«Tu capacidad de aprender es tu principal activo y la mejor forma de aprender es de ‘los mejores’»   |   www.aprendiendodelosmejores.es        «El futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado de lo que hacemos cada día»   |   www.tufuturoeshoy.com

lunes, 4 de julio de 2011

La palabra clave: Comodidad

Un día, un hombre sabio y piadoso clamó al cielo por una respuesta. El hombre aquel encabezaba un grupo de misioneros que oraban por la paz del mundo para lograr que las fronteras no existieran y que toda la gente viviera feliz.

La pregunta que hacía era:

¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?

Entonces, los cielos se abrieron y después de un magnífico estruendo, la voz de Dios les dijo: Comodidad.

Todos los misioneros se veían entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar tal término de la propia voz de Dios.

El hombre sabio y piadoso preguntó de nuevo:

– ¿Comodidad, Señor? ¿Qué quieres decir con eso?

Dios respondió:

La clave para un mundo pleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo les di, dad vosotros a vuestro prójimo.

En mi nuevo libro, del que os hablaré mañana, recojo la historia de Christopher Reeve, el actor neoyorkino protagonista de Superman (1978), quien en su libro Nada es imposible (2002) cuenta su experiencia vital después de que en mayo de 1995 quedase paralizado de cuello para abajo tras una caída de caballo durante una competición. Allí relata: «Desde muy joven busqué un significado de espiritualidad en mi vida y nunca lo hallé. Al final, tuve que sufrir un accidente y perder el uso de casi todo mi cuerpo para encontrar la respuesta». Y prosigue: «Mi identidad y mi autoestima habían estado siempre basadas en el mundo físico. En un instante la parálisis creó en mí un vacío indescriptible. Siguiendo el consejo de mi familia y amigos creyentes, traté de rezar, pero no sentía ningún alivio, ni conectaba lo más mínimo con Dios. Me angustiaba pensar que no era capaz de sentir la más mínima conexión con algún poder superior. Finalmente decidí no atormentarme más. Con el paso de los meses me di cuenta de que mi espiritualidad se reflejaba en cómo me comportaba con quienes me rodeaban. Al final descubrí el sentido de mi espiritualidad en las palabras de Abraham Lincoln: ‘Cuando hago el bien me siento bien; cuando hago el mal me siento mal. Esa es mi religión’».

No es casualidad que Aristóteles, uno de los filósofos de referencia del pensamiento clásico, dijese en una ocasión que «hacer el bien a los demás es un egoísmo inteligente».

* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) el Top 10 Week (6): 04/07 al 10/07, los diez libros recomendados de la semana. Y mañana tendremos en la Sección de Entrevistas a Eugenio de Andrés (@rrhhypersonas), ganador del HR Award por el artículo: Recursos Humanos debe morir.

3 comentarios:

Katy dijo...

He leído la biografía de Reeve y una vez más compruebo que cuando se pierde algo es cuando comenzamos la "búsqueda"
El que busca encuentra siempre. Pero dentro de nuestra "comodidad" es mejor no plantearse las últimas preguntas. Incomodan lo suyo. Terminan exigiendo coherencia y compromiso.
Compartir con los demás está bién mientras no me incomoden demasiado.
Así andamos. Me he llevado una alegría al leer tu post.
Un abrazo

Eva dijo...

La espiritualidad no esta en dios, para uno se encuentra en la naturaleza, para otros en su interior. Cada uno vive este tema de una manera diferente. Nos han vendido (como en todo en la vida) la imagen que ellos querian, la de la iglesia.

FAH dijo...

@Katy. gracias. me alegro q te haya gustdo. Y como apuntas habitualmente a la valoración de algo se llega desde su ausencia. Son las paradojas de la vida... Abrazo.

@Eva. gracias. totalmente de acuerdo con lo que apuntas. Creo que Dios es una inteligencia superior que ordena el Universo y que se materializa en todo y todos y que cada uno la llama a su manera... Los que quieren dominar y controlar juegan con miedos para llevar a la gente a su terreno. Abrazo.

Publicar un comentario en la entrada