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martes, 25 de mayo de 2010

¿A partir de los 50 más felices?

Recientemente la revista Muy Interesante publicaba un artículo con el siguiente titular: Más felices a partir de los 50. Se hacía eco de un estudio publicado en PNAS que dice que los adultos que superan el medio siglo de vida son generalmente más felices, experimentan menos estrés y se preocupan menos que los veinteañeros

Si damos por buena esta afirmación -probablemente sea cierta-, la cuestión inmediata es: ¿Cuáles son las causas?

Según Arthur Stone, psicólogo de la Universidad Stony Brook de Nueva York y coautor del estudio, "las personas adultas controlan sus emociones mejor que los jóvenes. O quizás tiene que ver con la nostalgia: los adultos conservan menos recuerdos negativos, de ahí que sean más felices. Además, a medida que pasa el tiempo nos centramos menos en lo que hemos o no hemos conseguido y más en aprovechar al máximo el resto de nuestra vida".

Para mí hay un factor clave para explicar esto y es la "paradoja del bronce". En el libro «La paradoja del bronce» (Crítica, 2007), de Manuel Conthe (ex presidente de la CNMV), lo explica muy bien. El nombre que da título al libro tiene su origen en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y se basa en esta idea. Una investigadora norteamericana –Victoria Medvec– grabó las caras de los atletas que subían al podio. Luego, de vuelta a Estados Unidos, enseñó las imágnes a sus alumnos y preguntó quiénes de ellos habían ganado la medalla de oro, plata y bronce, respectivamente. Todos coincidían en el ganador, sin embargo, alteraban el segundo y tercer puesto. Constató que quienes ganan una medalla de bronce suelen estar mucho más felices que quienes ganan la de plata debido a que los primeros se comparan con quienes no subieron al podio, pero quien gana la plata se queda con frecuencia «amargado» por no haber podido conseguir el oro. En resumen, nuestra felicidad no depende de nuestra situación en términos absolutos (valor objetivo), sino de nuestra posición respecto nuestras expectativas (valor subjetivo).

¿Y todo esto por qué lo digo? Porque creo que la madurez da sabiduría y la sabiduría implica conocerse mejor a uno mismo (lo que siempre nos avisó Sócrates) y ello supone, sobre todo, saber cuáles son tus límites (y aceptarlos) de tal manera que el equilibrio entre expectativas y realidad es mucho más ajustado. A partir de una cierta edad uno empieza a aceptarse tal y como es, a ser mucho más consciente de las limitaciones propias y a detenerse más en lo que se "es" que en lo que "no se es".

Muchas frustraciones en los más jóvenes proceden de unas expectativas demasiado altas (sobre todo por la presión del materialismo) que cuando no son alcanzadas producen una gran desazón. No se trata tampoco de lo contrario, buscar expectativas bajas (la insatisfacción sería grande), sino de buscar el engarce entre lo que persigo y lo que soy. Cuando uno lee los textos importantes de las diferentes religiones y culturas, se da cuenta de que todos desembocan en el mismo mensaje: tu misión en la vida es ser tú mismo, y en la medida que te alejas de tu destino natural, la divergencia entre expectativas y realidad se ensancha. Sólo se es posible ser feliz siendo uno mismo, por eso la autenticidad es el primer requisito de una vida plena.

* Hoy os dejo dos interesantes entrevistas: la primera a George Wein (el verdadero éxito es ganarse el autorrespeto) y la segunda a Michio Kaku (el autor de "Física de lo imposible); y un reportaje "Si gana España, la economía reflotará" para El Correo, Norte de Castilla, Diario Montañés... en el que participamos diferentes personas.

10 comentarios:

Josito dijo...

Tienes toda la razón en que seremos más infelices o más felices según las expectativas que nos creemos. Y la experiencia es un grado, porque crearse expectativas inalcanzables crea frustación.
Un saludo.

FAH dijo...

@josito. gracias. ese gap expectativas-resultados genera muchas frustraciones. vivimos en una sociedad que presiona mucha al éxito x "fuera" y poco x "dentro" y no es fácil abstraerse... aunque siempre existe la libertad individual. abrazo.

GDS dijo...

Bueno entonces yo soy medio feliz porque ya he pasado de la mitad de los cincuenta.....

Sim embargo tambien añado no tanto por las experiencias vividas, hay gente muy evolucionada que a aprendido a ser feliz sin haber llegado a los 50. Y creo que es lo mejor experimentar la felicidad en un cuerpo joven.

FAH dijo...

@GDS. gracias, creo que el post de hoy es una verdad, en parte, porque también creo que a medida que se avanza en edad siempre hay un poso de nostalgia, un "si volviese a vivir"... muchas de las cosas que no hice, las haría... Esa mirada hacia atrás no es sencilla. Tenía pensado escribir sobre esto, la otra cara a partir de los 50. salu2.

Fernando dijo...

Hola Paco: Fantástico post, sí señor.¡Enhorabuena!

A mi me parece que hay un poco de todo para explicar por qué la gente es más feliz a partir de los 50. Creo, por lo general, que el ser realista está relacionado con la madurez. Uno puede ser más o menos inconformista por naturaleza, pero creo que según va avanzando en la vida se hace más consciente de sus límites y de alguna forma objetiva sus expectativas, lo cual, me parece muy importante como bien has apuntado.

Por otro lado, creo que la inteligencia emocional también es algo que se va mejorando con los años y que también está relacionado con una cierta madurez afectiva. Por supuesto la inteligencia emocional no es homogénea, varía de persona en persona, pero creo que también explica el que determinadas circunstancias las tomemos en su justa medida o a la tremenda.

Por último, el estudio de la medalla de bronce yo también había leído algo al respecto, pero yo lo achacaba a deportes de equipo, en los que para colgarte el bronce has de ganar un último partido. Interesante planteamiento el de Manuel Conthe.

¡Un fuerte abrazo!

Katy dijo...

Hola Francisco el origen de las frustraciones según mi experiencia es que es nos hemos creado expectativas imposibles y acunado deseos inalcanzables y poco realistas. Todo ello es causa de infelicidad.
Si hubiera hecho esto...
Si me hubiera comprado esto otro..
Si no me hubiera casado...
Tantos isis acumulados no son buenos ni para el corazón ni para la mente.
Como apuntas es mucho más eficaz aprovechar el tiempo que perderlo en añoranzas.
Un abrazo y feliz miércoles

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Estoy de acuerdo. Ser consciente de tus expectativas es concoerte y cuando te conoces empiezas a ser quien realmente eres y a medida que lo vas consiguiendo eres mas feliz.
Lo que no se es si eso se produces a los 30, 40, 50...
Un abrazo

FAH dijo...

@fernando. gracias. me gusta eso de "madurez afectiva", porque yo creo que en parte deriva de ahí el tema. Una autoestima alta está basada en el afecto que genera un "intorno" fuerte y menos dependencias de expectativas altas que a veces lo que buscar es saciar el hambre interior... Quien tiene madurez afectiva se fija en el "ser" y no en el "tener". abrazo.

@katy. gracias. Y me das una sugerencia para un próximo post: "El peligro de los isis"... Qué importante es intentar hacer aquello que nos gusta. El día pasa... y no vuelve. abrazo.

@fernando lópez fernández. gracias, sí muy interesante eso que apuntas de si es a los 30, 40 ó 50... porque la madurez no la edad los meros años sino la acumulación de experiencias. Hay gente que vive más rápido y otra más despacio. abrazo.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Paco:
El argumento me parece incuestionable y el hecho de que hayas pensado en compartirlo con nosotros, genial.
Un abrazo.

FAH dijo...

@javier rodríguez albuquerque. gracias, me alegro q te haya gustado. creo que es un estudio que refleja comportamientos "medios" (cada persona es un mundo) y tampoco tiene la parte menos "buena" del envejecimiento (nostalgia y cierta tristeza por lo que no se hizo o se hizo)... pero en cierto modo lo que se apunta creo q es cierto. abrazo.

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