martes, 7 de diciembre de 2010

El mejor médico eres tú mismo


Aquí le hemos citado en varias ocasiones, como por ejemplo, en Todos somos uno: la malla cuántica o Carlos González y sus reflexiones cuánticas. Hoy le cito porque el otro día decía: "La llamada medicina cuántica, aún no presente en nuestras universidades, trasciende el materialismo y permite reconocernos no solo como un cuerpo físico, sino también como parte de un campo unificado y, en última instancia, como conciencia creadora: todo un salto cuántico en el conocimiento. Gracias a su desarrollo se están entendiendo curaciones inexplicables para nuestra medicina oficial, que mediante el uso de su sistema inmunitario ha sabido ocultarse a sí misma".

Carlos hacía referencia al documental La matriz de la vida en el que varias personas explican sus “inexplicables” sanaciones y otros tanto profesionales dan su visión desde la nueva medicina que, sin duda, es un gran paso en el camino de aprender a comunicarnos con nuestro propio cuerpo y de ir erradicando la palabra paciente de la medicina.

Ya en otra ocasión dejé un post con el título Psiconeuroinmunobiología y autocuración en el que hacía referencia al libro y vídeo de Louise Hay con el título: Usted puede sanar su vida. El otro día Katy Sánchez hacía referencia a la siguiente frase: La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma; y el doctor Casado: El cuerpo susurra, dice o grita, lo que la mente no puede comprender.

Os dejo el vídeo La matriz de la vida para ver con calma. Un tema denso pero imprecindible. Muchas ideas e investigaciones interesantes. El problema es que somos demasiado lineales, cartesianos y matemáticos. Todo lo vemos como causa-efecto. Vivimos pegados a los sentidos, a la dimensión materialista y tangible de la realidad. Pensamos en la ciencia como algo absoluto y me da la impresión de que estamos muy equivocados. Lo hemos dicho en otra ocasión: La ciencia sólo habla de lo que sabe. En la vida todo es más holístico, multidimensional, todo ocurre al mismo tiempo, todos somos uno. Desde luego lo que sabemos en relación a lo que nos sabemos es poquísimo. No os perdáis el vídeo: