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martes, 1 de mayo de 2012

Hipocondriacos de la vida

Decía Hellen Keller en El mundo en el que vivo (1903): «Ningún pesimista ha descubierto el secreto de las estrellas, ni ha navegado por mares desconocidos, ni ha abierto una puerta al espíritu humano».

Quien carece de optimismo no puede afrontar ninguna aventura interesante; porque el pesimista adopta una actitud defensiva ante la vida y sólo se mueve por entornos conocidos por los que ya ha pisado por anterioridad. Se limita a escanear comportamientos aprendidos ex ante. Se levanta, va al trabajo, cumple y regresa a casa. Así un día tras otro. La incertidumbre, lo nuevo, lo diferente, le dan alergia; sin embargo, ahí es donde tienen lugar los grandes descubrimientos; de alguien que asumió el riesgo de probar algo distinto.

Pero ojo, optimismo no es ingenuidad o sentarse a la bartola, sino actitud constructiva; capacidad para buscar alternativas que permitan salir adelante sin venirse abajo. Optimismo no es ausencia de problemas, sino autoestima saludable. Optimismo y autoestima están muy alineados. Una autoestima saludable no significa creerse invencible, sino que uno siente que cuenta con las capacidades y recursos para salir adelante. El psiquiatra Luis Rojas Marcos, en su excelente obra La fuerza del optimismo (2005), apunta: «El optimismo saludable no implica un falso sentido de invulnerabilidad ni un estado alocado de euforia. Por el contrario, es una forma de sentir y pensar que nos ayuda a emplear juiciosamente las habilidades propias y los recursos del entorno, y a luchar sin desmoralizarnos contra las adversidades».

Si hay un rasgo que distingue al del pesimista, suele ser el de la cobardía. Al no "atreverse" a tomar determinadas decisiones que suponen enfrentarse a un mar de incertidumbre, prefieren buscar argumentos para justificarse. Y entre sus eslóganes favoritos están los siguientes:

– Es imposible.
– Eres un ingenuo.
– Hay que ser realista.
– Hay que tener sentido común.

En el post Will Smith y su sabiduría de vida, el autor de En busca de la felicidad o Siete almas apunta: «Ser realista es el camino más frecuentemente transitado hacia la mediocridad».

El otro día en el post El alimento de la mente es el entorno decíamos: «Tus resultados son una media de las cinco personas con la que más te relacionas». Anthony Robbins, autor de Poder sin límites, señala: «La vida de la mayoría de gente es un reflejo de su grupo de iguales».

Y en el post citado hacíamos una sugerencia, un tipo de perfil determinado del que es especialmente recomendable alejarse: «Aléjate de los negativos, pesimitas e incrédulos. Son gente cobarde, que ante la falta de valentía para luchar por sus sueños o su incapacidad para conseguirlos, te dirán que es imposible. Una persona mentalmente sana jamás te dirá que algo es imposible, porque nada lo es. La Historia de la Humanidad es una sucesión contínua de eso que algunos llaman Imposibles. Los negativos piensan que todo funciona por enchufe, que en esta vida o naces con estrella o estrellado, que sus padres no les pudieron pagar una buena Universidad... La excusitis es la enfermedad del fracaso...»

Y cuento esto porque aquí hemos citado muchas veces a Jim Rohn (ver post Jim Rohn y las claves del éxito y el desarrollo personal o Un buen mentor es lo que te puede pasar), pero hoy es especialmente recomendable hacerlo con su discurso: Aléjate del 97%.

Un proverbio lo expresa con rotunda claridad: «Si vives entre codornices es muy difícil aprender a volar como las águilas». Tú decides con quien te juntas. El entorno es muy importante; el entorno te empuja hacia arriba o tira de ti hacia abajo; saca de ti lo mejor o reprime tus talentos; te inyecta energía o te chupa energía... A veces tendrás que dejar de lado a personas cercanas, pero es inevitable, de otro modo, como un remolino, te absorben hacia el fondo del mar con sus comentarios negativos, con sus actitudes pesimistas, con sus paradigmas derrotistas... No te resignes (vuelve a leer El alimento de la mente es el entorno).

Aquí va el vídeo:



* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) puedes ver una Reseña de un interesante libro: Negociar es fácil, si sabes cómo, de Alejandro Hernández.
                                                                                                                                                                  

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2 comentarios:

Gildo Kaldorana dijo...

Jejeje.....que buen post.
Y yo añadiría lo que dijo Confucio: "Si buscas una mano que te ayude, la tienes al final de tu brazo".
Saludos

FAH dijo...

@Gildo Kaldorana. gracias por pasar y participar. me alegro q te haya gustado. salu2

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