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martes, 30 de noviembre de 2010

¿Por qué nos gustan los malos?

Mucha gente me pregunta qué tiene Mourinho que fascina a muchos y también a otros pero se lo callan. Podríamos decir que Mou es al fútbol lo que Risto Mejide a los reality show o el Doctor House a las series de televisión.

A priori son personajes que la lógica dice que deberían ser rechazados por el gran público. Parecen ir “de sobrados”, son altaneros, desafiantes, con cierta prepotencia y chulería y, sin embargo, gustan o al menos para muchos resultan atractivos o despiertan el interés.

Quien ha diseccionado muy bien esta cuestión ha sido Manuel del Pozo quien escribía en Expansión el 14/01/09 un artículo titulado: El bueno, el feo y el Madoff, en el que desgranaba el “caso Madoff” (ahora se subastan todas sus pertenencias), sobre Bernard Madoff, dueño de una de las mayores firmas de inversión de Wall Street, quien fue detenido en diciembre de 2008 por un fraude de 50.000 millones de dólares.

Entre otras cosas, Manuel del Pozo decía: “Los villanos atraen porque dicen cosas que la mayoría no nos atrevemos a decir y se convierten en un modelo frente a nuestra cobardía. Los buenos llegamos a ser hasta tontos, porque a pesar de las putadas que nos hacen la vida y los amigos, siempre reaccionamos bien”.

Quizás ahí puede estar el quid de la cuestión, dicen lo que otros no se atreven. A lo mejor fallan en las formas pero muchas veces la honestidad es su arma y eso en la sociedad de hoy día no es peccata minuta. En cierta ocasión, conversando con
Risto Mejide me decía: "Hoy en día ser honesto es tremendamente notorio. Estamos tan mentidos que hasta la verdad parece mentira, y eso hace que la honestidad te permita ser diferente. Todo nos lo maquillan tanto que cuando aparece algo que es real, eso gusta y la audiencia se dispara" Y añadía: "Cuando intervenía en Opeación Triunfo simplemente intentaba ser honesto con los concursantes y decirles lo que pensaba. Y eso destaca. Pero además no sólo causa impacto sino que más de uno decía que actuaba según un guión y que todo estaba preparado. Lo único que yo ponía dentro de ese talent show era un pedazo de realidad. Eso llama la atención. Lo triste es que parece mentira algo que es verdad, y eso dice mucho de cómo funciona el mundo de la televisión".

Apuntaba Luis Eduardo Aute que "ya nada es verdad salvo la mentira", algo en lo que coincidía otro autor que afirmaba que "la vida es una gran mentira muy bien vendida". Tal vez de ahí el éxito de
Wikileaks que está desatando toda una polvareda alrededor del mundo. Reproduzco el artículo completo de El bueno, el feo y el Madoff a continuación:

“Engañar a Emilio Botín, a Juan Abelló, a Alicia Koplowitz, a Liliane Bettencourt, dueña de L’Oréal. Esconder 50.000 millones. Pero no sólo por eso me admira Madoff. Envidio la fascinación que desprenden los malos. Me atrae esa aureola de rebeldía que tienen los villanos. Ese míster Hyde que se esconde en cada uno de nosotros.

Es ese lado oscuro el que ha convertido a personajes como Madoff o como Jérôme Kerviel en héroes. Vivamadoff.com es una web en la que, a partir de hoy, se venderán camisetas, tazas y chapas con la imagen de este Che Guevara del siglo XXI.

Es el mismo fenómeno que vivió Kerviel, el bróker que llevó al borde del colapso al grupo Société Générale. Sus seguidores -sí, tiene miles de fans- le llaman Robin Hood y el James Bond de la SocGen, y han creado una empresa de camisetas a través de la web www.misskerviel.com. Por 18 dólares se puede conseguir una camiseta con eslóganes como I love Jérôme Kerviel o Jérôme Kerviel es un genio.

No nos hemos vuelto locos. Los malos testimonian lo que hay detrás de la mediocridad humana. ¿Cómo si no pueden tener tantos admiradores el huraño y maleducado Doctor House o el tocapelotas de Risto Mejide de Operación Triunfo? Son brillantes, porque para ser malo, malo de verdad, hay que ser muy inteligente, como demostró Hannibal Lecter en El Silencio de los Corderos.

Los villanos atraen porque dicen cosas que la mayoría no nos atrevemos a decir y se convierten en un modelo frente a nuestra cobardía. Los buenos llegamos a ser hasta tontos, porque a pesar de las putadas que nos hacen la vida y los amigos, siempre reaccionamos bien.

No nos gusta, pero somos previsibles y rutinarios. Damos las gracias por lo que tenemos, aunque no sea realmente lo que queremos. No somos capaces de imponernos para buscar lo que verdaderamente nos hace felices. Los malos, en cambio, hacen lo que sea para conseguir sus objetivos.

Lo canalla vende mucho en televisión, y de hecho se ha puesto de moda la profesión de discutidor público. Son los que tienen respuestas y opiniones instantáneas sobre todas las materias del universo, son capaces de polemizar sobre la soledad del pato viudo, lanzan un exabrupto de vez en cuando, y no tienen escrúpulos en despellejar a cualquier político, famoso o famosete que se les ponga por delante. Los Jimmy Giménez-Arnau, María Antonia Iglesias, María Patiño, Enric Sopena, Pipi Estrada, Jesús Mariñas o Alfonso Azuara están solicitadísimos en las cadenas de televisión, ávidas por ofrecer carnaza a la audiencia.

Vivimos fascinados por los villanos porque encarnan fantasías de deseos cumplidos que el resto de los mortales hemos reprimido. Encima, los malos ligan más y resultan más interesantes porque son imprevisibles, huyen de la monotonía, tienen carisma, dotes de liderazgo y nos parecen simpáticos. Una parte de nosotros les envidia porque sabemos que en el fondo de cada duro se esconde un líder potencial que convenientemente encauzado conseguiría despertar, impulsar, motivar y hasta sacar lo mejor de los que formamos parte del rebaño.

El cine ha potenciado esa fascinación por los personajes perversos y nos ha hecho amarlos. ¿Cómo no nos van a seducir Sharon Stone en Instinto Básico, Jack Nicholson en El Resplandor, Glen Close en Atracción Fatal, Al Pacino haciendo de Satanás en El abogado del diablo, Rebecca de Mornay convertida en una niñera terrorífica en La mano que mece la cuna, Lee Van Cleef como el forajido más cruel del oeste, o la más perversa de todas las malas, la genial Bette Davis? Nos hechizan los personajes del lado oscuro como Darth Vader, Dr. No, Freddy Krueger, The Joker, el Conde Drácula, Goldfinger, Octopus, Dr. Maligno, Imhotep, el Capitán Garfio o Cruella de Vil.

Sabemos que al final los malos pierden y los estafadores como Kerviel o Madoff acaban entre rejas –la verdad es que esto último ocurre pocas veces–, lo que nos permite a los buenos tener por lo menos una razón para existir. Además, en las pelis, el protagonista bueno es siempre el que al final se queda con la chica guapa. Menos mal”.

12 comentarios:

Angel Cabrera dijo...

Según los Paise es una cuestión meramente reproductiva. Los líderes de la manada son los que presentan mejores genes, por eso los hombres se fijan en ellos, para imitarlos y, como ellos, atraer a más hembras...

Si es que somos unos simios con herramientas... XD

(Perdón por la broma, pero me hiciste recordar el libro ¿Por qué ellos quieren sexo y ellas quieren amor?)

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Paco:
Hay ocasiones en que el malo de la peli es el ganador. Pocas, pero las hay. Y en esas ocasiones deja una especie de desasosiego, que no se produce con los "malos" de la vida real. ¿Será porque tenemos asumido que éstos campan a sus anchas?

Katy dijo...

Suelen se los más guapos:)
En serio vaya por delante que a mi nunca me han gustado. Pero aplicando mi escasa capacidad de análisis por lo oído, leído compartido y hay muchas personas que les encantaría descatar y se identifican más fácilmente con esta gente. Ser un héroe es más difícil que ser villano. Además un malo es impredeciblible, siempre tiene algún as en la manga y a última instancia arrepentirse y vovelrse bueno. Al revés es prácticamente imposible. Pero en los tiempos que corren además gozan de más pretigio.
Un abrazo

GDS dijo...

Yo no diría que son malos, sino mas bien gente que se arriesga a realizar lo que quiere, cueste lo que le cueste. Unas cuantas veces usando artimañas que los convierte en lo que catalogamos como malos.... pero solo tratan de lograr sus objetivos.

Saludos

Juana dijo...

Es que hay gente que haría cualquier cosa por llamar la atención, yo no les llamaría "malos", más bien narcisistas, siempre me preguntó que pasará por su cabeza cuando están solos ....
Creo que los que son seres humanos "de verdad" tienen influencia por siglos y siglos .... Jesucristo, Buda, Gandhy .... uno elige, siempre elige donde quiere estar.

FAH dijo...

@angel cabrera. gracias, yo también pienso que de eso hay algún, macho alfa los llaman; desde el punto de vista masculino, los que más mandan; desde el punto de vista femenino, los más protectores. abrazo.

@javier rodríguez albuquerque. En cierta ocasión me decía Pilar Gómez-Acebo que el triunfo de los malos se debe al silencio de los buenos. Sí, creo q es cierto lo q dices de q muchas veces campan a sus anchas, pero, ¿hacemos algo x remediarlo? Abrazo.

@katy. gracias. estoy contigo que ser héroe es más difícil, aunque pocos llegan a ese calificativo y la mayoría intentan cubrir el expediente. Y desde luego q como apuntas, hoy día tienen más prestigio pq tienen más visibilidad. Abrazo.

@GDS. gracias. la verdad es que sí, hablamos de "malos" pero habría q precisar q entendemos por "malos". Tal vez se podrían establecer diferentes categorías. abrazo.

@juana. gracias. como en el caso de GDS, creo q habría que precisar, efectivamente, de qué tipo de "malo" estamos hablando. En algunos casos son, efectivamente, narcisistas, aunque todo hay q decirlo, hoy día la notoriedad es más importante que nunca. abrazo.

Amalio A. Rey dijo...

Francisco:
Ni Mourinho, ni Risto Mejide me fascinan. Todo lo contrario.
¿”dicen lo que otros no se atreven”? Pues sí, dicen (y hacen) un montón de gilipolleses. No creo que la honestidad sea su arma, para nada. Lo que hacen es manipular audiencias jugando-a-los-limites. Se montan un personaje y lo venden. Así de simple, y de triste.
A mí como modelos me parecen patéticos, y siempre he pensado que la gente que les admira tiene que tener un serio problema de autoestima, y de inseguridad. Ven en estos chulos una pseudo-seguridad que les gustaría tener.
¿Tú crees, realmente, que Risto Mejide era “honesto”? Es que me da risa solo decirlo. Para nada, era un personaje más. Su problema no estaba solo en las formas, sino también en el contenido, que era grotesco y exagerado. Lo forzaba al límite para captar un plus de protagonismo.
No confundamos “malos”, con “villanos” y con “rebeldes”. A mí me gustan los rebeldes con causa, que el sistema tacha de “malos”. Pero esos personajes fabricados para ir por la vida de “diferentes” me causan grima, y creo que no soy el único.
Sinceramente, no creo que esos malos “se conviertan en un modelo frente a nuestra cobardía”. No, para nada. Si a alguna gente en su sano juicio le gustan es porque exageran, parodian la realidad, y eso da gracia. Tiene su punto.
un saludo

Amalio A. Rey dijo...

Francisco:
Ni Mourinho, ni Risto Mejide me fascinan. Todo lo contrario.
¿”dicen lo que otros no se atreven”? Pues sí, dicen (y hacen) un montón de gilipolleses. No creo que la honestidad sea su arma, para nada. Lo que hacen es manipular audiencias jugando-a-los-limites. Se montan un personaje y lo venden. Así de simple, y de triste.
A mí como modelos me parecen patéticos, y siempre he pensado que la gente que les admira tiene que tener un serio problema de autoestima, y de inseguridad. Ven en estos chulos una pseudo-seguridad que les gustaría tener.
¿Tú crees, realmente, que Risto Mejide era “honesto”? Es que me da risa solo decirlo. Para nada, era un personaje más. Su problema no estaba solo en las formas, sino también en el contenido, que era grotesco y exagerado. Lo forzaba al límite para captar un plus de protagonismo.
No confundamos “malos”, con “villanos” y con “rebeldes”. A mí me gustan los rebeldes con causa, que el sistema tacha de “malos”. Pero esos personajes fabricados para ir por la vida de “diferentes” me causan grima, y creo que no soy el único.
Sinceramente, no creo que esos malos “se conviertan en un modelo frente a nuestra cobardía”. No, para nada. Si a alguna gente en su sano juicio le gustan es porque exageran, parodian la realidad, y eso da gracia. Tiene su punto.
un saludo

FAH dijo...

@Amalio A. Rey. Gracias x el currado comentario.

1. Como hemos comentado, habría que precisar, como apuntas, qué entendemos x malos, porque se pueden diferenciar varias cosas.

2. Respecto a que Mourinho y Mejide no te fascinan, todos nos identificamos, consciente o inconscientemente, con algún modelo que habitualmente es el que está más relacionado con nuestros valores. Algunos se identifican más con Del Bosque, otros con Guardiola y otros con Mourinho.

3. Yo a Risto le he escuchado en bastantes ocasiones, y dices muchas cosas que aportan valor y con sensibilidad, otra cosa es que en el espectáculo de la televisión haya que revestir el contenido de algún tipo de artificio para que brillen más.

4. Puede ser como afirmas que en cierto modo las exageraciones de estas personas (son diferentes) causen interes, aunque también creo, por ser justos, que también hay algo de verdad cuando hacen afirmaciones que ocultan en muchos casos la cobardía de terceros.

Un abrazo.

José Gómez dijo...

No creo que los villanos sean un modelo frente a nuestra cobardía, al menos en el caso de Risto Mejide. Él considera honesto decir a los concursantes lo que piensa. Y eso creo que es cierto. Pero el problema es cómo lo dice. Recuerdo que algunos chicos se lo tomaban con resignación, otros se reían de su forzada vehemencia, pero otros... se derrumbaban.

La autenticidad no está reñida con la empatía. Se puede decir lo que se piensa, pero en las relaciones humanas, el límite lo pone el respeto al otro. Este caballero parecía no tener muy en cuenta el efecto que estaba causando su “honestidad” en los demás.

Algunos habéis mencionado el evidente narcisismo de este tipo de personajes. Yo le añadiría unas gotas de psicopatía: insensibilidad al dolor ajeno. No todo vale. En la verdad caben ambas cosas: honestidad y empatía. O lo que es lo mismo, decir lo que se piensa y pensar lo que se dice.

Un abrazo

Tío Eugenio dijo...

Francisco, lamento decir que tienes mucha razón. Nos gustan los malos, a los hombres las mujeres fatales y a las mujeres los chicos malotes.
Debe ser porque todos somos malos por naturaleza (Rousseau no tenía ni idea) y los buenos somos simplemente malos reprimidos.
Decidme por favor, que no tengo razón,que me alegrará.
Un abrazo,
ug

Fernando dijo...

Hola Paco: Grandísimo post, enhorabuena! Suscribo tu descripción de por qué triunfan los malos, que coincide bastante con la de Manuel del Pozo.

Me parece muy interesante la reflexión de Risto Mejide. Efectivamente la verdad nos hace libres y la honestidad es algo que ya no se lleva o cada vez se lleva menos, pero en esta vida no sólo es importante decir las cosas, sino adecuar las formas. Hasta el mejor cirujano utiliza anestesia cuando mete el bisturí.

Los que tratando de enarbolar la bandera de la honestidad hacen daño a los demás u obvian el corazoncito que todos llevamos, a mi no me caen bien. Como tampoco los que van de "políticamente correctos" y no se salen de discursos oficialistas a las maduras.

Eso sí, te reconozco que me troncho con House, jejeje.

¡Un fuerte abrazo!

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