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lunes, 24 de septiembre de 2012

Dedícate a aquello que sabes hacer mejor

Steve Jobs, fundador de Apple
Si me preguntasen acerca de un consejo sobre el mundo laboral, sería este: Dedícate a aquello que sabes hacer mejor. Apaláncate en tus fortalezas. No dediques ni un minuto a tus debilidades. Ya decía Dan Sullivan: «Si se dedica mucho tiempo en trabajar debilidades, se termina con muchas debilidades fuertes».

La gente de éxito son personas que han identificado cuáles son sus áreas de excelencia y concentran en ello todo su energía. El resto lo delegan, lo subcontratan o se buscan la vida para no tener que hacerlo.

Me decía en una ocasión un directivo: «Hay mucha gente condenada a la infelicidad laboral por no saber elegir bien». Y es que el talento necesita ser hospedado en su lugar para que explote y dé todo su potencial. De otro modo pasa desapercibido. El lugar ideal para el talento es aquel que exhibe nuestras virtudes y disimula nuestras carencias. Todos tenemos talento pero cada uno para algo diferente, de lo que se trata es de aposentarlo allí donde pueda lucir. Como se dice en la excelente película Una historia del Bronx (1993), con Robert de Niro como director y actor: «No hay nada peor en esta vida que el talento malgastado». ¿Te imaginas a Iker Casillas de delantero centro? Fracaso absoluto.

A menudo, la gente no consigue resultados excelentes porque está lejos de su verdadero potencial. La excelencia se da cuando confluyen talento natural y actividad profesional. De otro modo es difícil ser brillante. De lo que se trata es de hacer el mayor número de veces aquello que uno sabe hacer muy bien y el menor número de veces aquello en lo que uno no se siente cómodo. Ya lo decía Baltasar Gracián: «Cualquiera hubiera triunfado de haber descubierto su mejor cualidad».

Desde mi punto de vista hay muy poca gente que desempeñe una actividad en la que se fusionan talento y actividad profesional. La pregunta obligada es: ¿Cuál es el motivo? Apunto algunas ideas:

1. Infravaloramos nuestras virtudes. A menudo no prestamos suficiente atención a nuestras virtudes, porque las ponemos en práctica de manera natural y entonces las restamos importancia, como si fuese algo fácil, y no es así. Eso lleva a que uno se fije más en las habilidades que no tiene que en las que tiene. Resultado: frustración. Vivir es elegir y elegir es descartar. No se pueden tocar todas las teclas del piano. Cada hora que se la quitas a aquello que sabes hacer mejor, no lo potencias. Y entonces te alejas de tu máximo y verdadero potencial. Y como apunta David J. Schwartz, autor de La magia de pensar a lo grande: «La competencia nunca está en los niveles de excelencia, está en los niveles de mediocridad».

2. Hay profesiones más glamourosas. Socialmente hay profesiones que son más cool, están más reconocidas, mejor vistas, y al final uno acaba cediendo a la "necesidad de aprobación de los demás" y opta por aquel camino que recauda más aplauso social. Cuando la moda es ser coach, allí van muchos; cuando lo que triunfa es ser Community Manager, eso es lo que muchos quieren ser; cuando lo que "mola" es Personal Shopper, la demanda de profesionales aumenta; cuando ser Cool-Hunter suena bien, aumentan los cursos ofertados...

3. Es fácil optar por lo cómodo. Apostar por tu talento es arriesgar. Es seguir, a lo mejor, un camino diferente al estándar, a lo habitual, al que la mayoría de la gente ha decidido. Y eso implica ser valiente. Siempre es más fácil optar por la decisión más conservadora que por la más arriesgada. Además, existen demasiados incentivos para optar por lo cómodo. A la gente se la domina inyectándole miedo. Así se la controla y se la lleva por el camino que el Sistema quiere (ver post 10 rasgos indicativos de que estás atrapado por el Sistema).

¿Y como saber cuál es mi pasión, mi talento natural, mi vocación?

Hace unos meses atrás la periodista Paz Rosado (@pazgaro) me preguntaba para un reportaje cómo identificar aquello en lo que somos buenos y podemos marcar una diferencia. Te doy algunas pistas: 

1. Presta atención a tus sentimientos. Fíjate de qué hablas y a qué dedicas el tiempo en tus ratos libres. ¿Deporte? ¿moda? ¿viajes? ¿inversiones? Presta atención a los libros que lees, a los programas de televisión que ves, a las webs que sigues... En definitiva, qué temas te gustan y te hacen sentir bien. Los sentimientos son siempre un buen indicador de que aquello con lo que más conectas y sintonizas, un reflejo de tu yo más profundo con el que te identificas.

2. Presta atención a tus motivaciones. Todos tenemos diferentes tipos de motivaciones (conocimiento, seguridad, poder, servicio, reconocimiento, reto…) pero en cada persona adquieren una importancia distinta y siempre prevalecen unas sobre otras. ¿Lo que más te apasiona es el conocimiento? Las aulas probablemente es lo tuyo; ¿El reto es imprescindible en tu día a día? Parece que te atrae el mundo de los emprendedores; ¿La seguridad laboral es una necesidad en tu vida? La administración pública parece una opción; ¿Tienes altas necesidades de reconocimiento? Busca empleos con visibilidad social. Somos buenos en aquellas cosas que nos gustan y con las que nos sentimos más cómodos. Como se suele decir, «la cabra tira al monte».

3. Presta atención a tus habilidades. Formúlate algunas de las siguientes preguntas: ¿Prefieres estar en despacho o en la calle? ¿trabajar en equipo o de manera más solitaria? ¿necesitas libertad o directrices claras? ¿cobrar por resultados o nómina muy segura? ¿la presión te motiva o te causa estrés? ¿te gusta viajar o prefieres algo más reposado?...

Lo más importante es que seas honesto contigo mismo. No te engañes. Admite tus carencias y focalízate en aquello que sabes hacer mejor. Te lo pasarás bien, los destinatarios de tus habilidades se verán beneficiados, tendrás éxito y serás más feliz. Lo decía Herman Hesse: «La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo». Otra cosa es desperdiciar tiempo y energía (ver 5 libros para descubrir tu vocación y pasión).

* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) puedes leer ver una Reseña de Iceberg a la vista, diez claves para tomar decisiones eficaces; y también una Reseña de Puntos ciegos, sobre dilemas éticos.
                                                                                                                                                                  

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15 comentarios:

Katy dijo...

Este post me ha hecho sonreír. Es lo mismo que decir "Zapatero a tus zapatos" pero en más fino.
Muy buen artículo. Invita a los más jóvenes a la reflexión y a plantearse las cosas de otro modo y no como antes que te tenías que hacer aquello que te mandaba tu progenitor.
Un abrazo y buena semana

FAH dijo...

@Katy. Gracias por pasar. La sabiduría popular no engaña... Nos cuesta mucho admitir que vivimos a base de complementariedades, y que cada uno sabe de lo que sabe... Abrazo.

Fernando Lopez Fernandez dijo...

Buen post Francisco. Yo matizaría que, a pesar de la supuesta libertad de elección, muchas veces no es fácil dedicarse a aquello que se sabe hacer mejor. Existen los condicionantes, algunos de ellos que no se pueden obviar.

Un abrazo

Nacho Cambralla Balaguer dijo...

Hola Francisco.
Hace unos días reflexiona con @RafaArmero sobre esta cuestión y el me apuntaba que me observara en aquellas facetas en las que mi ENERGÍA aumentaba. Otro indicador de por donde puede andar tu vocación y tu talento.

Saludos.

Gemma Martín Naranjo dijo...

Me encanta, claro y conciso. Este es uno de los temas que más nos encontramos con nuestros clientes ¿verdad? el "no sé a qué quiero dedicarme" sin duda existen bloqueos personales que impiden la realización de este paso pero trabajando ambos podemos llegar al empoderamiento de la persona.

Gracias Francisco.

hannaichi dijo...

Preciso en el momento justo. Gracias Francisco. Cada vez que reflexionas de algún tema siento que aprendo más. Espero que no te moleste que lo comparta en mi espacio.

Miguel Diaz dijo...

Muy buen post, enhorabuena!

Alvaro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
FAH dijo...

@Fernando López Fernández. Gracias por pasar. En la vida siempre existen obstáculos y condicionantes, pero creo que cuando uno quiere llegar a un sitio acaba llegando. Muchos condicionantes a los que echamos la culpa son "autogenerados", pero no nos damos cuenta de ello. Aunque es cierto que la vida tiene una parte de misterio. Fuerte abrazo.

FAH dijo...

@Nacho Cambralla Balaguer. Muchas gracias por pasar. Totalmente de acuerdo. Me parece una palabra mágica y oportuna. Toda la gente que consigue resultados es gente con mucha energía y ello suele darse en áreas de excelencia. Es una palabra que me gusta mucho. Abrazo.

FAH dijo...

@Gemma Martín Naranjo. Gracias por pasar. Creo que lo has expresado muy bien. Se da con mucha frecuencia eso de "es que yo no sé lo que quiero", lo que demuestra cómo la sociedad sin darte cuenta te conduce hacia el "Sistema", hacia donde quiere. Dentro de cada ser humano hay un gran potencial, sólo hay que desbloquearlo, entonces las cosas fluyen. Fuerte abrazo.

FAH dijo...

@hannaichi. gracias por pasar, me alegro que te haya gustado, que te sea útil y también gracias por compartir. Abrazo.

FAH dijo...

@Miguel Díaz. Muchas gracias, abrazo.

Sandra Navarro dijo...

Muy interesante tu artículo y tu blog (un gran descubrimiento). Hace poco alguien me decía que su puntos fuertes (lo que sabe hacer mejor) son demasiado sutiles como para poder encontrar un trabajo en que potenciarlos. Yo que le conozco, sé que obviamente infravaloraba sus virtudes... Le voy a recomendar tu post ;)

FAH dijo...

@Sandra Navarro. Gracias por pasar y espero verte por aquí ;) Estoy de acuerdo contigo, esa es precisamente la principal debilidad humana: que nos infravaloramos, que no nos creemos suficientemente buenos. Lo decía Ralph Waldo Emerson: "La confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito". Abrazo.

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