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martes, 14 de junio de 2011

¿Está la humildad sobrevalorada?

Recuerdo siendo estudiante del doctorado en Economía Financiera (luego pasé a Organización de Empresas) que un grupo de compañeros presentó un estudio sobre el funcionamiento de los mercados financieros y la predicción de las rentabilidades en la cotización de las acciones en Bolsa. Tras la exposición, en la que se presentaban conclusiones novedadosas, auque ellos lo hicieron sin darle demasiada importancia, el profesor, un Catedrático de Economía Financiera y Director General de una firma de finanzas espetó: "Está bien ser humilde... pero no tanto. Esto está muy bien".

Aquella anécdota la recuerdo perfectamente, y la he contado en distintas ocasiones a diferentes personas porque el tema de la humildad siempre cae encima de la mesa. Hoy lo rescato porque el pasado domingo, el diario El País (@elpais) publicaba una magnífica entrevista de Juan José Mateo a Rafa Nadal titulada: Humildad, sí; tontería, no. Cuando ganó en Roland Garrós, Nadal se fotografiaba en la pista junto a Pau Gasol, y el periodista le preguntaba que valores unía a dos grandes ganadores como ellos. Y el tenista contestaba: "Todos los que ganan tienen siempre una cosa en común que es básica. No es la humildad ni todas esas cosas que quedan muy bien y muy bonitas. Mejor si la tienes, como la tiene él, pero hay mucha gente que ha ganado mucho, una barbaridad, y que es arrogante. Lo que te hace ganar es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados pensando que van a cambiar. Ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán bien cuando no salen a la primera ni a la décima. Que la mente esté preparada para asumir las dificultades para así poder superarlas. Sin lugar a dudas, todos los que ganan tienen eso".

Creo que sobran las palabras. Es cierto lo que dice Rafa, hay gente que "ha ganado mucho y que es arrogante", lo que no dice Rafa es si luego esa arrogancia también les lleva a caer... Así sucede en algunos casos. Siempre he dicho que nuestras virtudes son al mismo tiempo nuestros defectos.

El problema no es la virtud (la humildad, que es altamente recomendable) sino su "exceso" o su "defecto", por eso Aristóteles decía que "la virtud era el término medio". El problema del "término medio" (la virtud) es que es un punto en el plano (la perfección) y el resto son imperfecciones: "Dar en el blanco es complidado; fallar es muy sencillo". La vida tiende a los extremos y todos pecamos o por exceso o por defecto. De lo que se trata es que esas imperfecciones sean los menos imperfectas posibles, que no sean extremas, que no nos desviemos demasiado. Pero creo, como decía Cervantes, que "la humildad (bien entendida) es basa y fundamento de todas las demás virtudes".

* Hoy os dejo una excelente entrevista a Tel Ben-Sharha, autor de La búsqueda de la felicidad: Por qué no seras feliz hasta que dejes de perseguir la perfección (Alienta, 2011). El otro día en Libros de Management (@librosdemanagem) lo recomendamos en Novedades Editoriales.

12 comentarios:

Marian dijo...

Muy interesante y para reflexionar: "La humildad:el problema no es la virtud, sino su exceso o su defecto".

Katy dijo...

Interesante post. Creo que ser humilde es una virtud innata lo otro es falsa humildad aparentar lo que no se es, que a veces da muy buen resultado.
Hay de todo.
Un abrazo

MaS dijo...

Querido Paco,
me ha encantado tu post. Este tema que es leido aquí y allá, y que no acabamos de encontrarle la medida...la humildad es un coctel muy dificil de componer.
Pero me parece que de las palabras de Rafa, emana la idea de la franqueza, la nobleza y la sinceridad medida.
un abrazo, M.

Ana dijo...

Desde el momento que pronunciamos la palabra "humildad" ésta pierde su esencia.
La "humildad" no se pronuncia, se muestra.

La "humildad" está presente en ese "querer hacer todo lo que toca para ganar", y en ese otro "querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados...".

La humildad es la llave que abre la puerta al conocimiento y a la evolución: "qué, cómo y cuánto puedo aprender de mí con/del otro" eso no se consigue desde la "arrogancia"; sólo desde la "humildad".

Y sí, también es posible ganar a golpe de arrogancia, pero ¿durante cuánto tiempo si solo te centras en lo que tú sabes, tú crees, tú dices? La arrogancia necesita de un "imponerse al otro" para triunfar; la humildad no necesita de "un otro al que pisar" para sobresalir.

Ups! disculpa! Entré en tu blog como elefante por cacharrería sin la más mínima muestra de educación. Permíteme que rectifique.

Buenos días Francisco.
Fantástico post. Llegué hasta aquí de mano de Fernando Álvarez de @LaTrinchera. (GRACIAS Fernando!)
Un blog muy interesante.
Un placer haber dado contigo.

Un saludo.
Ana M.

Lorenzo dijo...

Ejemplo viviente, mucho que aprender.Como hacer que nuestros niños iberoamericanos se identifiquen y aprendan la calidad humana de éste héroe vivo?.Felicitaciones por lo del post, contribuye hacer pedagogía viva.Un abrazo desde Huamachuco-Perú

FAH dijo...

@marinan. gracias. como en todo, los problemas son los excesos y los defectos. Ser valiente es una virtud; si uno se pasa cae en la temeridad; si se queda corto, en la cobardía. ¿Dónde está el término medio? Sólo la experiencia y el aprendizaje continuo te van encaminando hacia él. abrazo.

@katy. gracias. tengo dudas si es innata o no... yo creo que con buenos modelos de referencia en los que fijarse se aprende. Todos necesitamos maestros aunque luego sigamos nuestro camino. abrazo.

@MaS. gracias... sí, hablamos de humildad y otros temas demasiado a la ligera... como dice todo tiene matices, aristas, nada sencillas de gestionar... en eso consiste, quizás, la sabiduría. abrazo.

@Ana. Gracias x pasar y participar comentando. Estoy de acuerdo en lo que dices. De hecho San Agustín apuntaba: "La humildad es algo muy extraño, en el momento mismo en el que creemos tenerla, ya la hemos perdido". Creo que la arrogancia conduce a la autodestrucción. Otro cosa es que a ciertas personas las califiquemos como arrogantes pero en el fondo no lo sean... Ocurre a veces. abrazo.

@lorenzo. gracias. rafa es un embajador de valores, dentro y fuera del campo. ¿habrá algún día que le podamos reprochar algo? abrazo.

FAH dijo...

@marinan. gracias. como en todo, los problemas son los excesos y los defectos. Ser valiente es una virtud; si uno se pasa cae en la temeridad; si se queda corto, en la cobardía. ¿Dónde está el término medio? Sólo la experiencia y el aprendizaje continuo te van encaminando hacia él. abrazo.

@katy. gracias. tengo dudas si es innata o no... yo creo que con buenos modelos de referencia en los que fijarse se aprende. Todos necesitamos maestros aunque luego sigamos nuestro camino. abrazo.

@MaS. gracias... sí, hablamos de humildad y otros temas demasiado a la ligera... como dice todo tiene matices, aristas, nada sencillas de gestionar... en eso consiste, quizás, la sabiduría. abrazo.

@Ana. Gracias x pasar y participar comentando. Estoy de acuerdo en lo que dices. De hecho San Agustín apuntaba: "La humildad es algo muy extraño, en el momento mismo en el que creemos tenerla, ya la hemos perdido". Creo que la arrogancia conduce a la autodestrucción. Otro cosa es que a ciertas personas las califiquemos como arrogantes pero en el fondo no lo sean... Ocurre a veces. abrazo.

@lorenzo. gracias. rafa es un embajador de valores, dentro y fuera del campo. ¿habrá algún día que le podamos reprochar algo? abrazo.

FAH dijo...

@marinan. gracias. como en todo, los problemas son los excesos y los defectos. Ser valiente es una virtud; si uno se pasa cae en la temeridad; si se queda corto, en la cobardía. ¿Dónde está el término medio? Sólo la experiencia y el aprendizaje continuo te van encaminando hacia él. abrazo.

@katy. gracias. tengo dudas si es innata o no... yo creo que con buenos modelos de referencia en los que fijarse se aprende. Todos necesitamos maestros aunque luego sigamos nuestro camino. abrazo.

@MaS. gracias... sí, hablamos de humildad y otros temas demasiado a la ligera... como dice todo tiene matices, aristas, nada sencillas de gestionar... en eso consiste, quizás, la sabiduría. abrazo.

@Ana. Gracias x pasar y participar comentando. Estoy de acuerdo en lo que dices. De hecho San Agustín apuntaba: "La humildad es algo muy extraño, en el momento mismo en el que creemos tenerla, ya la hemos perdido". Creo que la arrogancia conduce a la autodestrucción. Otro cosa es que a ciertas personas las califiquemos como arrogantes pero en el fondo no lo sean... Ocurre a veces. abrazo.

@lorenzo. gracias. rafa es un embajador de valores, dentro y fuera del campo. ¿habrá algún día que le podamos reprochar algo? abrazo.

Fernando dijo...

Fantástico, Paco, me ha encantado el post. Y coincido plenamente con tu análisis. El exceso de humildad se toca con la soberbia en muchas ocasiones.

Y apuntas otra cosa con la que estoy totalmente de acuerdo: lo que marca las diferencias es la fuerza de voluntad, la determinación de hacer bien las cosas, el hambre de ganar en todas las esferas de la vida y para ello la mente juega un papel esencial. El talento es condición necesaria pero nunca suficiente. Conviene no olvidarlo

Un fuerte abrazo

FAH dijo...

@fernando. gracias. desde luego, la resistencia y fortaleza emocional es uno de los rasgos q definen a todos los ganadores... Detrás de cualquier logro hay mucha reciedumbre y capacidad de sacrificio. Abrazo.

EPIFANIO QUIROS TEJADO dijo...

Excelente artículo. Me encanta la valoración de virtud tan excelsa y que falta tanto en nuestra sociedad. Pero me encanta más, la referencia a Aristólteles. La humildad en exceso es tontería y en defecto es arrogancia. Lo he votado y lo comparto. SAludos cordiales.

FAH dijo...

@Epifanio Quiros Tejado. Gracias x pasar y participar. Me alegro q te haya gustado. Con la humildad (como con el resto de las virtudes) la clave es el equilibrio, ese punto de medio nada sencillo de medir y alcanzar. abrazo.

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