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lunes, 13 de septiembre de 2010

La trampa del oso

Lo cité brevemente el otro día en twitter. Es uno de los libros de Aitor Zárate (un especulador de futuros del Mini SP 500 de Chicago), autor entre otras publicaciones de El factor K (Espasa, 2010)Cambio de vida: Cómo me hice rico (Esic, 2006), Espabila y gana dinero con la crisis (Planeta, 2009) o Mueve tu dinero y hazte rico (Espasa, 2009). En el caso de La trampa del oso (Espasa, 2008) es un thriller basado en hechos reales sobre el mundo de la empresa.

El punto de partida de la trama es una jugarreta a uno de los socios de la empresa de representación de deportistas ELIPSE en torno a la cual discurre todo. Aprovechando un periodo en Estados Unidos de uno de los socios, el italiano Stefano Catenei (que posee el 33% del capital), el resto de propietarios de la empresa hacen sucesivas ampliaciones de capital. Para ello se realizan las notificaciones y publicaciones pertinentes según los trámites jurídicos oportunos, pero éste al hallarse fuera de su domicilio no se entera, de tal modo que al no acudir a dichas ampliaciones en la fecha y hora fijadas, su capital se va diluyendo poco a poco a favor del resto de los socios.

De vuelta del otro lado del Atlántico, el socio viajero decide poner en venta su participación y decide que lo mejor es llegar a un acuerdo con el resto de los socios para que la compren. Cuál es la sorpresa del primero al comprobar que su porcentaje no es del 33% sino del 0,33%.

Es una argucia impecable legalmente pero muy reprobable éticamente. En otras ocasiones he tenido constancia de estas prácticas a través de personas conocidas a las que les han hecho esta tropelía.

Desolado Stefano, uno de sus amigos íntimos, Félix, decide ayudarle sobre cómo “vengarse” legalmente. Y para ello se diseña una minuciosa operación de ingeniería financiera en la que lo más importante es jugar con el perfil psicológico de uno de los socios (el principal Maquiavelo) caracterizado, cómo no, por su avaricia desmedida.

A partir de aquí se va llevando al avaricioso a “la trampa del oso” hasta que pica el anzuelo. En la operativa juegan un papel importante la seducción (las señoritas de compañía están presentes), junto al glamour, el lujo y otras estratagemas que nos desvelo.

Me ha gustado este libro que se lee de un tirón. Mantiene la intensidad de principio, y además el factor de veracidad de los hechos lo hace más interesante y sirve para tomar perspectiva y saber cómo se las gastan algunos en el mundo de la empresa.

Casi siempre en los problemas empresariales la cuestión de fondo es la misma: el dinero, o mejor dicho, el pecado humano de la avaricia que, dicho sea de paso, es la causa también de todas las crisis (Ver post Crisis: la historia se repite o El cuento de la lata de sardinas).

Ayer mismo incluso Fernando López Fernández, en Soul Business, escribía un post titulado Del peligro del exceso del dinero, en el que reflexiona sobre esta cuestión. Os dejo el cortometraje The Black Hole (2008) de Olly Williams & Phil Sampson que hemos comentado alguna vez y que refleja todo lo dicho magistralmente:



4 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

En primer lugar gracias por la mención. La avaricia ha dejado de ser un pecado capital para convertirse en algo normal y, en determinados círculos, hasta está bien vista.

La gente que solo piensa en el dinero no me gusta; miran mal y se les nota. Serán capaces de cualquier cosa, como si fuesen yonkis que necesitan su droga diaria. El problema es que la cura también es complicada.
Un abrazo

FAH dijo...

@fernando lópez fernández. gracias a ti. Estoy totalmente de acuerdo contigo. El dinero es fántástico, maravilloso, da libertad... pero su obsesión desmedida es peligrosísima... y creo que es el principal mal social en el que vivimos: el materialismo salvaje. La avaricia sólo se cura de una manera: estrellándote... 1 abrazo.

Nacho Cambralla Balaguer dijo...

Hola.
En relación a lo que comentáis, solo tenemos que fijarnos en el principal lema comercial de Media Markt: "la avaricia me vicia", fomentando el consumismo compulsivo y provocando que queramos tener cada vez más (en su caso, electrónica de consumo).

Saludos.

FAH dijo...

@nacho cambralla balaguer. gracias x pasar y participar. es cierto que desde todos los ámbitos se infunde un cierto mensaje, pero yo soy un defensor a ultranza de la libertad individual. Lo mismo pasa muchas veces cuando nos venden humo, lo malo no es que nos vendan humo sino que nosotros lo compremos porque "nos interesa". Saludos.

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