El sábado 27 de mayo (13 a 14.30 horas) y el sábado 10 de junio (12 a 14 horas) estaré en la caseta 266 (Deusto/Planeta) de la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de #AprendiendoDeLosMejores y #TuFuturoEsHoy

lunes, 15 de noviembre de 2010

La ambición sin paciencia es peligrosa

Señor, dadme paciencia, dadme paciencia... pero
dádmela ya
Hoy escuché esta frase a Ferrán Adriá: “La ambición sin paciencia es peligrosa”. Así es. Hoy día elBulli es internacionalmente conocido después de haber sido premiado por The Restaurant Magazine como el mejor restaurante del mundo durante varios años consecutivos, sin embargo, quienes conoce la historia de Adriá y elBulli sabe que ha habido mucha sequía y mucha austeridad durante muchos años sin perder por ello la pasión y el entusiasmo, gracias a lo cual ha llegado donde ha llegado (os dejo entrevista que le hicimos en Executive Excellence hace ya algún tiempo).

En el artículo ¿Merece la pena ser ético?, escribíamos: “El deseo incontenible de rentabilidad inmediata conduce a actuaciones poco éticas. Muchos comportamientos deficientes proceden de la ansiedad por llegar antes de tiempo a alcanzar lo que la paciencia y el sosiego hubieran acabado otorgando. El materialismo salvaje en el que vivimos, produce que se prefiera coger el atajo rápido y cortoplacista al camino bien solidificado con esfuerzo y entrega. Gestionar prudentemente el «cronos» –el tiempo preciso según los griegos– es recomendable para evitar dejarnos deslumbrar por «ganancias sospechosas» y caer en comportamientos no muy rectos que hipotecan nuestro porvenir. La inmediatez es uno de los grandes enemigos de la ética; la paciencia, un gran aliado”.

Un proverbio chino dice: “Con el tiempo y con paciencia la hoja del moral se convierte en seda”. El ensayista francés Marcel Brian (1895–1984) afirmaba: “El genio no es más que una larga paciencia”. Y la madre Teresa aseguraba: “La paciencia lo alcanza todo”. Y es que los logros destacables demandan contar con el imponderable factor del tiempo. Si no es así hay que empezar a sospechar que aquello que se ha conseguido fue construido sobre terrenos frágiles, con lo que no es difícil concluir que con la misma facilidad que se levantó, se vendrá abajo. Un dicho inglés lo concreta bien: Easy come, easy go.

A menudo existe demasiada prisa por alcanzar resultados y eso es ir contra natura. Querer gratificaciones inmediatas es luchar contra la ley del sentido común. Si así ocurriese cualquier persona conseguiría todo lo que le apeteciese. Peter Senge, autor de «La quinta disciplina», escribía: “Un bebe tarda nueve meses en hacer por mucha gente que se ponga a trabajar en el empeño”. Ghandi, líder de referencia en el que inspirarse, opinaba igual: “Sólo soy un hombre corriente con una habilidad inferior a la media. Soy un idealista práctico y no reconozco ningún otro talento para explicar lo que he logrado. No tengo ninguna duda de que cualquier hombre o mujer pueden hacer lo mismo que yo he hecho, si tienen la misma paciencia y cultivan la misma fe que yo he cultivado”.

* He recordado ahora un vídeo que colgamos aquí sobre Ferrán Adriá en Muchachada Nui, merece la pena verlo. Un poco de monday humor. Aquí lo repito.