jueves, 30 de septiembre de 2010

Historias breves de una larga experiencia

Hoy os dejo una colección de historias para reflexionar. Decía Cervantes que "un proverbio es una frase corta fruto de una larga experiencia". Con las historias y los cuentos sucede algo parecido:

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1. Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.

Una joven y activa mujer manifestaba unos inequívocos síntomas de estrés y excesiva tensión. El médico le recetó unos tranquilizantes y le dijo que volviera al cabo de dos semanas. Cuando volvió, el médico le preguntó:

      ¿Ha experimentado Vd. algún cambio?

Y ella respondió:

      No, ninguno. Pero sí he observado que los demás parecen bastante más relajados.

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2. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

Corría el siglo XVII. Un calvinista preguntó a un católico, con tono entre amenaza y chanza:

      Si le pego una bofetada, ¿usted me pondrá la otra mejilla para que le dé otra?

El católico, experimentado, respondió:

      Sé lo que debería hacer, pero no sé lo que voy a hacer.

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3. La vida es una lucha de contradicciones.

Preguntó el profesor:

      ¿Te he hablado de la tensión de los opuestos?

Y contesté:

      ¿La tensión de los opuestos?

Y me dijo:

      Sí, la vida es una serie de tirones hacia atrás y hacia delante. Quieres hacer una cosa, pero te ves obligado a hacer otra diferente. Algo te hace daño, aunque tú sabes que no debería hacértelo. Das por supuesto ciertas cosas, aunque no deberías dar nada por supuesto... Es una tensión de opuestos, como una goma elástica estirada...

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4. La importancia de seguir formándose.

Se cuenta que, una vez, llegó un nuevo leñador a un pueblo de Canadá e hizo amistad con uno de los más veteranos de la comarca. Un día, comentó con uno de ellos:

   Tiene Vd. una buena hacha.

   Sí, señor –contestó el labrador–. Tiene más de cincuenta años. La tenía ya cuando era chaval.

   Pues viéndola no parece tan vieja.

   Verá Vd. –respondió el veterano–. Es que he cambiado la cabeza cuatro veces y le he puesto seis mangos nuevos desde entonces; pero, aparte de esto, es exactamente la misma hacha.

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5. No hay atajos hacia el éxito.

En un monasterio budista uno de los monjes jóvenes le preguntó a su mentor:

   Maestro, yo soy todavía un novicio. Enseñadme el camino.

El maestro sencillamente le contestó:

   ¿Has terminado tu desayuno?

El novicio contestó:

   Sí, he terminado mi desayuno.

Y el maestro concluyó:

   Entonces, ve y retira las migas.

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6. Los bancos prestan dinero a quien lo tiene o demuestra tenerlo.

Un mendigo siempre pedía una limosna por el amor de Dios al presidente de un banco pero éste nunca le daba nada. Un buen día el mendigo pidió la limosna por el amor de Dios y de la Virgen María y el presidente le dio una buena limosna al contar la petición con dos avalistas.



El Corte Inglés (P)