«Tu capacidad de aprender es tu principal activo y la mejor forma de aprender es de ‘los mejores’»   |   www.aprendiendodelosmejores.es        «El futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado de lo que hacemos cada día»   |   www.tufuturoeshoy.com

martes, 13 de diciembre de 2011

Lo cotidiano no se valora... hasta que se pierde

La siguiente historia aparece recogida en Fast Good Management (@fastgoodmanagem), concretamente en el Capítulo 14, dedicado a la Felicidad, que lleva el título: ¿Lo mucho es poco o lo poco es mucho? El escritor británico Daniel Defoe apuntaba: "Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos es producto de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos". Casi siempre, tenemos mucho, pero por ser algo rutinario no lo valoramos; por este motivo, a la valoración de algo se llega por su ausencia. Paradojas y contradicciones vitales.

La historia es la siguiente y dice así:

Un genio tomó forma de mendigo y le dijo a un zapatero:

– Hermano, hace tiempo que no como y me siento muy cansado; aunque no tengo ni una sola moneda, quisiera pedirte que me arreglaras mis sandalias para poder caminar.

– ¡Yo soy muy pobre y ya estoy cansado de todo el mundo que viene a pedir pero nadie quiere dar! –contestó el zapatero.

El genio le ofreció entonces lo que él quisiera.

– ¿Dinero inclusive? –preguntó el tendero.

El genio le respondió:

– Yo puedo darte 10 millones, pero a cambio de tus piernas.

– ¿Para qué quiero yo 10 millones si no voy a poder caminar, bailar ni moverme libremente? –dijo el zapatero.

Entonces el genio replicó:

– Está bien, te podría dar 100 millones, a cambio de tus brazos.

El zapatero le contestó:

– ¿Para qué quiero yo 100 millones si no voy a poder comer solo, trabajar o jugar con mis hijos?

– En ese caso, te puedo dar 1.000 millones a cambio de tus ojos, dijo el genio.

El zapatero respondió asustado:

– ¿Para qué me sirven 1.000 millones si no voy a poder ver el amanecer, ni a mi familia y mis amigos, ni todas las cosas que me rodean?

Entonces, el genio concluyó:

– ¡Ah, hermano mío, ya ves qué fortuna tienes y no te das cuenta!».

Y para acabar, un vídeo corto (3 minutos):


* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) puedes ver una Reseña sobre el libro "La soledad del directivo".
                                                                                                                                                                  

«APRENDIENDO DE LOS MEJORES» en: | Amazon.es Casa del Libro FNAC |
                                                                                                                                                                 

4 comentarios:

Katy dijo...

Una frase que tiene mucho de verdad y el cuento muy ilustrativo.
Hay muchas cosas que no valoramos hasta que no se pierde. Y no solo la salud, los amigos, un familiar, el trabajo. Cuando nos quejamos deberíamos plantearnos estas cuestiones, y dejaríamos de hacerlo "ipso facto".
Un abrazo

Pedja dijo...

Yo trato de valorar muy mucho lo cotidiano porque si mis días se salen del guión previsto puede ser por un motivo muy bueno o por un motivo muy malo y si es muy malo trato de recordar que tenemos salud, abrazos, gran post¡¡¡

FAH dijo...

@katy. gracias. así es... pero creo que siendo conscientes, al menos se va mejorando... yo cada vez aprecio más todo. abrazo.

FAH dijo...

@Pedja. gracias. yo sé tú eres un gran "valorador" de todo y q sabes disfrutar muy bien de lo sencillo y de lo no sencillo. Gran virtud. abrazo.

Publicar un comentario en la entrada