Próximo 28 de junio a las 19.30 horas, presentación en Córdoba de ‘Aprendiendo de los mejores’ (Alienta, 11ª edición) en el Colegio Oficial de Arquitectos. Más información en el siguiente link

miércoles, 12 de enero de 2011

La comunicación para ser buena necesita ser redundante

Una vez le pregunté a un directivo que ha trabajado muchos años junto a Florentino Pérez, Presidente de ACS y Real Madird, qué era lo que había aprendido de él. Me dijo varias cosas, pero hoy sólo señalo una: "Es muy insistente, hasta ser pesado, en las tres-cuatro ideas fuerza que deben sostenerse durante un año hasta que están absolutamente asentadas e interiorizadas. Los procesos de asimilación no sólo tienen que ser lentos sino que deben de ser muy insistentes; por eso no se puede hablar de veinte cosas a la vez".

Algo parecido me decía en otra ocasión Rosa García, vicepresidenta para Europa Occidental de Microsoft con responsabilidad sobre catorce países: "Cuando hay que comunicar, hay que transmitir la misma idea hasta que quede interiorizada y asumida. Hay que decidir cuáles son las tres o cuatro ideas clave y llevarlas a cabo hasta que están perfectamente implantadas. Es un proceso que lleva tiempo. Tal vez sea una labor menos vistosa pero más eficaz".

Tiempo atrás, un personaje histórico de la gestión empresarial en España, Juan Soto, fundador y presidente de honor de Hewlett Packard España, me decía charlando sobre la importancia de la comunicación en la empresa: "Los líderes buscan el encuentro personal con los miembros de su equipo a todos los niveles. Les apasiona hacerles partícipes de los temas que considera importantes, conocer lo que les preocupa, contestar sus preguntas, preguntar y escuchar. No conozco liderazgo que no sea presencial. Managing by wandering around era una de mis hábitos conocido y que más me enriquecía. No me limitaba a ser accesible. Era yo quien accedía a mis colaboradores. Y descubrí que la comunicación para ser buena necesita ser redundante".

El ex CEO de General Electric, Jack Welch, afirmaba: "Por encima de todo lo demás, los buenos líderes son abiertos. Van arriba y abajo, y dan vueltas por todos los rincones de sus organizaciones para llegar a la gente. No se quedan en los canales establecidos. Son informales. Son directos con la gente. Hacen que ser accesible se convierta en una religión para ellos". No es casualidad que, el autor de The practice of management, Peter Drucker, afirmase que "el 60 por 100 de los empresariales son consecuencia de una mala comunicación". A mí me gusta decir, con el permiso de Drucker, que el 60 por 100 como mínimo.