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miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Qué es educar?

La experiencia enseña que en el mundo de la empresa hay que manejar muy bien el palo y la zanahoria; si te pasas con el palo, el amotinamiento tiene lugar (ver el excelente clásico del séptimo arte Rebelión a bordo (1935), oscar a la mejor película con Charles Laguhton y Clark Gable); y si te pasas con la zanahoria, todo el mundo se te sube a la chepa. De algún modo podríamos decir que un directivo tiene que tener con su gente la cercanía justa y la distancia precisa. Es fundamental manejar muy bien los límites, intentando no quedarse corto ni pasarse, algo que sólo suelen aportar los años y la experiencia después de haber pegado muchos tiros.

En el mundo de la educación sucede algo parecido. Hay que manejar muy bien el equilibrio entre disciplina y libertad; una educación asfixiante puede anular a la persona; y una libertad sin límites puede convertir a una persona en un "bala perdida".

El problema de los equilibrios es que la vida tiende a los extremos, al caos, por eso la búsqueda del equilibrio es dinámica y permanente. En épocas pretéritas los padres abusaban del látigo, una educación muy escorada a la dictadura y la represión, en la que probablemente se pecaba de exceso de disciplina; ahora probablemente nos movemos en el otro extremo en el que los padres pecan de exceso de permisividad.

Un día conversando con  Juan Mateo, Presidente de Factoría de Cine Empresarial, me decía: “Creo que tenemos unas generaciones que nunca hubiésemos soñado que estuviesen en las condiciones en las que están, tan bien preparadas y formadas, pero hemos cometido errores que a ellos les van a costar muy caros. No porque ellos sean incapaces, sino porque los adultos no les hemos sabido educar con sentido. Los culpables somos nosotros, los mayores. No les hemos sabido transmitir valores como el sacrificio, el compromiso, la entrega... Nosotros fuimos una generación que vivimos en una época dominada, por un lado, por unos padres que habían vivido una guerra; y por otro, por la Revolución de Mayo del 68. Eran tiempos difíciles en los que hubo que “buscarse la vida”. Hoy día hemos pasado al extremo contrario. Es un péndulo que no hemos sabido equilibrar. Les hemos dado mucho a cambio de nada. No están acostumbrados a sufrir. Son gente que vive en una especie de burbuja. Eso les ha venido muy bien, porque la capacidad para ser felices es muy grande, pero creo que no están preparados para afrontar la adversidad, el fracaso y el error... El día que la vida les azote, y antes o después la vida acaba pasando factura a todo el mundo, no van a estar preparados para reaccionar. No sé si hemos creado generaciones de depresivos, pues cuando se enfrenten a la durísima realidad a lo mejor no pueden o no saben. Hace algún tiempo leí un estudio internacional sobre liderazgo con personalidades de referencia. Casi todos suelen ser personas que en su juventud (a partir de los 14 años) han tenido problemas muy graves de los que han tenido que salir adelante con mucho sacrificio. Desde jóvenes han tenido un entrenamiento terrible con la adversidad de tal forma que al llegar a la vida adulta ningún problema les descoloca. Los jóvenes de hoy son gente abierta, tolerante, con un espíritu constructivo, que domina la tecnología y los idiomas, pero cuando pongan los pies en la realidad pura y dura, ¿van a ser capaces de tolerar la adversidad? Además, son gente que la insatisfacción les viene muy rápido, porque como también han cubierto sus necesidades muy rápido, el deseo insatisfecho lo soportan muy mal”.

Todo esto lo cuento porque hace un par de días publicaba un post titulado Prefiero pasarme de duro, en el que se abordaba sucintamente cómo Toni Nadal había educado a su sobrino Rafa, hoy número uno del mundo. Aquel post lo colgué en Facebook, dió lugar a diversas opiniones y Arantxa Lafuente hacía referencia a una vídeo-intervención del Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, en el que habla sobre estos temas. Merece la pena verlo (vídeo 1 y vídeo 2). Tomás Moro en Utopía (1516) dice: "Si vos toleráis que vuestro pueblo esté mal educado y sus modales corruptos desde la infancia, y después los condenáis por los crímenes a los que su primitiva educación les ha abocado, se llega a la terrible conclusión de que primero les hacéis ladrones y los castigáis después". También un pensador apuntaba: "El  futuro está en manos de la juventud, pero la juventud está en manos de quien la forme". No digo más, que cada uno saque su lectura.





5 comentarios:

Cuaderno de Ricardo dijo...

Cuanta razón tienes, yo que soy docente lo vivo a diario desde hace años en el Colegio, demasiada permisividad hacía el alumno pero a cambio, se mira con lupa, la labor de un docente cada vez más maniatado a la hora de actuar y sin prácticamente herramientas con las que hacerlo.

Katy dijo...

Educar no es solo enseñar para que el alumno aprenda y pasé el exámen...
Un buen educador tendría que sacar y potenciar aquello que el alumno es y lleva dentro. Tendría que ser como el escultor que de una trozo de mármol saca aquella maravillosa figura que la piedra lleva dentro.
Yo aún recuerdo con cariño y agradecimiento a algunos de mis profesores, aquellos que sin duda me ayudaron en el conocimiento pero sobre todo los que me ayudaron a crecer como persona.
Excelente post Francisco
Un abrazo

FAH dijo...

@cuaderno de ricardo. gracias. así es, no es nada sencillo el equilibrio de coordenadas, aunque ahora está demasiado favorable para el alumno... la vida es un péndulo... un abrazo.

@katy. gracias. totalmente de acuerdo con lo que apuntas. Educar no es sólo enseñar matemáticas o geografía sino sobre todo ayudar a cada persona a ser ella misma, a desplegar todo lo que lleva dentro, único camino para ser feliz. abrazo.

Pedja dijo...

Fantástico este juez, algo no irá tan mal en la sociedad cuando tenemos un juez así. Respecto a la educación, dar las gracias a mis padres por las muchas veces que me dijeron que no, yo tb prefiero pasarme de duro que de laxo, claro que no soy padre, un abrazo y gracias Paco.

FAH dijo...

@pedja. gracias. educar tiene mucho más de arte que de ciencia... No es nada sencillo, aunque hay que poner voluntad para ello... Ya sabes lo que hemos comentado otras que decía Bernabé Tierno: "Hay que educarse para educar"... Complicado. Un abrazo.

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