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viernes, 26 de marzo de 2010

No escatimes elogios

En estos momentos leo el libro "Misión: ¡Éxito!", de Og Mandino. Entre sus páginas descubro las siguientes frases:

– El escritor norteamericano Christian Bove señala: "No hay duda de que las palabras de alabanza son casi tan necesarias para animar a un niño a llevar una vida sociable como lo son los actos de bondad y de afecto. La alabanza sensata es para los niños lo que el sol para las flores".

–William Shakespeare escribió: "Las alabanzas que nos hacen son nuestro salario. Una buena acción que muere sin un comentario, asesinará a otras mil que dependen de eso".

Hace algún tiempo publiqué un post titulado: "Reconocimiento: el alimento del talento"; en él hablaba de la importancia del reconocimiento en el desempeño de las personas. A pesar de ello los directivos confiesan que les cuesta mucho manifestar muestras de reconocimiento. K. Stanislavski decía: "Todos saben culpar, pero para los elogios se necesita un especialista".

La necesidad de reconocimiento está incrustrada en la naturaleza humana, todos la necesitamos. Además, cuesta poco y su valor es incalculable. No hay que olvidar que para un colaborador su superior es siempre un referente cuyas opiniones (positivas, negativas o de indiferencia) influyen en su estado de ánimo (emociones), que dan lugar a determinados sentimientos que se traducen en comportamientos (ver el post "Efecto Pigmalión").

Sobre la importancia del reconocimiento me parece fundamental ver el siguiente vídeo (15 minutos) que también se recogía en el post citado:

* Hoy dejo dos artículos: "La lealtad como forma de vida" en Aprende del Deporte y "Sucedáneos de amistad" en el nº 68 de Executive Excellence.

4 comentarios:

Pedja dijo...

Pues entonces no ahorremos en elogios hacia este blog y hacia toda tu obra, el optimismo de bandera, bueno y el jamón de jabugo tambiuén, enhorabuena Paco, un abrazo y sigue así por siempre.

Katy dijo...

Hola Francisco, que fácil es echarnos flores y que difícil admitir que el otro lo ha hecho igual o mejor que tu.
Asi que la humidad es una asignutara pendiente.
"Mientras más vacía está la carreta, mayor ruido hace".
Un abrazo y feliz finde

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

El elogio, si es natural, no cuesta; el forzado es artificial y se nota no sirviendo de mucho. De tal manera que, para mi, no es una cuestión de escatimar sino de que salgan de corazón. Y es entonces cuando los puedes derrochar si quieres; porque nunca se agotarán y porque sabes que estás haciendo un bien que es reconocer a algo o a alguien, lo que sin duda ayuda a controlar un poco mejor eso de la humildad.
Un abrarzo

FAH dijo...

@pedja. gracias amigo x tus palabras. un fuerte abrazo.

@katy. sí nos cuesta mucho elogiar lo de los demás, tal vez porque somos presos de la envidia. un abrazo.

@fernando lópez fernández. gracias. es cierto que el elogio sincero no cuesta, aunque también sabemos que la envidia se manifiesta entre los más cercanos (amigo y familia) por eso quizás cuesta tanto. abrazo.

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