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martes, 13 de julio de 2010

¿Sigues o renuncias?

Hace unos días he vuelto a releer el libro El Alquimista, de Paulo Coelho. Lo releído en varias ocasiones y ésta era otra más. Uno siempre descubre frases y miradas diferentes a las anteriores. Me quedo con este pasaje, en el que muchacho, el pastor Santiago, a mitad de camino de la búsqueda de su Leyenda Personal -su tesoro, las Pirámides de Egipto- cree haber encontrado al amor de su vida, Fátima. Entonces, le surgen las dudas acerca de si continuar o quedarse en el Oasis donde ella vive. Ante esta encrucijada le pregunta al Alquimista:

- ¿Y si decido quedarme?

El Alquimista contesta:

- Serás el Consejero del Oasis. Tienes oro suficiente como para comprar muchas ovejas y muchos camellos. Te casarás con Fátima y viviréis felices el primer año. Aprenderás a amar el desierto y conocerás cada una de las cincuenta mil palmeras. Verás cómo crecen, mostrando un mundo siempre cambiante. Y entenderás cada vez más las señales, porque el desierto es el mejor de todos los maestros

El segundo año te empezarás a acordar de que existe un tesoro. Las señales empezarán a hablarte insistentemente sobre ello, y tú intentarás ignorarlas. Dedicarás todos tus conocimientos al bienestar del Oasis y de sus habitantes. Los jefes tribales te quedarán agradecidos por ello. Y tus camellos te aportarán riqueza y poder.

Al tercer año, las señales continuarán hablando de tu tesoro y tu Leyenda Personal. Pasarás noches enteras andando por el Oasis, y Fátima será una mujer triste, porque ella fue la que interrumpió tu camino. Pero tú le darás amor, y ella te corresponderá. Tú recordarás que ella jamás te pidió que te quedaras, porque una mujer del desierto sabe esperar a su hombre. Por eso no puedes culparla. Pero andarás muchas noches por las arenas del desierto y paseando entre las palmeras, pensando que tal vez pudiste haber seguido adelante y haber confiado más en tu amor por Fátima. Porque lo que te retuvo en el Oasis fue tu propio miedo a no volver nunca. Y, a estas alturas, las señales te indicarán que tu tesoro está enterrado para siempre.

El cuarto año, las señales te abandonarán, porque tú no quisiste oírlas. Los Jefes Tribales lo sabrán, y serás destituido del Consejo. Entonces serás un rico comerciante con muchos camellos y muchas mercancías. Pero pasarás el resto de tus días vagando entre las palmeras y el desierto, sabiendo que no cumpliste tu Leyenda Personal y que ya es demasiado tarde para ello.

Sin comprender jamás que el Amor nunca impide a un hombre seguir su Leyenda Personal. Cuando esto sucede, es porque no era el verdadero Amor, aquel que habla el Lenguaje del Mundo.

Así es la vida, y por mucho que busquemos excusas, la libertad individual para decidir siempre existe. Al principio vivimos empapados de sueños -los niños son un ejemplo- pero luego dejamos que el conformismo, la rutina y las excusas nos dominen... y nos quejamos. Tú decides: ¿Sigues o renuncias?  

6 comentarios:

Economía Sencilla dijo...

Gran libro, que leí hace algún tiempo, y lo recuerdo con mucho agrado.

Es un poco fastidiadillo el pasaje que comentas, parece que debe elegir entre su Leyenda Personal y su Amor, aunque diga "Sin comprender jamás que el Amor nunca impide a un hombre seguir su Leyenda Personal. Cuando esto sucede, es porque no era el verdadero Amor, aquel que habla el Lenguaje del Mundo".

Un abrazo
Pablo Rodríguez

FAH dijo...

@Economía Sencilla. Gracias Pablo. Sí, la vida nos pone a veces en una encrucijada. Pero el mensaje es positivo, porque se cumple el Omnia in bonum, todo ocurre para bien, cuando seguimos nuestro destino, nuestra misión. La vida se vive hacia adelante pero se interpreta mirando hacia atrás. Al final, todo cuadra. Abrazo.

GDS dijo...

“El Alquimista”, nuestra leyenda personal, el tan buscado amor.
Siempre en nuestras vidas hay cambios, pasarán una y otras cosas.
Se me ocurre citar en torno a esto que se plantea en el dialogo que eliges del Alquimista un párrafo que se expone en El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl:
“Ninguna situación se repite y cada una exige una respuesta distinta; unas veces la situación en que un hombre se encuentra puede exigirle que emprenda alguna acción, otras puede resultar ventajosa aprovecharla para meditar y sacar las consecuencias pertinentes. Y a veces, lo que se exige al hombre puede ser simplemente aceptar su destino y cargar con su cruz. Cada situación se diferencia por su unicidad y en todo momento no hay más que una única respuesta correcta al problema que la situación plantea”.

El libro del Alquimista me encanta y sobre todo cuando dice: “Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo."
Saludos,
Gisela

FAH dijo...

@GDS. gracias x pasar. coincido con la frase de Paulo Coelho, por eso una cosa es lo que decimos que queremos y otra lo que realmente queremos. Hay que prestar atención a los sentimientos más que a los pensamientos. Salu2 y buen verano.

Valy dijo...

Fátima, es una mujer del desierto que sabe esperar... En realidad, muchas somos como Fátima, cuando amamos de verdad, no impediremos a nuestro amor cumplir con su “Leyenda Personal”, y eso habla de la falta de egoísmo cuando existe un sentimiento verdadero. El seguir o renunciar a su leyenda, depende de Santiago y de esos sueños que le acompañarán en la mente mientras viva como una constante de lo que pudo o no haber hecho. Es sin duda una historia hermosa la de Coelho, gracias por traerla hoy, creo que el Universo conspiró para ello. Un abrazo desde Chile.

FAH dijo...

@valy. gracias. así es lo que comentas. Al inicio de la película "Una proposición incedente" se dice algo parecido: "Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad; si regresa, será tuyo para siempre, si no vuelve es que no te pertenecía desde el principio". Todo lo que se ata, tarde o temprano, si no es el camino se viene abajo. Un abrazo a Chile.

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