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lunes, 5 de abril de 2010

La credibilidad del líder

Escribo este post a raíz de otro post que escribía Montse García (@montse_garcia) en su blog "La otra cara del fútbol" con el título "Epidemia de Guardiolitis". Allí Montse escribe: "Fueron grandes jugadores, estrellas indiscutibles para sus equipos y siempre aclamados por la afición. En raras ocasiones pisaron el suelo de los banquillos pero ahora ocupan el sillón principal para dar órdenes en lugar de recibirlas. Forman el club privilegiado de jóvenes entrenadores ambiciosos que militan en numerosas entidades de la máxima categoría, con el único fin de llevar a sus equipos a conseguir el mayor número de triunfos por temporada. En su cabeza sólo hay un objetivo, quieren ser como Guardiola, tienen Guardiolitis”.

Y es que cuando una modelo triunfa se corre el riesgo de correr a copiarlo inmediatamente olvidando que la primera regla del manual del liderazgo es la autenticidad. Es imposible seducir sin credibilidad, es imposible generar seguidores sin ser uno mismo. Para lo bueno y lo malo cada uno somos como somos. El liderazgo artificial tiene un recorrido de corto alcance. No se puede dirigir con poses ficticias. No se puede liderar imitando a otro. En el libro citado ayer mismo de Manel Estiarte, "Todos mis hermanos", el propio jugador de waterpolo dice: "El líder es quien, cuando juega, piensa en el bien del conjunto más que en el propio. Resulta fácil decirlo, pero no tanto actuar como un líder. Mucha gente asume este papel artificialmente , mientras que un líder ha de actuar como tal por naturaleza. Le ha de salir de dentro. El líder es quien, por naturaleza, resulta positivo para el equipo, no se ha aprendido este papel y lo ejecuta de memoria".

En el prólogo de "Liderar en tiempos difíciles" (McGraw-Hill, 2003), de Juan Manuel Lillo y Juan Mateo, se dice: "Nunca ha sido más actual el tema del liderazgo, ni nunca hubo tan pocos líderes. Quizás esa es la razón: se habla tanto de la necesidad de tener líderes porque cada vez hay menos".

Y, ¿a qué se debe ese déficit? El prologuista, Jorge Valdano, me comentaba en una ocasión: "La formación cada día es más igualitaria y eso hace que no abunden los personajes singulares. Por otro lado, la aportación que hacemos muchos a la literatura del liderazgo también contribuye a una cierta falta de naturalidad. Sólo se puede liderar desde la autenticidad y cuando se apela a recetas lo único que se consigue es impostar la personalidad, y eso no suele dar resultado".

Por eso más que hablar de liderazgo habría que hablar de líderes, es decir personas quienes desde su propia autenticidad tienen capacidad para movilizar al talento individual e integrarlo colectivamente para conseguir resultados. Líderes los hay de todas clases y colores, por eso el liderazgo como modelo universal no existe. No es una ecuación matemática replicable porque cada persona es distinta, que trabaja con colaboradores distintos, en entornos distintos.

Está bien que intentamos aprender de la experiencia de aquellos que han triunfado, de su buen hacer, de sus formas, pero no duplicarlos a pies juntillas porque nos estrellaremos. En todos ellos, como en cada uno de nosotros, encontraremos grandezas y también miserias, virtudes y defectos, cosas buenas y otras no tanto. Lo que los distingue principalmente es que no se han traicionado a ellos mismos y han sido fieles a su estilo y personalidad, con sus ventajas e inconvenientes. Por tanto: sé tú mismo, la esencia del liderazgo se construye desde la autenticidad, y a partir de ahí, mejora todo lo que te sea posible formándote, escuchándote, practicando, reflexionando y corrigiendo, pero siempre desde la autenticidad.

9 comentarios:

Katy dijo...

Hay que imitar actitudes y no copiar modelos. En eso consiste ser uno mismo. Lo primero es tomar el toro por los cuernos y lo segundo intentar ser otra persona.Como bien dices el valor de lo auténtico en todo, lo genuino. el original. Imitaciones no por favor.
Un abrazo y buena semana

FAH dijo...

@katy. gracias. sí eso me gusta de imitar actitudes y luego adaptarlas a la propia personalidad, que cada una tenemos la nuestra y no merece la pena desperdiciarla. 1 abrazo.

Fernando dijo...

Hola Paco:

Me reincorporo hoy después de unas vacaciones de mi mismo, parafraseando a Manolo García. He estado una semanita en los Alpes disfrutando de otra de mis pasiones: la montaña y el esquí. Magnífico el post, el cual me viene al pelo para contarte algo que me ha pasado esta Semana Santa.

Uno de los días que estuvimos esquiando, el pronóstico del tiempo erró de manera estrepitosa. Lo que en un principio iba a ser una nevadita a última hora de la tarde se convirtió en una ventisca de padre y muy señor mío. Aquello se parecía a una tormenta perfecta, como luego la denominamos. Aunque estábamos en Avoriaz, Francia, lo increíble de esta zona es que se juntan 12 estaciones sumando un total de 600 kilómetros esquiables llamado Portes du Soleil. Ese día, aprovechando que las previsiones climatológicas parecían buenas, decidimos ir esquiando a Suiza, atravesando varios valles. Impresionante, vaya.

Pues bueno, la "tormenta perfecta" nos pilló en la parte de Suiza más alejada a Avoriaz. Para volver a casa, teníamos que superar 4 valles. No se veía nada y el viento soplaba tan fuerte en las cumbres que costaba avanzar incluso en pendientes pronunciadas. Lo máximo que pude decir de mi es que mantuve la calma en todo momento, tratando de animar sobre todo a mi novia, la cual se agobió bastante. Del grupo, yo era el que menos experiencia tenía, ya que mi primer contacto con la esquí fue en el año 2004.

En ese momento, cuando las cosas estaban peor, surgió la figura de mi gran amigo Fernando, magnífico esquiador y un líder en ciernes, incluso aunque él mismo no lo sepa o sea consciente. Guiado por su experiencia asumió las riendas y tomó una serie de decisiones que nos terminaron devolviendo sanos y salvos a Avoriaz.

Mi amigo Fernando sabe esquiar tan bien como los otros miembros del grupo (y bastante mejor que yo), pero tiene más años de esquí que el resto. Como dice Valdano, la enseñanza cada vez es más igualitaria y, por lo tanto, como apuntan Ridderstrale y Nordstrom, lo diferencial no está tanto en el saber explícito como en el tácito.

El líder tiene que tener condiciones innatas, tiene que trabajarse en muchos aspectos (humanos y académicos), pero para mi las experiencias pasadas y la capacidad de aprender de ellas, son las que te dan ese plus diferencial.

Un fuerte abrazo

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

De acuerdo con Katy en lo de imitar actitudes y en adaptarlas como tu comentas. No se puede ser nunca igual a otra persona, intentarlo es hacer un sucedaneo malo.

Por otro lado, enhorabuena a Fernando porque en su comentario nos ha puesto un buen ejemplo, y nos h hecho vivir una aventura. (que yo no se esquiar pero me veía alli entre la nieve luchando contra los elementos)
Un abrazo

Pedja dijo...

No entiendo bien por qué ahora hay menos líderes, tengo la intuición de que es una afimración generalista, como cuando se dice que la juventud es peor que antes o que hay crisis de valores. Son creencias que se han dado en todas las épocas y en todas las fases de la realidad pero que no sé hasta qué punto son verdaderas, nada nuevo bajo el sol que decían los romanos, buen post, gracias, un abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Paco:
Yo también pienso que la supuesta falta de líderes se debe al aumento de la formación en la sociedad. Todo se teoriza, todo se convierte en modelos a copiar o a imitar en el mejor de los casos, como dice Katy. Y por supuesto somos muy críticos. Todo junto hace que nuestra percepción sea que hay menos líderes. Igual es cierto.
Pienso.
Un abrazo.

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Francisco,

Coincido plenamente con tu reflexión.

Las personas debemos ser autenticas para dejar huella y destacar por lo que somos y no por interpretar papeles simulando falsedades. Un líder se hace a si mismo porque necesita crecer y en ese proceso otras personas le siguen porque tiene algo diferente. La imitación no trae más que frustración y mediocridad porque no permite demostrar lo que llevamos dentro.

Saludos,

Juan

Ramón Balterra dijo...

Hace 15 años Valdano era el Guardiola de hoy. Los focos estaban permanentemente sobre él. Si estos 15 años hubiese seguido tan expuesto, no sé qué habría pasado con él y con nosotros. Hay muchos líderes como hay muchos liderazgos. Pero nos ciegan esos focos y parece que lejos de la luz no hay nada.
Creo que lo que escasea es la búsqueda rigurosa de personajes movilizadores, que los hay y muchos en disciplinas diversas. Como el chiste de quien buscaba las llaves a la luz de la farola porque lejos no se veía.

FAH dijo...

@fernando. fantástico relato que te has currado. espero que hayas descansado y lo hayas pasado bien. La experiencia es importantísimo. Ya lo dice el refrán: "sabe más el diablo x viejo que por diablo"... En todos los sitios y lugares hay enseñanzas de management, y en las montañas muchas. Me alegro que estéis todos bien. abrazo.

@fernando lópez fernández. gracias, sir. hay que admirar las actitudes positivas e intentar adaptarlas (que no copiarlas) a nuestra personalidad (ej: sentido del humor), sin exagerar. Cada uno somos lo q somos. abrazo.

@pedja. quizás llevas razón, ¿por qué menos líderes? Yo creo que no es que haya menos es que cada día es más importante el liderazgo (vivimos en entornos más competitivos y cambiantes) y eso hace que queda más a la vista la ineficacia. abrazo.

@juan martínez de salinas. gracias. Me kedo con esto q apuntas: "La imitación no trae más que frustración y mediocridad". Así lo pienso. abrazo.

@ramón balterra. coincido contigo que hay mucho personaje anónimo que hacer labores muy importantes. Recomiendo el nuevo libro de Pilar Jericó "Héroes cotidianos". Merece la pena leerlo. Abrazo.

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