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jueves, 7 de enero de 2010

Riesgo, dinero e impuestos

Hace más de diez años recorté un artículo del catedrático Pedro Schwartz publicado en el diario Cinco Días, que llevaba por título: "Riesgo, dinero e impuestos". Revisando papeles lo he encontrado y me gustaría dejároslo para que hagáis una reflexión y deis vuestra opinión. Tiene que ver con el concepto de "progresividad fiscal" pero aplicado a la "justicia social". Aquí va:

"Parece de justicia que quien tenga más contribuya más a sufragar los gastos públicos. Pero hay que precisar mucho en este punto. De este principio no debería deducirse sino que el impuesto sea proporcional a los ingresos. Proporcional significaría que todos pagasen el mismo porcentaje, es decir, más cantidad los que ganan más.

La progresividad del impuesto mandada por el artículo 31 de la Constitución deberíamos conseguirla eximiendo a los más pobres, parcial o totalmente, de los impuestos sobre los ingresos. Empezarían por cero quienes abandonan el paro y comienzan a ganar un primer pequeño salario, hasta llegar poco a poco al nivel de un porcentaje de igual para todos (...). Cosa muy distinta es que cuanto más se gane, más se eleve el tipo marginal del impuesto. Eso responde a otro principio que el de justicia. Con el impuesto progresivo se busca la reducción de la fortuna de los más prósperos, no la elevación del nivel de los más pobres.

El principio que inspira esta tarifa progresiva del impuesto es, mi opinión, el de uniformidad. A veces incluso me parece notar un punto de envidia en quienes no entienden que un futbolista como Ronaldo o un inventor como Bill Gates puedan ganar esas fortunas.

Naturalmente, estoy hablando de quienes ganan dinero honradamente, y no de los que se enriquecen con la violencia, la coacción o el engaño. Las fortunas las obtienen, en general, quienes sirven al público suministrándole algo que apetecía o necesitaba, sin que nadie hubiese tenido el talento para ofrecerlo o el ingenio para descubrirlo. En el origen de las grandes fortunas hay capacidad de riesgo, intuición, perseverancia y laboriosidad. Tiene razón Jesulín de Ubrique cuando se queja de que de cada dos toros que mata, uno se lo lleva Hacienda".

Ahí queda dicho. Me gusta eso de que "en el origen de las grandes fortunas hay capacidad de riesgo, intuición, perseverancia y laboriosidad". No debemos olvidarlo. A menudo parece que las ganancias que se obtienen son fruto de la casualidad olvidando que casi siempre toda empresa antes de ser grande fue pequeña. Apoyemos a aquellos que exponen su capital, lo que tienen y muchas veces lo que no tienen, porque como decía Schumpeter "el grado de desarrollo de un país depende de la capacidad de asumir riesgos".