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lunes, 5 de noviembre de 2012

¿Eres una persona competente o una persona que brilla?

Si haces bien un trabajo, eres competente. Pero brillar es algo más. Es un peldaño superior. Gente competente hay mucha; gente que brilla, poca. Es gente con carisma, magnética, con un encanto especial. Gente que logra resultados, creando equipo e inspirando a los demás.

Hoy te contaré dos casos que Lynda Gratton (@lyndagratton), Profesora de la London Business School explica perfectamente en su libro Brilla: Cómo irradiar energía, innovación y éxito. Son los casos de Fred y Frank, dos casos reales que seguro que te suenan o tú mismo te identificas con ellos.

El caso Fred: yo puedo con todo

Fred lleva en su empresa cinco años y quiere ascender. Un día su jefe le encomienda un trabajo complicado que rebasa claramente sus competencias, pero él lo acepta encantado porque es una oportunidad de demostrar su valía. Cuando se enfrenta a la tarea hace lo siguiente:

1. En primer lugar, se concentra en lo que le han encomendado.
2. Cierra la puerta de su despacho para que no le molesten y tener tentaciones de salir y distraerse.
3. Se queda a trabajar más horas y sale mucho más tarde.
4. Por último, no pide ayuda a nadie, lo hace totalmente solo para que su jefe vea lo indispensable que es.

¿Te suena esta actitud? Es lo que haríamos mucho de nosotros. Cuando nos encargan algo complicado nos ponemos a trabajar en serio, nos concentramos, cortamos con cualquier ocio o distracción e intentamos sacarlo adelante sin ayuda de nadie. Por eso trabajamos el doble, porque al igual que Fred, muchos queremos mantenernos en primera línea de la batalla. ¿Cómo? Trabajando más horas. 

Fred no es tonto. Lo hace así porque cree que eso es lo mejor y le ayudará a crecer. ¿Qué pensaba Fred cuando decidió enfrentarse así al trabajo? Básicamente lo siguiente:
Tengo las respuestas y sé cómo enfrentarme a esta tarea. Para ello debo cortar con todo lo que me pueda distraer y concentrarme en lo realmente importante. Si trabajo más horas aumento mi productividad, que es la clave del éxito.
Fred ha puesto toda su vitalidad en sacar adelante esa tarea, pero llega a casa demasiado tarde y de mal humor, empieza a tener dolores de cabeza y el médico le dice que es estrés. En este contexto Fred es una persona de la que se puede prescindir porque no ha sabido valorar el proyecto en su justa medida. Sí, trabaja mucho y se esfuerza, pero no de forma adecuada. Con el tiempo descubrió que en vez de disfrutar con el trabajo lo que había hecho era paralizarse en lo que se conoce como zona de "Gran Congelación", en ese estado en el que la energía se agota y la innovación cesa. Sin apenas darse cuenta, violó los principios fundamentales que le permitían mantener toda la energía, incrementar su valor y mantenerse en primera línea de la innovación. Ahora vemos a Frank, él los representa.

El caso Frank: yo me apoyo en los demás

Cuando su jefe le encomienda una tarea:

1. Se la comenta a colegas en los que confía y les pide que le echen una mano.
2. Investiga quién de la empresa ha trabajado en algo similar y cómo se enfrentó a ese reto.
3. Redefine el problema de tal forma que inyecta entusiasmo y su ilusión a los demás.

Está claro que Fred y Frank afrontan el trabajo de forma totalmente distinta. Cuando se le preguntó a Frank cómo afrontaba su trabajo este contestó:
Sé que no tengo todas las respuestas para todo y necesito ayuda de los demás para resolver este proyecto. Quiero que mi solución sea tan innovadora como sea posible. Es fundamental hablar con gente que ha pasado por la misma experiencia para que me den su opinión, aunque también valoro la opinión de otros que piensan de manera diferente. Es decir, que intento hablar con tanta gente como pueda. Para mí, la clave del éxito está en crear una idea o realizar una tarea que podamos solucionar entre todos.
La gente como Frank Brilla. Al mostrarse tan abierto, Frank actúa como la gente con energía, gente con poder de conexión emocional, se nota en la forma en cómo se relacionan con los demás, en su manera de hacer contactos. La gente que Brilla juega con mucha ventaja sobre los Fred de este mundo. Cuando Brillas, la gente se siente a gusto contigo, quiere estar contigo y tomar parte en las cosas que tú haces, quieren que triunfes y se convierten en tus fieles seguidores. Brillar es complicado si eres un "lobo solitario". Es difícil brillar si no conectas con la gente. Y para conectar con la gente, te tiene que gustar la gente.

La cruda realidad es que la mayor parte de la gente (80-90%) actúa como Fred. Y no es que Fred sea vago, tonto o incompetente. Ni mucho menos. Es una persona formada y trabajadora. Lo que pasa es que su forma de entender lo que hace falta para triunfar lleva a esa zona de "Gran Congelación": paralización, estrés e insatisfacción. Y esa Gran Congelación no sólo afecta al trabajo, sino a la salud y a las relaciones personales con amigos y familia: llega tarde a casa, de mal humor y no le interesa la gente que le rodea. Se aisla.

¿Y qué tienen las personas que Brillan?

Lynda Gratton (@lyndagratton) dice que tres cosas:

1. Primer principio: mente cooperadora. Son gente que busca ayuda, porque saben que no lo puedan hacer todo y además confían y creen en los demás. Son gente que tiene una actitud amable y positiva (no hostil) hacia los demás. ¿Te acuerdas el post El peligro de la autosuficiencia?

2. Segundo principio: capacidad para saltar barreras. Son gente que como Frank mira entre su red de conocidos quién ha pasado por la misma experiencia o proyecto (Fred se encerró en sí mismo desde el minuto uno) que le permite tener otros puntos de vista y perspectivas que son muy enriquecedores. La innovación siempre nace de la diversidad, del choque de opiniones, disciplinas o formas de contemplar las cosas (ver El efecto Medici).

3. Tercer principio: explotar la energía latente. Son gente que lo primero que piensa es en la gente que le puede ayudar. Pero, ¿cómo atraerles? La gente que le rodea es gente ocupada. Los dos primeros principios crean un sentimiento de buen ambiente, pero se necesita algo más: que la gente se implique. La gente que Brilla prenden la energía en el resto.

Brillar es vivir estos tres principios. Y tú, ¿te identificas con Fred o Frank?

* Hoy en Libros de Management (@librosdemanagem) puedes ver una Reseña de El mito del carisma, de Olivia Fox; y también una Entrevista a Javier Fernández Aguado, autor de El idioma del liderazgo.
                                                                                                                                                                  

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