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jueves, 24 de febrero de 2011

El dinero no sólo es importante, sino lo más importante

Hablemos hoy de dinero y felicidad tomando como referencia el interesante libro Happiness: Lessons from a New Science, cuyo autor es Richard Layard, Profesor de la London School of Economics y que merece la pena leer.

Aquí van dos cuestiones:

Primera cuestión. Supongamos que le piden que escoja para vivir entre dos mundos imaginarios:

– En el primero le pagan 50.000 dólares al año mientras los demás ganan 25.000 dólares.
– En el segundo le pagan 100.000 dólares al año, mientras los demás ganan 250.000 dólares.

¿Qué elegiría? Esta pregunta se le planteó a un grupo de estudiantes de Harvard y la mayoría optó por la primera opción. Preferían ser más pobres, siempre que su posición relativa fuera mejor. Son muchos los estudios que llegan a la misma conclusión. La gente tiene muy en cuenta sus ingresos relativos, y estaría dispuesta a aceptar una reducción significativa de su nivel de vida si pudiera ascender en relación a los demás. Otro punto de comparación respecto a los ingresos es aquello a lo que se está acostumbrado. Cuando se le pregunta a alguien qué ingresos necesita, las personas ricas siempre dicen necesitar más que los pobres. Por tanto, sentirse satisfecho con los ingresos depende de la comparación con un determinado baremo, que depende a su vez de dos factores: lo que ganan los demás (la comparación social) y lo que se está acostumbrado a ganar (la costumbre).

Segunda cuestión. Ahora viene otro tema interesante. Si trabajo menos y tengo más tiempo de ocio, este ocio extra, ¿no hará también más infelices a los demás al envidiarme por ello? Los investigadores de Harvard ofrecieron a los estudiantes dos opciones a elegir:

– Tú tienes 2 semanas de vacaciones y los demás sólo 1.
– Tú tienes 4 semanas de vacaciones y los demás 8.

Sólo el 20% de los estudiantes eligió la primera opción. ¿Conclusión? La mayoría de la gente no rivaliza por el ocio, lo hace por los ingresos, y esta rivalidad resulta contraproducente. Existe, pues, una tendencia a sacrificar excesivamente el ocio con el fin de aumentar los ingresos (a veces incluso, un exceso de ocio está hasta mal visto: ver post Si no estás estresado, eres un don nadie).

Las comparaciones sociales constituyen una razón importante a la hora de explicar por qué la felicidad no ha aumentado con el crecimiento económico de los últimos 50 años. En comparación con 1950 hoy día no somos más felices a pesar de que el bienestar es mayor. Como dice Richard Layard, "cuando las personas se hacen más ricas en relación con otras, también son más felices. Pero cuando son las sociedades en su conjunto las que se hacen más ricas, no se vuelven por ello más felices". Por ejemplo, el 32% de los norteamericanos se consideraba muy feliz en 1975 y el 55% bastante feliz, frente al 31% y al 58% de 1996, aunque la renta per cápita se ha incrementado notablemente desde la primera fecha. Layard indica que una vez que un país ha alcanzado un nivel de riqueza superior a los 20.000 dólares per cápita, una renta media superior no garantiza una mayor felicidad.

De todo ello hablaré en otro post. Hoy me quedo con la frase de H. L. Mencken: "Un hombre rico es aquel que gana cien dólares más año que su cuñado".


18 comentarios:

Javier Pérez Caro dijo...

"El dinero es un buen sirviente, pero un mal amo."
Henry G. Bohn

FAH dijo...

@Javier Pérez Caro. gracias. no tenemos claro la relación dinero-felicidad. Richard Layard la trata muy bien. Lo importante no es tanto el volumen como dónde estás tú situado respecto a tu referencia. Un tema interesante. El domingo te veremos en el Homenaje a los blogueros. Abrazo.

jmbolivar dijo...

Definitivamente, no debo estar al nivel de los de Harvard porque yo hubiera elegido sin dudar la opción 2. Creo que lo importante es medirte tú frente a tus expectativas y olvidarte de las comparaciones externas que, además, son odiosas ;)

FAH dijo...

@jmbolivar. gracias. josé miguel, creo que Layard viene a decir un poco lo mismo cuando habla de la "costumbre". Tú tienes que marcarte los objetivos según tus expectativas, la cuestión es: ¿de qué dependen tus expectativas? Y ahí es donde apunta que todos las fijamos respecto a un grupo de referencia. Viene a decir que al final si uno quiere tener un sueldo de 6.000 euros/mes. La cuestión es: ¿Por qué dices esa cifra? Probablemente porque todos tenemos una referencia que es la que nos encontramos cómodos. Fuerte abrazo.

Pablo dijo...

Interesantes estudios, sin duda.

De todos modos, añadiría que, como comentas que dijo Layard, depende también de en qué nivel nos movemos,no es lo mismo pasar de 10.000 a 20.000 que de esta última cifra a 30.000.

Yo creo que en lo económico, todos solemos establecer tres baremos, lo que nosotros mismos creemos que deberíamos cobrar (sin comparaciones), lo que pensamos que tendríamos que cobrar en relación a lo que cobran otros en la empresa, y lo que pensamos que se cotiza un trabajo como el nuestro en el mercado.

Puede que coincidan las cifras o puede que no, pero el posible descontento estaría en función de lo que nos alejemos de ellas.

Un abrazo
Pablo Rodríguez

Fernando López Fernández dijo...

Hola Francisco.

yo también debo ser un rara avis como José Miguel Bolivar. O a lo mejor , lo que ocurre es que los raros también son los otros ¿ no crees?

Cuando comparamos la fastidiamos porque las expectativas no son reales, si ellas dependen de los demás, mal vamos.

FAH dijo...

@pablo rodríguez. gracias. Eso que dices al principio, "lo que nosotros mismos creemos que deberíamos cobrar (sin comparaciones)"... ¿es posible?... creo que todos, consciente o inconscientemente, establecemos comparaciones... ¿En qué nos basamos al decir una cantidad? Alguien tal vez dirá que es lo que necesita... ¿Y si le preguntas por qué? Tal vez haya relación con el nivel de su grupo de referencia, por lo que Layard denomina la costumbre...

Sólo he comentado unas líneas en el blog, pero en el libro se comentan muchos temas interesantes.

Gracias x pasar. Abrazo.

@fernando lópez fernández. gracias. es cierto. de hecho, una cosa es lo que hacemos y otra lo que deberíamos hacer. Richard Layard lo apunta: "Uno de los secretos de la felicidad es evitar las comparaciones" (o hacerlo sólo con los de abajo, dice)... La cuestión es: ¿Es posible no comparar? Creo que consciente o inconscientemente todos lo hacemos... Creo que es posible no comparar cuando uno ha alcanzado un gran nivel de madurez vital, sobre el sentido sobre su vida, cosas que poca gente logra. Abrazo.

PD: tiene q leer el libro, te va a gustar. completo.

lucrecio dijo...

Creo que las ganancias relativas no están bien planteadas, es evidente que en una economía lógica, si todo el mundo gana 10 y tu ganas 20 eres rico. Sea cual sea la moneda. La clave está en la frase del cuñado, creo yo. Mucha gente sujeta su nivel de riqueza a su riqueza relativa con respecto a los de su alrededor, ese es el fallo. Ejemplo: Si ganas 80.000 euros al año tendrás muy buen nivel de vida... pero si vives en Sotogrande,... puedes caer en el error de considerarte "pobre" y en consecuencia no ser feliz. Un error pero es muy común en mi opinion

FAH dijo...

@lucrecio. gracias. yo creo que tú lo planteas el problema muy bien. Nada es mucho o poco, sino en relación a los parámetros que tú fijes como referencia. 30.000 euros para un coche puede estar bien pero en comparación de otro de 300.000 euros es poca cosa. El problema es dónde ponemos las expectativas y ello depende mucho, como dice Layard, de la "costumbre", de en qué ámbito nos movemos habitualmente. Dice Layard que cuando a los ricos se les pregunta cuánto dinero necesitan para vivir siempre responde con cifras más altas que los pobres, porque sus expectativas son más elevadas. Por tanto, la satisfacción depende del equilibrio relativo entre tu costumbre y los ingresos de tu nivel de referencia. Un abrazo.

Katy dijo...

El dinero no de la felicidad, pero me ancantaría tener la oportunidad de comprobarlo por mi misma:)
Un abrazo

FAH dijo...

@katy. jaja, muy bueno. abrazo.

Javier Sanz dijo...

La envidia, avaricia y codicia son "valores" propios de la condición humana.
Es como el dilema si prefieres ser "cola de león o cabeza de ratón".

Un saludo

FAH dijo...

@Javier Sanz. gracias, yo creo que muchos valores están incrustrados en la naturaleza humana porque evolutivamente nos hicieron falta, la cuestión ahora si conseguimos dominarlos o que nos dominen ellos. abrazo.

MAQU dijo...

Me viene a la mente una frase de una peli (ahora no recuerdo el nombre) en la Gene Hackman decía "el dinero mueve el mundo" a lo que otro preguntaba "¿no era el amor lo que movía el mundo?" y respondía Gene Hakman "bueno si, el amor al dinero..."

Mariano De Quadros

FAH dijo...

@MAQU. jaja, qué bueno Mariano. Me lo apunto. Si te acuerdas de la película ya me la dirás. Abrazo.

Kike dijo...

la peli se llama Heist con Danny de Vito y Gene Hackman. Un saludo!

FAH dijo...

@Kike. Gracias, estás a todas... La veré sin duda... El comentario es bueno. Un abrazo.

René Aga dijo...

"En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia" es uno de los principios de Peter. Si el dinero es lo más importante, todo el mundo querrá trepar y estaría el mundo lleno de incompetentes. A veces hay que renunciar a ganar más para ser más felices. lo más importante es realizarse en su trabajo y el dinero es importante hasta un cierto nivel pero por encima de este está la profesionalidad o el amor a la profesión.

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