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viernes, 29 de julio de 2011

Y tú, ¿aceptas tu vulnerabilidad?

Ayer citaba esta charla TED en twitter. Y me apetecía dejarla hoy aquí. La descubrí hace ya algún tiempo gracias a @loquelediga, que en uno de sus posts decía: "Lo que te hace vulnerable, te hace maravilloso".

En los procesos de coaching con directivos, quizás el mayor peligro que existe es que el ejecutivo se deje llevar por el cinismo, por dar la sensación de lo que no es, porque entonces ningún cambio es posible. En el Capítulo 4 de Fast Good Management titulado Ponga un coach en su vida recojo las palabras de Mario Villallonga, coach Socio de Gesdirección, con quien escribí junto a otras personas: Coaching directivo: desarrollando el liderazgo (Ariel, 2003). Mariano me decía: "Las situaciones de coaching más complicadas tienen lugar cuando se inicia un proceso con un perfil directivo que podríamos denominar cínico. Aborda el proceso disimulando su escaso interés y sin creer en él y en lo que representa, que no es más que llegar a conocer la realidad de sí mismo para plantear una mejora y que esa actitud pueda difundirla entre las personas que le rodean para que se desarrollen. Además, en muchos casos, en este tipo de directivos se dan comportamientos divergentes entre lo que dicen que van a hacer y lo que luego realmente hacen".

Como hemos repetido muchas veces, ser líder no significa ser perfecto; sin embargo, existe demasiada presión por aparentar lo que no se es, y eso merma considerablemente las posibilidades de mejora. Los líderes a menudo intenta dar una imagen exquisita y pulcra que poco tiene que ver con la realidad porque aceptar las carencias se ve como un rasgo de debilidad que puede poner en peligro su posición.

En las relaciones más personales, mucha gente sigue el mismo camino por miedo al rechazo, a no ser aceptado, a no formar parte del grupo... algo que no nos gusta nada. Son aquellas personas más inseguras que tienen una alta necesidad de aprobación de los demás. La autoestima, cómo te ves a ti mismo, es fundamental. Y es que se cumple el axioma: Como tú te ves a ti mismo (no como eres), los demás te tratan. No es una cuestión de lo que eres, sino de cómo te tratas... (recomiendo leer La autoestima: nuestra fuerza secreta, de Luis Rojas Marcos).

Os dejo el vídeo citado con anterioridad, la excelente charla de Brené Brown:


* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) lee la reseña de La trampa del oso, de Aitor Zárate, un thriller sobre las traiciones en la empresa.