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lunes, 28 de mayo de 2012

El peligro de relajarse

En cierta ocasión decía Donald Trump, y así lo recoge en su libro How to Get Rich: «Mantenga la concentración en su negocio y en todo lo que haga. No importa lo bueno que sea, no importa lo bien que crea que conoce su negocio, tiene que permanecer alerta todo el tiempo». 

Y eso lo cuenta  Donald Trump porque a principio de los años 90 todo lo que tocaba lo hacía oro. Era una mina. Le iba tan bien las cosas que empezó a hacer una "excesiva" vida social. Acudía a muchos eventos chic, siempre rodeado de celebrities, modelos, gente guapa y aduladores... Y entonces llegó lo que tenía que llegar: el mundo inmobiliario saltó por los aires y lo perdió absolutamente todo. Así lo contaba el propio protagonista:
«En la década de los 80, las cosas me iban viento en popa. Recuerdo un titular de una revista que decía: Todo lo que toca lo convierte en oro. Y así lo creía yo. Pero a finales de los 80 perdí la concentración. Se me veía más en Europa, asistiendo a pases de moda, que a pie de obra. No me daba cuenta que la falta de atención estaba acabando con mi negocio. Además, para ponerle la guinda al pastel, quebró el mercado inmobiliario. De la noche a la mañana, debía miles de millones de dólares: 9.200 millones para ser exactos. Después de ser el rey de los 80, lo pasé fatal durante la primera mitad de los 90 pero, al final de la década, ya estaba de nuevo en lo más alto. Ahora puedo afirmar, sin ningún género de duda, que aprendí la lección. En la actualidad trabajo tanto como el imberbe promotor, hambriento de éxito, que era en los 70».
Delegar puede estar bien, pero como se suele decir, "el ojo del amo engorda el caballo". Hay que estar encima. A todos nos ha pasado. En cuanto te relajas la cosa acaba torciéndose. Las cosas que merecen la pena requieren mucha energía, estar en ellas atento y no descuidarse. Y todo esto lo cuento porque el pasado viernes se jugó la final de la Copa del Rey entre Athletic Club de Bilbao y Barcelona. Al descanso, el resultado era contundente: 3-0 para los culés. Desde luego un resultado más que amplio para tomarse las cosas con más calmas. Y ahora viene lo mejor. Lo comentaba Jaime Pereira (@jaimepereira) en Facebook. 
«El mensaje de Pep Guardiola a sus jugadores en el descanso. 25 de mayo del 2005. Este viernes hacía siete años. Final de la Champions League. En el descanso, el Milán gana 3-0 al Liverpool. Un auténtico paseo. El conjunto inglés parece "muerto". Minuto 15 de la segunda parte. Sorprendentemente, el marcador ya no refleja un 3-0 para el Milán, sino un empate a 3. Los 90 minutos acaban así. La prórroga, más de lo mismo. Se llega a los fatídicos penaltis. El Liverpool transforma tres y el Milán solo dos. El equipo que en el descanso perdía 3-0, al final gana la Champions. 
Este ejemplo lo tenía muy en su memoria Pep Guardiola. Como gran estudioso del fútbol y con la memoria que tiene, le fue de maravilla para el descanso del partido de Copa del Rey contra el Athletic. También el Barça ganaba por 3-0 en ese momento al Athletic. Para muchos, el título no se le podía escapar al Barça. Pero Pep no quiso confianzas. No es que temiera por el resultado, pero no quería sufrir más de lo necesario. Y les recordó lo que había pasado justo siete años antes en ese Milán-Liverpool. 
Por eso, tal como explicó Catalunya Ràdio, Guardiola utilizó el ejemplo para que sus jugadores no se confiaran. El Barça, es cierto, no jugó como en el primer tiempo, pero sí que tuvo controlado el juego y el marcador en todo momento. No sufrió. No se repitió lo del Milan-Liverpool».
Recuerdo perfectamente aquel partido del Milán-Liverpool. Lo vi y viví por televisión. Fue una maravilla de lo que es del deporte rey, y muchas veces he utilizado ese ejemplo como metáfora de la vida, como metáfora de que "a la competencia siempre respeto" y que "nunca hay enemigo pequeño".

Quienes seguimos el fútbol podemos contar muchos casos de cosas increíbles (en mi libro Fútbol: Fenómeno de Fenómenos cuento varios casos). Recuerdo también perfectamente un Atlético de Madrid-Barcelona de la temporada 1993-1994. En el descanso el resultado era de 0-3 para el equipo blaugrana con un hat-trick del brasileño Romario. El resultado final del partido fue 4-3 a favor de los colchoneros.

Lo de Pep tiene un nombre: compromiso y profesionalidad. En cuatro años, el mejor Barça de la historia: 3 Ligas, 2 Champions, 2 Copas, 3 Supercopas de España, 2 Supercopas de Europa, 2 Mundialitos de clubes. 176 partidos ganados, 46 empates, 21 derrotas. Estos números no son casuales. Todos podemos aprender mucho de él. Te dejo algunas referencias:

– Liderazgo Guardiola, Cubeiro y Gallardo;
– El efecto Guardiola, Álex Martin;
– Pep Guardiola. De Santpedor al banquillo del Barça, Jaume Collel;
– Los mosqueteros de Guardiola, Cubeiro y Gallardo;
– ¡Gracias, Pep!: El legado de Guardiola en cien ideas clave, Albert Jumilla.

Te dejo el vídeo (1 minuto de duración) los goles del Atlético-Barcelona de la temporada 1993-1994.

 

Y también el vídeo del Milán-Liverpool de la Champions League 2004-2005.



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4 comentarios:

Fernando dijo...

Fantástico, Paco, y muy cierto. Vi ambos partidos en su día. El del Atleti estaba en casa con mi padre y estuve a punto de dejar de verlo en el descanso. El del Milán estaba en Málaga trabajando. Llegé con el partido empezado y sobre todo disfruté de la remontada.

Por encima de todo, suscribo tus palabras. Uno no puede dejarse ir ni en el fútbol ni en la vida. Recuerdo una frase de Simeone al poco de llegar al Atleti como entrenador: "el esfuerzo no se negocia". Buena frase para tenerla en cuenta

Un abrazo

FAH dijo...

@Fernando. Gracias. Es uno de las variables que definen a los auténticos "ganadores": el no perder la concentración. Decía hace algunos años Djokovic que Nadal era el único jugador de mantener la concentración desde que empezaba el partido hasta que acababa... Desde luego en todas las áreas de la vida, como te relajes, patinas... Hay que anticiparse. Abrazo.

Katy dijo...

El peligro de relajarse no solo es aplicable al fútbol sin a todos los órdenes de la vida.
"El instalar la tienda" definitivamente es morir. Hay que seguir vigilantes y siempre caminando mientras se pueda.
Un abrazo y buena semana

FAH dijo...

@Katy. Gracias. Sí, así es, en el fútbol y en el resto de actividades, en cualquier ámbito. Aunque todo hay que decirlo, mantener el nivel tensión necesario, no es sencillo, requiere mucha disciplina. Abrazo.

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