermedios, vuelve a la persona -salvo contados casos-, más insoportable. Haber pasado una temporadita en los puestos menos atractivos de la empresa es lo más apropiado para más adelante tratar con corrección a los demás. Está mejor preparado para mandar quien antes ha aprendido a obedecer (minutos 51–53).

3. Contar con un mentor en la empresa a la que uno se incorpora facilita el periodo de adaptación tan necesario en cualquier organización. La cultura corporativa, los compañeros, el ambiente, la metodología de trabajo,… requieren un periodo de acostumbramiento y acomodo. Manuel cumple perfectamente esta labor.

4. A veces es necesaria cierta dureza –sin faltar a las obligatorias normas de educación y respeto– por parte de los mandos para que la situación no se vaya de las manos. El comportamiento egoísta de Harvey en el barco altera la convivencia entre la tripulación. Una bofetada a tiempo del capitán al Pescadito supone el inicio de un cambio de actitud por su parte. El equlibrio entre exigencia y afecto es fundamental.

5.- Patalear porque la realidad no es la que a uno le gustaría que fuese demuestra falta de madurez. Hay que intentar cambiar aquellas cosas que están en nuestras manos arreglar y aprender a convivir con aquellas otras que no depende de nosotros modificar.

6.- La capacidad instructiva del dolor es inimitable. La gente más válida suele ser, por lo general, aquella que ha atravesado por mayor número de avatares a lo largo de la vida. La adversidad muchas veces despierta talentos ocultos y nos obliga a salir de nuestra zona de confort facilitando el crecimiento.

7.- Ganarse la confianza de los demás no es una cuestión de dos días, requiere su tiempo, pero una vez que se consigue es una de las mejores ventajas competitivas para afrontar cualquier proyecto empresarial con garantías de éxito. Las buenas intenciones del Portugués con Harvey, son rechazas inicialmente por éste; al cabo del tiempo, sin embargo, ninguno puede vivir sin el otro.

8.- Todos –le dice el Portugués al Pescaditotenemos que avergonzarnos alguna vez para no volver a hacer aquello que nos avergüenza. La honestidad intelectual es el primer paso para ser mejor persona (minutos 57 –72).

9.- El complejo de superioridad -creerse más que los demás- propio de algunos directivos prepotentes suele tener consecuencias enormemente dañinas para la organización. El carácter arrogante de Harvey le acaba poniendo en contra de todos sus compañeros, de escuela y de buque.

10. La benevolencia -del latín bene-volere, querer el bien- es imprescindible en un proceso de coaching. Si a uno le resulta indiferente el otro, poco hará por él. Le dará igual que escoja un camino u otro, que sea bueno o malo, que conduzca a lo justo o lo injusto... La relación coach-coachee va más allá de un mero acuerdo mercantil entre dos partes. Sólo cuando se acoge con corazón se está en plenas facultades para ofrecer un asesoramiento personalizado verdadero. El coach debe ver al coachee como un reto y creer en el potencial que todo ser humano tiene en su interior.

11. Al líder se le reconoce cuando no está presente, y no como a los directivos pitbull -ésos que tratan a sus empleados como muñecos de trapo-, que los colaboradores están deseando que dejen la empresa por unas horas para no vivir en un estado de tensión constante (minutos 92–111). Un acontecimiento inesperado sienta como un jarro de agua fría al pequeño Harvey, que a partir de ese momento no podrá contar con su mentor.

12.- La vida es como una peonza, da muchas vueltas, y quien hoy está abajo, mañana está arriba y a la inversa. Esto es lo que le sucede al Pescadito. De vivir en una familia acaudalada con todos los medios a su alcance, pasa a ser un miembro más entre la tripulación de pescadores. En el mundo de la empresa se suele decir: "No desprecies a nadie cuando subas porque te los encontrarás al bajar". Ni en lo profesional ni en lo personal la vida es una línea recta, por ello, conviene tratar con dignidad a todo el mundo porque tal vez algún día necesitemos de su ayuda.

13.- Una de las mejores cosas de esta vida es que lo importante –confianza, lealtad, afecto... y en la cinta la amistad– no se compra, hay que ganárselo. Por mucho dinero que se tenga hay cosas que no están en venta. Las estratagemas del pequeño Harvey para ganarse la aceptación de sus compañeros de colegio -e incluso profesores- no tienen desperdicio (minutos 6–23).

14.- No todas las maniobras son aceptables con tal de conseguir lo que uno se propone. La ética -la ciencia que estudia la bondad o maldad de los comportamientos humanos- nos marca el terreno por el que avanzar con dignidad. Harvey y Manuel, tras la promesa por parte de éste de que van a salir a pescar juntos, hacen una apuesta al Largo a ver quién captura más pescado. El Pescadito, que sólo piensa en el premio, enreda la noche anterior los albareques de su competidor y le quita el cebo consiguiendo no sólo que pesque menos que ellos sino que además se clave los anzuelos. A ser ético -como a casi todo- también se aprende, y para ello es fundamental tener modelos de referencia en los que fijarse (y los directivos son siempre un referente para sus subordinados). El Portugués es un buen ejemplo de ello. En cuanto se entera de lo ocurrido le hace ver al Pescadito que eso que ha hecho no está bien (minutos 57–72).

14.- “Arrojad un hueso a un perro y con él se largará con el rabo entre las patas sin la más leve demostración; pero llamadlo cariñosamente, dadle el hueso con vuestra propia mano y os agradecerá el detalle”. Detrás de muchas inseguridades e inestabilidades psicológicas, lo que se esconde es un gran déficit de cariño, que cuando se soluciona suele dar resultados muy eficaces. La necesidad más universal del ser humano, es la necesidad de afecto.