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jueves, 20 de enero de 2011

¿Sabes cuáles son tus valores?

Los valores son los principios que guían nuestros comportamientos. Reflejan lo que somos. Sin embargo, a veces, en un arrebato de soberbia y grandeza pasamos por encima de ellos. Al principio, puede que no tenga mucha importancia; con la sabiduría del tiempo el resultado no es difícil de pronosticar: frustración.

Tus valores son las expresión de tu alma, de tu yo más profundo, de lo que eres, y contra eso no se puede luchar. Y si te niegas a ti mismo, antes o después, lo pagas. De lo que se trata es de armonizar lo que soy con lo que hago.

El escritor hondureño Augusto Monterroso decía en una ocasión: «La sociedad intenta destruirte, convenciéndote para cosas que en realidad no deseas hacer». Ahí es donde entra en juego la libertad individual, ahí es donde tienes que demostrar, que «no hay mayor señor que aquel que se ha conquistado así mismo»; aquel que no se ha dejado seducir por los cantos de sirena (es muy fácil sucumbir a ciertas tentaciones) y sigue fiel a quien es. Tú decides, luego no eches la culpa a nadie.

En cierta ocasión, el veterano Charles J. Givens (1941-1998), editor y publicista norteamericano, contaba la siguiente historia. Dura pero cierta y muy repetida en el mundo directivo. Dice así:

«A finales de los años setenta, tuve ocasión de asistir en Washington, donde vivía por entonces, a una recepción en Capitol Hill (sede del Senado Norteamericano), en la que me presentaron a uno de los abogados más influyentes de los Estados Unidos. El hombre había dedicado su vida al trabajo en el seno de una de las mayores firmas de abogados del país: 384 abogados, distribuidos en las oficinas de Boston, Washington y Nueva York. Para dar pie a la conversación, le hice un simple comentario: “Debe Vd. estar bien contento y orgulloso de lo que ha conseguido. Muchos abogados tuvieron el sueño que Vd. ha sabido convertir en realidad, pero no pudieron con ello. Vd., sí”.

Esperaba que me contestara con un simple: “Gracias”. Muy al contrario, su cara pareció ablandarse y, tras beber un sorbo de whisky, me contestó: “Hijo, déjame que te diga qué pienso de lo que he sido capaz de conseguir. Desde que entré en la facultad de Leyes, incluso antes, mi sueño fue llegar a ser el mejor y el más grande. Me quemaba el deseo de levantar la mayor firma de abogados de mi país. Me casé con mi novia de la facultad cuando todavía estábamos estudiando, y –nada más recibir el título– comencé a trabajar día y noche para materializar mi sueño. Cuando mi mujer comenzó a decirme que le gustaría estar más tiempo conmigo, yo respondí: “Cariño, todo lo hago por ti”, a lo que contestó: “Si de verdad quieres hacer algo por mí, lo mejor que puedes hacer es pasar más tiempo conmigo que con tu trabajo”.

“Tuvimos el primer niño, y luego vino el segundo. Pero yo no pude estar allí cuando nació. Estaba abriendo oficinas en otras ciudades. Nuevamente, mi mujer vino a decirme: “Tienes que pasar más tiempo con nosotros”. Y mi contestación habitual era ésta: “Ahora estoy muy ocupado, pero esta situación va a cambiar”. Nunca cambió.

Ahora tengo 64 años. Mi mujer me abandonó hace 25 y no me volví a casar. Por entonces sufrí un golpe muy fuerte: pensaba que había hecho por ella todo lo humanamente posible para que disfrutara de todas las cosas materiales que una mujer pudiera desear. Hoy sé que estaba equivocado. Le di todo lo que yo quería que ella tuviera.

Mis hijos y yo apenas nos conocemos... nunca llegamos a conocernos. Ahora estoy jubilado de la firma. Ya no tengo energías para dirigirla y apenas me queda nada por demostrar. Eso sí: tengo unos nietos, a los que nunca he visto. Puesto que apenas traté a mis hijos, ahora ellos apenas encuentran una justificación para traerme a los niños”.

Al llegar a esta altura de la conversación, al hombre le asomaba el reflejo de una lágrima. “Si tuviera que comenzar de nuevo –dijo– primero decidiría qué es lo auténticamente importante para mí, y sobre eso levantaría mi vida... en vez de haberlo hecho sobre lo que yo creí que teóricamente debía ser importante para mí. Pero ya es tarde”.

Estas palabras fueron como un mazazo. Fue allí, en aquel momento, cuando advertí la importancia de conocer los valores en que uno cree, antes de lanzarse a construir los sueños y metas de la vida».

De todo el discurso, me quedo con el final: «Si tuviera que comenzar de nuevo primero decidiría qué es lo auténticamente importante para mí, y sobre eso levantaría mi vida». El Dalai Lama decía una vez: «Recuerda que no conseguir lo que quieres es, a veces, un maravilloso golpe de suerte». Y es que no siempre lo que decimos que queremos y lo que queremos realmente coinciden. Siempre me gustó la expresión de Woody Allen: «Me gustaría ser rico y vivir como un pobre». Eso no existe y cada alternativa tiene un precio. Tú decides cuál es el quieres pagar, pero luego no culpes a nadie.

16 comentarios:

GDS dijo...

Me ha gustado.

Aprendemos de los errores cometidos, muchas veces un poco tarde.
Suerte.

Un saludo

FAH dijo...

@GDS. Gracias, me alegro. Sí, es así, a veces leemos la vida demasiado tarde. Abrazo, por dónde andas, Santo Domingo?

Katy dijo...

Lo normal sería que que cada uno tuviera clara su escala de valores. Por lo menos los tres primeros y vivr de acuerdo con ellas.Si no tienes claro lo que quieres no puedes decidir. En el colegio tuve la suerte que nos enseñaron como hacerlo, y nos lo hicieron escribir. (Aún lo guardo:)Entonces algunos eran diferentes, a los de hoy por eso hay que actualizarlos según vas creciendo y madurando.
Me parece importantísimo.
Un post necesario y clarificador.
Un abrazo

FAH dijo...

@katy. gracias. así es, es importante tenerlo claro. Luego ayuda o entorpece. Me alegro q en tu caso haya funcionado. Abrazo.

Javier Pérez Caro dijo...

Francisco, interesante post y, reflexiva la frase del Dalai Lama
Permíteme que te recomiende un libro “Valor y Valores ética para directivos” http://www.nuevoviernes-nuevolibro.es/2010/04/valor-y-valores-etica-para-directivos.html

“El respeto a nosotros mismos guía nuestros valores;
El respeto a los demás,
Nuestro comportamiento.”
Laurence Sterne

UN SALUDO CORDIAL

Javier Pérez Caro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
FAH dijo...

@Javier Pérez Caro. Gracias x pasar y x la recomendación q apunto. Abrazo.

Igor dijo...

Excelente post. Profundo a la vez que útil. Directo.

Una estrategia que me han comentado en alguna ocasión y/o que he leído en alguna parte consiste en escribirse una carta a uno mismo en la que te cuentas, en presente, la visión que tienes de ti mismo en el futuro (puede ser a un año vista, a cinco, a largo plazo...). Al abrir la carta... Bueno, esto lo dejo para cada uno.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Paco:
Me ha encantado.
En una ocasión un viejo sindicalista me hizo un comentario similar: "Me he pasado la vida luchando contra Franco y por los derechos de los trabajadores, ahora mis hijos han crecido y no los conozco".
Esa reflexión me marcó para siempre.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco:

Como apuntas, los valores son la expresión del alma y contra eso nio se puede luchar,. Sin embargo, nos obstinamos en hacerlo una y otra vez. No hemos descubierto todavía lo que es realmente importante o, posiblemente, no queramos, en el fondo, reconocerlo por eso de que la sociedad intenta destrurinos.

Muy bueno el post.

Un abrazo

FAH dijo...

@Igor. Muchas gracias x pasar y por aportar con la estrategia. Muchas veces "sabemos" lo que hay que hacer pero no lo "hacemos". Miedos, convencionalismos, prejuicios... Abrazo.

@Javier Rodríguez Albuquerque. gracias x pasar. me alegro q te haya gustado y x contar la anécdota del sindicalista. La verdad es que quien más quien menos conoce a alguien q está en la misma situación. Abrazo.

@Fernando López Fernández. Gracias. Creo más bien, que no es qe no lo sepamos sino q no queremos reconocerlo porque eso supone ser valiente y enfrentarte a ciertas cosas. Abrazo.

GDS dijo...

Sigo por aqui en Madrid.

Francisco SaCaRi dijo...

Hola Francisco, soy un fan de tu blog, una aclaración sobre Monterroso, no es mexicano es guatemalteco aunque vivio casi 40 años en la Ciuidad de México. Saludos desde México.

Begoña Gamonal Flores dijo...

Buenos días,Francisco.

Interesante reflexión.No obstante,si se hubiese dedicado en cuerpo y alma, quién sabe si igualmente por otros motivos, hubiese acabado estando solo. Porque en su momento,él hizo lo que creyó que era lo que quería,lo que ocurre es que después del proceso, valoró más lo que perdió que lo que obtuvo. Haber hecho lo contrario no le hubiese garantizado el éxito.


Es como decir que, a veces, un infortunio se convierte en oportunidad; a veces,no. Depende.Lo que está claro es que uno en todo momento debe obrar según sus convicciones.

Un abrazo.

FAH dijo...

@FranciscoSacaRi. gracias x pasar y por la aclaración, pero según mis fuentes es hondureño no guatemalteco, es correcto? Inicialmente lo confundí y puse mexicano. gracias. abrazo.

@begoña gamonal flores. gracias. bueno no sé si hizo lo que realmente quería o lo que se suponía que tenía que hacer, lo que te marca la sociedad... por eso la frase de Monterroso. ¿A quién no le gusta estar el día del nacimiento de su hijo con él?... Me gusta decir que "hay cosas que son importantes para unos y otras que son importantes para todos". Tuvo oportunidades para cambiar y no cambió... entre otras cosas porque cuando uno entra en la trampa del dinero, el prestigio y los galones resulta mucho más complicado. Me kedo con lo q dices de q "cada uno debe obrar según sus convicciones". La voz interior se puede acallar pero no anular. Abrazo.

ALFONSO JATIVA GOMEZ dijo...

Si ERES GUERRERO, y pretendes vivir largo, auséntate de los prostíbulos, bares y del relajo y trata de ser serio, grave y disciplinado Para los militares españoles neófitos y jóvenes
… El peligro de vivir está en función y determinado por el numero de cifras que acompañan al cheque del sueldo o el salario, (cuando no se gasta para ayudar al prójimo) y en consideración al tamaño, monto o rango de la primera cifra.
Y a la calidad de curvas que posee la “hembra” con que nos acostamos, (que esto es ciencia y no pornografía, broma o falta de respeto). Pues sabed que el sexo es articulo muy caro y peligroso.
Que hay “fulanas” que llevan ya más amantes enterrados, que los mejores pistoleros del Oeste y sin quemar pólvora. Pues no es cuestión de “darle al gatillo”, si eres buen guerrero; sino de mantenerte lejos de lo que te vengo diciendo.
Que guerrero bohemio dura poco, por muy ducho que fuese en las “Artes Marciales”. Alfonso Játiva Gómez

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