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lunes, 3 de octubre de 2011

El capital erótico: el impacto del atractivo físico en las carreras

Escribo este artículo a raíz de leer un interesante reportaje en el Semanal Mujer Hoy de ABC. El titular del reportaje era: "Soy guapa, lo dice mi currículum".

El artículo parte del libro (de momento sólo en inglés) de Catherine Hakim, de la London School of Economics, titulado: Erotic Capital: The Power of Attraction in the Boardroom and the Bedroom.

Según el reportaje, en palabras de la autora, "las personas altas y atractivas suelen ser contratadas para trabajos mejor pagados, como la abogacía o la banca. La gente guapa puede ganar entre un 10% y un 15% más que las personas de apariencia normal. Los obesos ganan un 10% menos". 

La autora cita otros datos extraídos de un estudio realizado entre elitistas despachos británicos, en los que se reconoce que una persona guapa tendría un 20% más de posibilidades de convertirse en socio, porque "sus encantos conseguirían atraer nuevos clientes. En total existe un 25% de diferencia entre lo que ganan los más atractivos y los que no lo son. Este impacto es proporcional al que hay entre las personas con un título y los que no cuentan con ninguna calificación".

Daniel Hamermesh, Profesor de Economía de la Universidad de Texas, maneja argumentos parecidos en su libro Beauty Pays: Why Attractive People Are More Successful. Allí dice: "Ser atractivo es útil de múltiples formas, ayuda a ganar más dinero, a encontrar una pareja solvente y también atractiva, y a conseguir mejores hipotecas del banco. Cada uno de estos ha sido demostrado en los últimos 20 años".

Como señala el reportaje, "suena discriminatorio, y probablemente lo sea, pero Catherine Hakim afirma que es real como la vida misma y que tiene pruebas". También el reportaje apunta: "El propósito de su libro es tener en cuenta el capital erótico en lugar de ignorarlo, y trabajar en él, tal y como se cultiva el patrimonio económico, social o académico. Lo que sí denuncia es la sistemática omisión que han hecho los estudios sociológicos del impacto del atractivo físico en las carreras y la vida privada".

Muchas veces hay cosas que sabemos pero que es preciso conceptualizarlas, darles nombre y apellidos porque ayuda a entenderlas mejor. También en esto hay mucho cinismo. Hay varios chistes sobre los procesos de selección de RRHH, que tienen como protagonista la belleza de los candidat@s y cómo influyen en el recruiting... y todos lo sabemos, desde los becarios hasta partes más altas del organigrama. No es casual que Woody Allen con su ironía habitual dijese: "Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajito como para triunfar por mí mismo".

Algunas voces, sin embargo, alertan de sobrevalorar el capital erótico: "No se puede negar de que influye a la hora de encontrar pareja o emplear a alguien, pero no hay estudios que demuestren que es determinante a largo plazo. Ni una pareja se mantiene por el capital físico de sus componentes, ni una mujer se mantiene solamente porque es atractiva. Al contrario, es más que probable que tenga que hacer esfuerzos adicionales para demostrar que no solo es bella sino también inteligente y capaz. Puedes usar ese potencial para abrir puertas, pero sería tonto creer que solo con ese capital vas a mantenerte en tu lugar. Si eres inteligente lo usas, pero no te identificas demasiado con él porque sabes que es un valor externo a ti".

                                                                                                                                                 

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Estoy seguro que todos podríamos contar algunas (varias) anécdotas sobre la influencia del atractivo físico en el mundo de la empresa, no sólo con empleados sino también con clientes. No se atiende de igual manera a unas personas que a otras. Ahí la belleza física también cuenta. La simpatía del dependiente se incrementa a menudo cuando tiene que atender a alguien que es de "su agrado". Ahí queda.

3 comentarios:

Fernando dijo...

Paco, estoy relativamente de acuerdo con el estudio. Creo que el atractivo físico abre puertas, derriba barreras, pero también que su efecto es limitado. Nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión, eso es cierto, pero pasada la misma, al final lo que cuenta es lo que vales por tu trabajo y no por tu apariencia.

Un fuerte abrazo

FAH dijo...

@Fernando. Gracias. Estoy de acuerdo con lo que apuntas. Sirve para abrir puertas, pero luego hay que demostrar. El problema está en los que no pueden abrir las puertas x su atractivo físico. Ahí radica la diferencia. Abrazo.

verescreer.es dijo...

De acuerdo con Fernando y con FAH.

Es un tema complicado que no solo se produce en este apartado, sino en cualquier tipo de división entre las personas, que va degenerando hasta crear malos entendidos.

Voy a poner un ejemplo. Tengo un cliente, amigo y proveedor que tiene una gestoría con aprox 15 empleados, la mayoría chicas, y todas y todos tienen una gran apariencia.

Hasta ahí la cuestión inicial de que tienen las puertas abiertas de antemano, se sobre entiende.

También están muy bien preparadas y preparados con lo que los que también estaban muy bien preparados pero carecían de esa característica lo tienen difícil.

Contestadas las dos cuestiones.

Ahora bien. Nuestra forma de pensar sin conocer a esa empresa, su política de contratación objetiva, etc. nos lleva a pensar incluso a opinar, que contrata a las personas sólo por su estética. Seguimos dividiendo.

Incluso a veces el trato de los clientes, lo sé porque he hablado con ellos, es más despectivo, desconfiado, etc. en lo profesional por el hecho de pensar que son guapas y guapos tontos.

División total.

Mucho tenemos que cambiar para que mejore ya que resolverlo supone un cambio de formas de pensar a nivel colectivo y no sólo individual, aprender a conocer antes de juzgar. Y eso pasa en todos los ámbitos.

Gran artículo.

Un saludo

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