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martes, 21 de septiembre de 2010

Murphy y los abogados

Hace ya algún tiempo publicamos un post que llevaba por título: De abogados. Eran anécdotas y chistes variopintos sobre la profesión, que sabemos que da para mucho… Por ejemplo: Un respetable Profesor de Derecho le dice a sus alumnos: "Recuerden muchachos, lo más importante cuando se es abogado es saber que algunos casos se ganan y otros se pierden... pero en todos se cobra".

Se suele decir que “los problemas con los chistes de abogados es que los abogados no consideran que sean graciosos y que otras personas no consideran que sean chistes”...

El otro día hablábamos de algunas Leyes de Murphy para trabajadores, y ahora apuntamos algunas Leyes de Murphy para abogados. Como siempre, no es fácil aguntar la risa:

Ley de Griffin: Si no fuera por los abogados no necesitaría abogados.

Ley de Bersani: Si un abogado le dice: cobro mucho… créale.

Ley de Oppenheimer: La ignorancia de la ley no impide que el abogado que ha perdido un pleito cobre la minuta.

Ley de Dalton: Un mal abogado puede hacer que un caso se alargue durante años; un buen abogado lo puede alargar eternamente.

Principio de Jefferson: La profesión de abogado consiste en preguntar todo, no producir nada y hablar durante horas.

Ley de G. David: Lo importante no es ganar… hasta que se pierde.

Ley de Spencer sobre la Ley: Cualquier abogado puede presentar un alegato si se le proporcionan hechos suficientes; un buen abogado puede presentar un alegato sin medios suficientes; un abogado perfecto puede actuar en la más perfecta ignorancia.

Ley del debate: Nunca discuta con un tonto, puede que nadie note la diferencia.

Reglas de Spark para abogados:
– Primero: esfuércese por tener siempre un aspecto impecable.

– Segundo: hable con autoridad pero sólo de hechos evidentes y comprobados.

– Tercero: escuche como los demás discuten el problema. Ataque entonces un asunto trivial y apabulle a los otros.

– Cuarto: si un subordinado le hace una pregunta inoportuna, mírelo como si se hubiera vuelto loco. Cuando dirija la vista al suelo, hágale a él la misma pregunta con otras palabras.

– Quinto: cuando salga del despacho, camine con rapidez. Esto reduce al máximo las preguntas de subordinados y superiores.

– Sexto: Mantenga siempre cerrada la puerta de su despacho. Esto hará que sus visitantes se pongan a la defensiva o piense que usted está en una reunión importante.

Ley de J. J.: Es muy poco probable que el interés de su abogado sea real.

Ley de Mcdonell: Nunca permita que su abogado se entere de cuánto dinero tiene.
                                                                                                                                                               

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