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miércoles, 23 de junio de 2010

Vivir es arriesgarse a morir

Valoro muchas cualidades en una persona, pero soy un enamorado de una especialmente: la valentía. Me gusta la gente que se atreve, entre otras cosas, porque es imposible ser feliz sin ser valiente. Al cobarde le gustaría hacer muchas cosas pero por miedo (recomiendo No miedo, de Pilar Jericó) deja de hacerlas y se siente insatisfecho y frustrado. No creo en el fracaso (esta palabra no debería existir en el diccionario: el fracaso no existe) sino en la experiencia. Cleobulo de Lindos decía: "Si te atrae una lucecita, ¡síguela! ¿Que te conduce a un pantano? Ya saldrás de él, pero si no la sigues toda tu vida te martirizarás pensado que acaso era tu estrella". El mayor enemigo en la consecución de nuestros sueños es el miedo a fracasar, o mejor dicho, el miedo al ridículo, porque al que falla se le señala, se le intenta dejar en evidencia, ridiculizarle. Sin embargo, aceptar con naturalidad el fracaso (o eso que algunos llaman fracaso) te hace más fuerte (ver post La seguridad es un riesgo, El arte de vencer se aprende en las derrotas, La calidad es hija de la cantidad o Fallas el 100% de los tiros que no haces). Hace unos días escuchaba a Sebastián Álvaro citar a Paul-Émile Víctor: "La aventura es la forma de robarle tiempo a la muerte"; y toda aventura tiene incertidumbre, oscuridad, desiertos...

Me gustan las siguientes estrofras de mi colega Álex Rovira que tuvo el placer de participar en mi libro Who´s Who en el Management Español y aquí le hemos tenido en varias ocasiones (ver La buena suerte y La brújula interior). Aquí va:

Reírse es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Alargar el brazo para coger a otro es arriesgarse a implicarse.
Mostrar los sentimientos propios es arriesgarse a mostrarse uno mismo.
Exponer tus ideas o sueños ante una multitud es arriesgarte a perderlos.
Amar es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir es arriesgarse a morir.
Tener esperanzas es arriesgarse a perderlas.
Pero se tienen que correr riesgos.
Porque el mayor peligro en la vida es no arriesgar nada.
Si no haces nada, si no arriesgas nada, tu existencia se oscurece.
Es probable que de este modo evites sufrimientos, pero no vas a aprender, a sentir,
a cambiar, a amar ni a vivir.
Encadenado a una actitud de miedo, uno se convierte en esclavo...
Y pierde su libertad.
Sólo eres libre si te arriesgas.


Álex Rovira