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martes, 19 de enero de 2010

Los 3 enemigos del ser humano

El post más leído en este blog desde hace tiempo lleva por título: "3 cosas innegociables". Allí hablaba de aquello que para mí es irrenunciable cuando se ocupa un puesto directivo. Esto es: respeto, justicia y coherencia; respeto a cualquier ser humano, justicia para dar a cada uno lo que se merece, y coherencia entre discurso y hechos.

Hoy me quiero detener en los que yo considero los 3 enemigos del ser humano:

1. Miedo: que nos impide crecer y alcanzar resultados. El miedo es terrible porque la sensación de frustración y desazón es grande. Nos gustaría hacer algo, pero ese "miedo", muy a nuestro pesar, nos paraliza y no nos deja avanzar. Aquí citamos al libro estrella de Pilar Jericó que lleva por título "No miedo". Todos tenemos miedo, la diferencia es que unos los superan y otros no. Lo hemos dicho muchas veces: "La valentía es hacer lo que se tiene que hacer, aunque se haga con miedo". El cobarde muere muchas veces antes de estar muerto.

¿Cómo superarlo? Primero, no te creas el ombligo del mundo ni te tomes demasiado en serio porque nadie más lo hace. Segundo, prepárate duro. ¿Tienes que dar una conferencia, una clase, hacer una presentación...? Las primeras veces dedícale mucho tiempo y verás cómo sale bien y aquello que creías horrible no es para tanto; poco a poco te irás sintiendo más cómodo, ganarás confianza y le dedicarás menos tiempo. Tercero: rodéate de gente con actitud positiva que quite hierro a los asuntos. Con optimismo la vida se ve de otra manera.

2. Envidia: un tema del hemos hablado largo tendido aquí. El post "La gestión de la envidia" es el que más comentarios ha tenido. El envidioso es profundamente desdichado porque nunca está contento. Su gran error: compararse con los demás y como siempre hay alguien que tiene mejor casa, o mejor coche, o mejor yate... pues lo pasa mal. Lo decía Unamuno: "La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual". El envidioso nunca está saciado y se retuerce por dentro sabiendo que otros acumulan más.

¿Cómo superarla? No mires demasiado a los lados (ver post con el mismo título) y disfruta mucho de lo que tienes. Recuerde que en todos los lados cuecen habas y que tras la puerta de cualquier casa, hay penurias y miserias. Si las conocieses, tal vez no te cambiarías por ellos. ¿Te acuerdas de la historia del almacén de las cruces? Aquí le dejo el link. No dejes de leerlo.

3. Orgullo: que nos impide reconocer carencias y, por tanto, corregir aspectos y mejorar. Se ven los errores como rasgos de debilidad y entonces se prefiere ocultarlos. La sensación de hacer el ridículo nos invade y preferimos quedarnos como estamos: Mediocridad disimulada a posibilidades de crecimiento.

¿Cómo superarlo? Primero, hay que aprender a escuchar y también a no escuchar y hacer oídos sordos a las críticas de las demás. Hagas lo que hagas te van a criticar y si no haces nada también, porque algo deberías haber hecho (ver post "No temas a las críticas"). Segundo, ser humilde y no creerte nadie ayuda a reducir la presión de dar una imagen impecable y exquisita a cada instante y te permite concentrarte en mejorar. Tercero, reconocer carencias humaniza. A todo el mundo (sobre todo empleados) le gusta ver que otros (los jefes) también son de "carne y hueso". Ello facilita el trato con los demás.

12 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Paco:
Si tuviese que elegir me quedaría con el MIEDO ya que en el ámbito público hay verdadero pánico a equivocarse.
En la Administración se dice que está penalizado tener iniciativa porque si te equivocas las consecuencias son muy negativas. Otra cuestión es que a muchas personas no hace falta decirles eso, ya que traen el MIEDO de serie.
De los otros dos factores también habría mucho que decir, pero me quedo con este por ser el más significativo.
Un abrazo.

FAH dijo...

@Javier Rodríguez Albuquerque. Desde luego, el miedo es tremendo. Hay que dominarlo. Racionalizarlo, mirarlo de frente y plantarle cara. Lleva razón Punset cuando denomina a la felicidad "la ausencia de miedo". Un abrazo.

Katy dijo...

Hola Francisco, yo pondría en primer lugar la envidia. Libreme de la envidia que de de las otras me libraré yo. El que es envidioso no puede superar nada y eso no impide que además sea soberbio y miedoso.
El miedo se puede educar y la soberbia se ve venir de lejos
Me ha gustado mucho esta entrada. La de la envidia lo había leído. Lo digo desde tola humildad posible.
Gracias por estos benos consejos, en especial importantísimo el de la escucha
Un abrazo

Fernando dijo...

Me reengancho hoy, Paco, tras unos días de mucho trabajo y días de viaje y me encuentro con este magnífico post. ¡Enhorabuena!

Por mi parte señalo el orgullo. Suscribo los comentarios de Javier y de Katy al 100%, pero creo que cada vez cuesta más encontrar a personas humildes a las que no se les caen los anillos al reconocer que se han equivocado. Siempre pones a Punset como ejemplo, Paco, con su frase aquella que dice que cambiaría todo lo que sabe por la mitad de lo que no. Esa actitud ante la vida no es frecuente y muchas veces, como bien apuntas, nos impide avanzar.

Enhorabuena de nuevo

¡Un fuerte abrazo!

FAH dijo...

@katy. gracias. me alegro q te haya gustado. lo de la envidia es terrible, ya lo sabemos... pero bueno, ley de vida y no mirar a los lados... un abrazo.

@fernando. gracias. ya te echábamos de menos. bienvenido again. me alegro q te haya gustado. Desde luego, el orgullo es tremendo, y se da en todo ser humano, en unos más que otros, pero todos lo tenemos bastante acentuado... Un abrazo, see you soon.

Pedja dijo...

Paco y el apego al dinero??? Lo digo porque últimamente estoy comprobando cómo gente que tiene mucho cada vez quiere más. De los tres que dices me quedo con el orgullo como el más significativo, porque su reverso, la humildad, me parece de las más sabias virtudes que uno puede tener. Enohrabuena, buen post, abrazos.

FAH dijo...

@pedja. gracias x pasar x aki. humildad, humildad, qué importante! Lo decía Chaplin: "La vida da tiempo nada más q para ser amateur". abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Yo me quedo con las tres. Porque aparecen, se mezclan indistintamente. La que más "justifico" es el miedo, porque como dice Katy, se podría educar. Y el Miedo, aunque venga de serie, como dice Javier, se puede intentar tunear. La envidia y la soberbia son más difícles de domar, pero paradojas de la vida, quizá las alimente el miedo.

Un abrazo

FAH dijo...

@fernando lópez fernández. gracias, me gusta esa interrelación q haces y, sb todo, como lo del miedo tal vez alimente al resto. un abrazo.

Germán Gijón dijo...

Hola, Paco:
coincido con los que eligen la envidia como talón de Aquiles. Quizá la soberbia es uno de los más fáciles de revertir: una serie de buenos coscorrones te ponen en tu sitio. Y el miedo se educa mejor que la primera. Por supuesto, incluiría la pereza, pero no vamos a hacer una adecuación al post de los 7 pecados capitales de San Gregorio Magno (jejeje).
Otro de los buenos, para llevar a la agenda.
Un abrazo.

Economía Sencilla dijo...

Estaba yo también pensando en los pecados capitales, cuando he visto el comentario de Germán...

Sin duda, esos tres que citas son grandes enemigos del ser humano, que le impiden mostrarse tal como es y relacionarse adecuadamente con los demás y con su entorno.

Difícil saber cuál es más importante o en qué orden ponerlos, todos tenemos un poquito de cada componente en mayor o menos medida, y a veces nos puede uno, y en otras ocasiones, nos ofuscará el otro.

Fenomenal post.

Un abrazo
Pablo Rodríguez

FAH dijo...

@germán gijón. gracias. desde luego, "Seven", como la película", es muy recomendable... Quizás el miedo se puede modelar (o tunear como dice Fernando) mejor. La envidia es complicada aunque se puede ir suavizando. Y el orgullo se domestica aprendiendo a escuchar, viajando, rodeándote de gente diversa, etc. 1 abrazo.

@economía sencilla. gracias. de acuerdo contigo, todos tenemos un pokito de todo. Quien esté libre de pecado q tire la primera piedra, por eso la "Gestión del Cambio" empieza por uno mismo. Lo dicho: "Tu debes ser el camnio que deseas ver en el mundo" (Ghandi). Abrazo.

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