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lunes, 13 de junio de 2011

Dichosas dependencias

Hace algún tiempo, en el post El verdadero lujo es la libertad dije que hablaría algún día de ello. Hoy lo hago. Creo que la felicidad está muy relacionada con la libertad, porque la libertad es la posibilidad de ser uno mismo. En el post citado recogíamos las palabras de Don Quijote a su escudero: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no puede igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida".

Todo aquello que supongan restricciones a la libertad (bien entendida), nos aleja un poco de ese ideal de ser nosotros mismos. Para mí las dependencias son tremendamente dañinas para ese fin (las dependencias nos matan), y desde mi punto de vista, pueden ser de tres tipos:

1. Dependencias emocionales: son aquellas que se dan con la pareja, los amigos y la familia. Consiste en hacer sentir culpable al otro por no comportarse como nostros pensamos que debe comportarse. La gente más insegura y débil suele ceder y convertirse en una marioneta en manos de un tercero, ya sea el marido, la madre o su amiga de la infancia. Y es que hay gente que es capaz de hacer del chantaje y la manipulación emocional una obra de arte.

De hecho en alguna ocasión he denominado la amistad como “el respeto absoluto a la libertad individual, a lo que el otro es o decide ser”. A menudo, la decepción con un amigo no es sino una forma de egoísmo. El otro no se ha comportado como yo hubiera querido que se comportase y me ha decepcionado: “Podía haber llamado”; “no ha venido a mi cumpleaños”; “parece mentira que ni siquiera haya tenido un detalle”… Si el otro no lo ha hecho era porque no quiso hacerlo...

Un consejo: ten cuidado de no convertirte en el que los demás piensan que debes ser. Nunca estarás satisfecho. Si intentas agradar a todo el mundo todo el tiempo el resultado no es difícil de pronosticar: infelicidad.

2. Dependencias materiales: los hemos dicho en otras ocasiones: hay jaulas que son de oro. El dinero es maravilloso; ser un esclavo de él produce muchas insatisfacciones. Cuidado con las hipotecas, deudas y gastos que son prescindibles. Como me confesaba una vez Pedro Ruiz: "Cada día nos cuesta más caro vivir peor". Un directivo también me decía en una ocasión: "Cuando uno tiene un yate hay dos momentos felices: el día que lo compras y el día que lo vendes". Entre medias, los gastos se van comiendo el patrimonio sólo para presumir. Si tienes dinero, cuando te apetezca, alquílate el yate y no te compliques la vida. ¿Problema? En una cultura como la nuestra (de propiedad) tiene poco glamour. Lo que vale de un yate es decir que es tuyo: "Mi yate".

3. Dependencias sociales: consiste en comportarse con lo que es socialmente aceptable. Es la necesidad de aprobación de los demás que tantos damnificados deja por el camino. Poca gente se atreve a separarse de la masa (véase el libro El hombre masa, de Ortega y Gasset) y seguir su destino natural. Quien lo hace, también tiene que pagar un peaje. El coste emocional a menudo es la soledad, un cierto aislamiento afectivo producto de la incomprensión por ser uno mismo. ¿Merece la pena? Creo que sí. Con el tiempo la gente te respeta si te haces respetar. Tal vez no a la primera, pero sí pasado un tiempo.

Un vídeo que ya he dejado en otras ocasiones pero que es fundamental recordar de vez en cuando (la capacidad de olvidar es grande) y que refleja mi filosofía de vida con terceros: Cuando alguien tome cualquier decisión sobre su vida, con independencia de que tú harías las cosas de otra manera, apóyale, es su vida. Si alguien no respeta tus decisiones, no te merece. Aquí va el vídeo:


* Hoy en la web Libros de Management (@librosdemanagem): Top 10 de libros recomendados de la semana: 13/06 al 19/06. También Invitación a la presentación del libro: Negociar para Con-seguir (martes 14/06, Instituto Empresa); y por último Video-Entrevista a Enrique Alcat (@enriquealcat) autor del libro ¡Influye! Todo lo que necesitas para dominar el arte de la persuasión (Alienta, 2011).
                                                                                                                                                              

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9 comentarios:

Pedja dijo...

Grandísimo post Paco, me quedan muchas dudas sobre este tema. Libertad absoluta? Ser uno mismo? Dependencia absoluta de la pareja o la familia o los amigos?. Todo es muy complicado y apasionante.

El ser uno mismo implica también un cierto egoísmo, una cierta soledad, pero muchos viven vidas que no son las suyas, sino guiones que entienden que deben de cumplir. No sé Paco, en cualquier caso, a ver si nos vemos en breve y perdona que dé pocas señales de vida, un abrazo¡¡¡¡ y enhorabuena.

Fernando López Fernández dijo...

Gran post:

Este es uno de los temas más interesantes para debatir y reflexionar. Todo depende y valga la redundancia del nivel de dependencia que tengamos. No todos somos iguales en este sentido. En ocasiones nos creemos libres, pero si interiorizamos veremos que tenemos las tras dependencias en un sentido u otro. El budismo habla del apego que de alguna manera nos ata para encontrar la claridad. Pero es complicado, sobre todo las dependencias emocionales al establecer vínculos muy fuertes.
Hablaremos de ello con una pinta

Tío Eugenio dijo...

Un artículo muy bueno el de hoy,me hace pensar en lo mucho que dependemos de lo que se espera de nosotros. Reconozco que uno de mis grandes defectos es querer agradar a todo el mundo y lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.
Tomo buena nota.

Un abrazo.
Ug

FAH dijo...

@Pedja. gracias. creo q lo has expresado bien: somos contradictorios y paradójicos, o dicho de otro modo, "somos egoístas solidarios". Carlos Fuentes decía que "no existe la libertad sino la búsqueda de la libertad". abrazo.

@fernando lópez fernández. gracias. estoy de acuerdo. nos autoengañamos para ser felices, como decía Woody Allen. Nos creemos libres, pero no lo somos, y en ocasiones esa pseudolibertad es producto de la falta de seguridad. abrazo.

@Tio Eugenio. gracias. todos dependemos (unos más que otros) de la necesidad de aprobacióon y ciertas culturas (USA) son más individualistas y otras (latinas) más grupales lo q dificulta aún más el tema. Todos tenemos q mejorar. abrazo.

carlinhos braun dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
carlinhos braun dijo...

Gran post...

Y un tema difícil sí. Porque efectivamente qué gran tesoro es la libertad, pero por otro lado, no es fácil practicar, como comenta Fernando, el desapego de la forma en la que lo expone el Budismo (un tema, por cierto, apasionante).

Y es que no somos máquinas sin sentimientos.

Además, como también se ha comentado, todo depende de cada uno, de sus circunstancias, y de la cultura en que hemos crecido y nos ha tocado vivir.
Por ejemplo, con el tema de la familia, nada que ver los fortísimos vínculos afectivos y económicos en las familias mediterráneas con el desapego de los anglosajones y nórdicos.

Supongo que, como en todo, en el termino medio está la virtud. Para las 3 dependencias, pero sobre todo para la emocional y la social. Como dijo Aristóteles "El hombre que no puede vivir en sociedad es una bestia o un dios".
¿Qué sentido tiene el mundo si no podemos disfrutar y/o compartir las alegrías y las penas con otros?.

Abrazos,

Carlos

FAH dijo...

@carlinhos braun. sí, un tema difícil... aunque también en cierto modo nos acabamos convirtiendo en el que los demás piensan que debemos ser y cada día que pasa es más difícil plantarle cara a la situación... El equilibro, donde está el éxito, desde luego no es fácil, como tampoco el equilibrio trabajo-familia, el equlibrio en la gestión entre cercanía-distancia y otros muchos juegos de equilibrios... hablaremos de ello. Abrazo.

José Ignacio Santaolalla dijo...

¡Ah, la libertad! Coincido con Pedja: apasionante asunto y tremendamente complejo.

La mejor reflexión sobre la libertad la he encontrado en Erich Fromm: "El miedo a la libertad", Editorial Paidós.

Según Fromm la libertad es ambigua. Existe una libertad negativa o "libertad de" y una libertad positiva o "libertad para". La primera suele conducir al aislamiento y a la soledad y nos suele llevar a buscar nuevas dependencias.

La libertad positiva es aquella en que el individuo vive como yo independiente sino unido al mundo, a los demás hombres y a la naturaleza. Según Fromm la libertad positiva consiste en la actividad espontánea de la personalidad total integrada.

Las dos formas de esta libertad son el amor y el trabajo creativo. Son como dos elementos donde comprometernos libremente superando el aislamiento y la soledad que acompañan a la libertad negativa. O sea, algo así como "libres para amar y trabajar creativamente"

Felicidades Paco y muchas gracias por hacernos pensar.

FAH dijo...

@José Ignacio Santaolalla. Gracias x pasar. Creo que tu estudio en ciertas ramas del saber se reflejan en tus palabras. Me gusta eso de "la libertad es ambigua". Y es que, ¿qué es la libertad?... Lo mismo hablábamos de la humildad el otro día... ¿Qué es la humildad? Todo tiene muchas caras, como un cubo de rubik... Cuestión de equilibrios, como siempre. La libertad mal gestionada, sin dudas, conduce al aislamiento afectivo en un extremo; en el otro a la anulación. Siempre la inteligencia emocional soluciona muchos problemas.

Te debo una llamada. Abrazo.

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