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miércoles, 17 de marzo de 2010

Lo peor es ser indiferente

Un jóven médico recién salido de la facultad de Medicina, abre un consultorio y espera a sus primeros clientes. Al cabo de unos días llega por fin un hombre. Queriendo impresionarle, el jóven médico lleva a su visitante a la sala de espera; luego, dejando la puerta abierta para que él le oiga, marca del número de teléfono del hospital y a continuación mantiene una conversación muy animada con un interno. Marca a continuación un segundo número, el de un laboratorio de análisis, y habla largo rato con un empleado. Luego llama a un colega. Tras haber colgado por fin, va a reunirse con su paciente que está confortablemente instalado en la sala de espera y le pregunta:

- ¿Cuál es la razón de su visita?

Y éste responde:

- Oh... yo.. verá... Soy el técnico de la compañía telefónica que he venido a instalarle la línea de teléfono.

El pintor Van Gogh en una carta dirigida a su hermano Theo, escribía: "Me parece absurdo que los hombres quieran parecer otra cosa que lo que ellos son". Desde luego, El otro día hablábamos de autenticidad, de ser uno mismo. La autenticidad es el primer requisito de la felicidad. Es imposible ser feliz siendo otro. Cuando eres, todo te sale de manera natural. No hay que aparentar nada. Se es y basta. Además, elimina presiones y tensiones. No merece la pena perder el tiempo jugando a ser otra persona. Se nota y al final te pillan. Explota tus fortalezas y acepta con humildad tus carencias, verás como todo marcha mejor. La autenticidad vende. Es la conexión de uno mismo con el Universo, y por consiguiente, con todos los que participamos en él. Autenticidad y pasión, pasión y excelencia, van de la mano. Es imposible triunfar desde la "no autenticidad". Engañarse, traicionarse, huir de uno mismo, lo siento mucho, pero no da resultado (ver la excelente Entrevista al escritor David Martí, en La Contra de La Vanguardia).

Una vez, conversando con Salvador Tous, de la empresa de joyería Tous, me decía: "El sol sale para todos. Cada uno tiene que luchar y desarrollarse como puede. Si vives demasiado obsesionado con la competencia y te quita el sueño, al final mimetizas sus productos y pierdes oportunidades de hacer cosas propias".

En otra ocasión, charlando con el cocinero Sergi Arola, me decía: "Cuando uno está al frente de un equipo lo más importante es ser uno mismo 24 horas al día, y cuando actúas así, la gente te acepta o te rechaza; quien te acepta, te sigue; y quien te rechaza, te abandona". Es el precio de la autenticidad: a unos gustas y a otros odias. Lo peor en esta vida es ser indiferente. Actuar y ser en función de las opiniones ajenas. Quedar a merced de los demás. Entonces, el resultado es claro: mediocridad; vidas estándares, repetitivas, iguales. Más de lo mismo. Aburrimiento. Falta de sorpresa y emoción. Prêt à porter vital.

10 comentarios:

Katy dijo...

Hola Francisco, así como nadie puede dar lo que no tiene, tampoco se puede aparentar ser lo que no se es. Primero porque el primer engañado eres tu mismo y segundo porque tarde o tempreno te delatarás. Vivir una mentira indifenidamente es imposible. Hay que aceptarse a uno mismo y saber que "No eres monedita de oro para caerle bien todos"
Para lograr ser auténticos primero hay que partir del conocimento y aceptación de uno mismo.
Un abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Totalmente de acuerdo. Si no te aceptas a ti mismo, ¿cómo te van a aceptar los demas?
Un abrazo

FAH dijo...

@katy. gracias. totalmente de acuerdo con lo que apuntas. Además "no-ser" genera muchas presiones. Y lo que apuntas es clave: Aceptarse. No asumimos nuestras carencias. 1 abrazo.

@fernando lópez fernández. Gracias. Es cierto todo en esta vida es de doble flujo: si te aceptas, te aceptan; si das, te dan;... 1 abrazo.

MaS dijo...

Buenos días Paco,
pensaba yo si lo peor es ser indiferente a los ojos de los demás, o es mejor que te odien, que no les gustes, que les caigas mal...
Estoy de acuerdo en que la autenticidad es el primer requisito de la felicidad, y yo digo más, que es realmente estúpido interpretar que se es lo que no se es. El primer engañado es uno mismo, y a partir de ahí, todo se desmorona. Empiezan las mentiras, las hipocresias,...todo es de carton piedra.
Me gusta cuando alguien quiere ser lo que no es. Cuando lucha por desarrollarse, por crecer, por mejorarse,...y saca brillo a ese aspecto que puede y quiere cambiar.
En este sentido, ya está triunfando por luchar por ser auténtica y completamente él mismo.
Un saludo cordial, como siempre,
M.

moni dijo...

Hola Francisco, he tenido la oportunidad de asomarme por tu blog al verte como seguidor de mi espacio…jejeje, por ello me siento muy agradecida, la verdad. Tienes unas entradas increíbles, la primera que me engancho a tu blog “la entrevista mano a mano de Jodorowsky y Alex Rovira”, y las entradas de Deepak Chopra…seres a los que admiro profundamente.
Esta última entrada me ha encantado y ha sido la que, finalmente, me ha movido a escribirte estas palabras…gracias por darnos parte de lo que llevas dentro, de compartir tu autenticidad…
Te sigo…
Un saludo…

JLMON dijo...

Totalmente de acuerdo.
El indiferente, entre otras cosas, carece de vida porque la VIDA con mayusculas es la que tu frabricas cada día.
Un saludo

carlinhos braun dijo...

Como decía Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros...", jajaja. Genial.

Un poco también como la historia del abuelo, su nieto y el burro.

Es verdad que tratar de aparentar lo que no se es (o vivir de acuerdo a las expectativas de los demás) es como comentáis algo insostenible.

De todas formas lo peor creo que es el hecho de que vivir, tratando de ser quien no se es realmente, provoca una disociación con el yo verdadero.
Nuestro trabajo en la vida debería ser buscar quién somos realmente y qué queremos, y quien no es auténtico (sincero consigo mismo) se acaba perdiendo... acaba no sabiendo quién es y qué quiere. Y como dices Paco, acaba alejándose de la felicidad.

Abrazos (auténticos) ;DD

Carlos

FAH dijo...

@MaS. gracias. lo que apuntas es muy interesante. Efectivamente, muchas veces el precio de la autenticidad (diferencia) es la soledad. La diferencia incomoda, y al que es diferente se le señala. ¿Merece la pena? (yo me lo he preguntado muchas veces). Creo que sí, porque no merece la pena renuciar a uno mísmo. 1 abrazo.

@Moni. muchas gracias x pasar e incorporarte x aki, x tus palabras y enhorabuena también por tu bitácora. yo aprendo de todo y de todos. 1 abrazo.

@JLMON. gracias. sí, el indiferente vive y muere en la indiferencia, cuando todos estamos destinados a cumplir un papel... 1 abrazo.

@carlinhos braun. gracias, señor x tus apuntes, y todas las fuentes que me haces llegar, todas muy buenas. 1 abrazo.

Fernando dijo...

Hola Paco: Gran post, de verdad, lo suscribo plenamente, tanto para las empresas como para las personas.

Hace unas semanas hablábamos en este mismo blog de las diferencias entre jefes y líderes. Para mi esta es una de ellas, tal vez la más fundamental. Un líder tiene que ser auténtico, mostrarse tal y como es, y no pretender jugar otro rol. Como me gusta decir en la bodega, se puede ser Del Bosque (mano izquierda) o se puede ser Capello (autoritario), pero siempre siendo uno mismo.

Un abrazo

FAH dijo...

@fernando. gracias. desde luego, sin autenticidad te pillan, no eres creíble y la credibilidad, para mí, es lo más importante cuando se está en un puesto de dirección. 1 abrazo.

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