«Tu capacidad de aprender es tu principal activo y la mejor forma de aprender es de ‘los mejores’»   |   www.aprendiendodelosmejores.es        «El futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado de lo que hacemos cada día»   |   www.tufuturoeshoy.com

martes, 29 de octubre de 2013

La disciplina es un concepto asociado al medio–largo plazo

Hay una frase de Anthony Robbins (@tonnyrobbins), autor de Poder sin límites, que me gusta especial–mente, y que dice así:

«La gente sobrestima lo que puede hacer en un año y subestima lo que puede hacer en una década».

Es una frase ‘inspiradora’ y al mismo tiempo ‘desalentadora’.  Por un lado es ‘inspiradora’ porque pone de manifiesto el potencial y lo posibilidad que existe dentro de cada persona para conseguir las metas que desea. Por otro lado es ‘desalentadora’ porque deja en evidencia que la consecución de objetivos no es un tema que suceda de un día para otro, y esto a la mayoría de la gente no le gusta.

En muchas ocasiones hemos dicho que probablemente la variable que más se echa en falta en los procesos de cambio y desarrollo personal sea la PACIENCIA. En mi experiencia esto es debido a que la paciencia es un concepto que no tiene glamour; es un concepto soso y nada sexy. 

La pregunta es: ¿Qué tiene glamour y es sexy? Lo siguiente:

– Duplique su capital en bolsa en tres meses.
– Sea bilingue en inglés con nuestro curso on line sin salir de casa.
– Aprenda a ser un gran negociador con nuestro seminario de fin de semana.

A todo el mundo cuando oye esos cantos de sirena se le ponen los ojos como chiribitas, y por eso hay tanta estafa, porque como vemos lo que queremos ver, aquellos que conocen la psicología humana se aprovechan. Y detrás de esas frases elocuentes que otros nos venden encontramos la solución a nuestros problemas de manera rápida e inmediata y las compramos. Los estafadores dicen lo que el resto quiere escuchar.

Sin embargo, la experiencia también dice que eso suele ser ciencia–ficción y que la PACIENCIA siempre es cómplice del triunfo. La PACIENCIA está siempre presente en todas las biografías que han dejado huella a lo largo de la historia. No podía ser de otra manera. Ya Gandhi decía «Perder la paciencia es perder la batalla»; Santa Teresa de Jesús afirmaba: «La paciencia lo alcanza todo»; o George Savile sentenciaba: «Quien es un maestro en paciencia es un maestro en todo». Nosotros lo diríamos de esta manera: Poco + Poco = Mucho. Es decir, un poco sin importancia, más otro poco sin importancia, más otro poco sin importancia, acaban haciendo mucho.

Y hablar de PACIENCIA es hablar de otra variable que va unida a ella, la DISCIPLINA; porque si para lograr metas se requiere contar con el factor tiempo, hay que ser muy disciplinado para hacer lo que se tiene que hacer de manera constante y sostenida a la lo largo de tiempo sin faltar ningún día a la cita aplicando la regla de cero excusas, aunque no se tengan ganas y la pereza haga acto de presencia. Y es que no se trata de ser disciplinado y cumplir religiosamente las primeras semanas de cualquier actividad, sino de ser disciplinados a medio y largo plazo, que es lo que marca una diferencia:

– No se trata de empezar un blog y escribir un post cada semana las tres primeras semanas y abandonarlo después. 
– No se trata de fijarse el hábito de leer un libro a la semana y cumplir las tres primeras semanas, y dejarlo después. 

Las diferencias entre unas personas y otras –las que ‘insisten’ (disciplinadas) y las que ‘desisten’ (perezosas)– empiecen a verse al cabo del tiempo. Al principio las desviaciones son pocas, pero con el paso de los días esas diferencias entre la persona que se ha dejado dominar por la pereza y el disciplinado se ensanchan de manera abismal. Al cabo de un año:

– La persona que escribe un post a la semana habrá escrito 52 posts y el que abandonó a la tercera semana sólo 3, y el mercado tendrá una idea del valor que aporta el primero y nada del segundo porque se ha dejado ver poco.
– La persona que lee un libro a la semana habrá leído 52 libros y el que abandonó a la tercera semana sólo 3. Y eso marca una gran diferencia al cabo del tiempo (ver post Y tu directivo, ¿lees o no lees? o Tan sólo una hora al día).

Así lo explica Brian Tracy (@briantracy), autor del libro Metas: Estrategias para determinar y conseguir objetivos: «Todas las personas hacen cosas que hace la gente de éxito, la diferencia es que la gente de éxito hace esas cosas todo el tiempo». La conclusión está clara: para conseguir resultados extraordinarios no hay que hacer cosas extraordinarias, pero sí ciertas cosas de manera repetida a lo largo del tiempo de manera constante. La constancia es el fondo de la virtud. Lo difícil –a menudo– no es saber lo que hay que hacer sino hacerlo

La experiencia dice que mucha gente no es disciplinada a medio y largo plazo porque las metas no son motivadoras para ellas y el desánimo hace acto de presencia. Es mucho más fácil mantener la disciplina cuando los sueños te motivan de verdad, cuando son propios y no prestados, cuando uno no se deja arrastrar por lo socialmente aceptable. 

La conclusión de este comportamiento es evidente. La mayoría de la gente están recomenzado una y otra vez diferentes actividades sin consolidar nada. Y ya sabemos que para ser un referente en algo hay que enfocarse. En Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición) está recogida la siguiente reflexión:
«Si quieres tener éxito, tienes que aprender a enfocarte. No se pueden tocar todos los palillos. Es necesario enfocarse, y eso requiere tener fuerza de carácter para decir ‘no’ a muchas cosas que te gustarían para centrarte en lo que es importante: tu propósito de vida. Se necesitan muchas horas para dominar un sector o actividad. Se requiere dedicación para estudiar duro, arriesgar, aprender de los tropiezos y seguir adelante. Y todo ello muchas veces sin obtener una remuneración como contraprestación durante esos años de ensayo y error. La diferencia entre un aspirante y un experto es el enfoque. Muchos aspirantes a emprendedores buscan hacerse ricos rápidamente. Así que cuando uno de los caminos no produce resultados, lo cambian por otro. El problema es que nunca tienen éxito porque nunca le pusieron el tiempo ni el esfuerzo requerido para ello».
* En Libros de Management (@librosdemanagem) puedes ver la reseña de Presentación perfecta, libro de Javier Reyero.