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martes, 5 de junio de 2012

Si caes bien a todos, algo estás haciendo mal


Es la primera ley del marketing: Posiciónate; en lo que quieras, pero posiciónate. Y cuando te posicionas, lo que dices, lo que haces, lo que vendes... hay a mucha gente que no le gusta. Da igual. No es tu público objetivo (target).

Lo peor desde el punto de vista del marketing o la marca personal: Ser Indiferente. Ni chicha ni limonada. En el medio, sin armar mucho ruido. Sin pena ni gloria. Ya lo decía Ralph Waldo Emerson: «En todas partes la sociedad conspira contra la hombría de sus miembros. La virtud más exigida es la conformidad» (ver post ¿Medio-cridad de Estar en Medio? y Lo peor es ser indiferente).

Lo peor es un postura excesivamente conservadora para no incomodar. No molestas, y si no molestas, no incomodas, y si no incomodas, nadie te critica. Estás ahí, en medio, pero pasas muy desapercibido. Definir tu target supone que parte del público esté descontento. Así de claro. No problem. Ley de vida.

Ya lo decíamos el otro día al citar a Seth Godin y su obra La vaca púrpura: «El verdadero crecimiento llega con productos que molestan, ofenden, no gustan, son demasiado caros o demasiado baratos, demasiado pesados, demasiado complicados, demasiado simples... demasiado algo». En resumen, diferentes a lo estándar, cotidiano, habitual. Y añade: «Si usted es extraordinario, probablemente no caerá bien a algunas personas. Forma parte de la definición de extraordinario. Lo mejor que puede esperar una persona tímida es pasar desapercibida. Las críticas se dirigen a aquellos que destacan». 

Y esto también es aplicable al ámbito más personal. Cuando alguien cae bien a todo el mundo, a menudo suele ser por uno de estos dos motivos: o es un cínico o no se moja; o dice a cada uno lo que quiere escuchar o nunca dice lo que piensa. Es imposible gustar a todo el mundo todo el tiempo. Vemos las cosas como somos, no como son, y cuando no encajan en los esquemas mentales propios muchas ideas se rechazan. Pero ya sabes, «no te preocupes mucho por lo que digan de ti... ni siquiera Dios ha logrado caerle bien a todo el mundo». 

Pero aclaramos también. Posicionarte no significa ser grosero, ni agresivo, ni desconsiderado, ni olvidar la falta de tacto... No. Simplemente decir, hacer u ofrecer aquello en lo que uno cree. Respeto al resto de personas, pero también respeto a uno mismo. Y respetarse a uno mismo significa que no te achicas y repliegas cuando alguien te critica o te pone a prueba. Si no te critican es que no eres suficientemente bueno. A quien no se critica es porque no se le ha prestado excesiva atención.

* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) puedes ver una recopilación de 5 libros de liderazgo femenino.
                                                                                                                                                                  

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