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viernes, 30 de enero de 2015

Esto es lo ʻprimeroʼ [y más importante] para tu éxito

Me habrás leído muchas veces o escuchado en conferencias o eventos decir lo siguiente: la principal causa por la que una persona no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere

Y saber lo que se quiere no es decir lo que se quiere sino sentir lo que se quiere. Hoy intentaré explicar un poco más esta frase desde un punto de vista diferente. Cuando uno tiene claro lo que quiere (un deseo ardiente) no hay ningún tipo de limitaciones ni obstáculos que se pongan por el camino que impidan conseguir aquello que se desea.

Si uno se pone en movimiento y actúa, irán apareciendo progresivamente todas las piezas de puzle necesarias para llegar donde uno quiere llegar. No es casual que la frase que resume el libro El Alquimista de Paulo Coelho sea la siguiente:

«Cuando deseas algo con toda tu alma, 
el Universo entero conspira para que se haga realidad»

De esta frase hay que destacar un parte esencial:

... con toda tu alma

No basta un deseo sin más, es un deseo ardiente (o burning desire). No se trate desear, sino de desear con todo tu ser. Es una OBSESIÓN que te acompaña siempre y no simples destellos que aparecen en tu mente de vez cuando. Es ese deseo que a lo largo del día te hace pensar en él. Es ese deseo que viene a buscarte cuando estás parado en un semáforo en rojo, o duchándote o viendo una película de cine...

¿Y qué significa exactamente con toda tu alma?

Te lo explicaré con un ejemplo y lo entenderás rápidamente:

Un joven hindú se bañaba un día en las aguas del Ganges. Estaba allí con su maestro, al cual le había preguntado muchas veces qué había que hacer para conseguir lo que quisiera. El sabio le había explicado que no podría conseguirlo sólo con la voluntad, sino que era necesario hacer intervenir al corazón y al alma.

Como el joven no comprendía muy bien el significado de sus palabras, el maestro tuvo una idea interesante. Hundió la cabeza de su discípulo bajo el agua y la mantuvo así durante un tiempo. Cuando el adolescente comenzó a sofocarse, le liberó.

Mientras el joven se recuperaba, el maestro le preguntó:

– ¿Qué es lo que más deseabas en el mundo cuando estabas con la cabeza bajo el agua?

El pupilo contestó:

– ¡Aire, sólo aire!

El maestro dijo entonces:

– Podrás conseguir lo que deseas si lo anhelas con todas tus fuerzas y sólo deseas conseguir ese objetivo. En resumen, tienes que sentir que lo deseas con una necesidad y una emoción parecidas a las que sentiste cuando, estando bajo el agua, lo único que te importaba del mundo era respirar inmediatamente.

Eso es un deseo ardiente (burning desire), incondicional, con toda tu alma... una OBSESIÓN.

¿Y esto por qué es así?

Porque ‘este’ mundo no está al margen del ‘otro’ mundo. Están conectados. Existe una inteligencia superior (poder supremo, inteligencia divina, dios... o como lo queramos llamar) que ordena el Universo con la que estamos en continua comunicación, pero para comunicarnos debemos estar en la frecuencia adecuada. Es como si sintonizamos una frecuencia de radio en el dial equivocado, suena ruido; el problema no es la radio, sino la mala sintonización (frecuencia). 

Lo mismo sucede en nuestra comunicación e interacción con el Universo. Si no estamos en un nivel de vibración (conciencia) alto, no nos estamos aprovechando de la sabiduría infinita del Universo que es nuestro aliado y compañero. Existe ‘algo’ más grande que uno mismo, un poder superior que no tiene ningún límite y del que nosotros formamos parte y es nuestro aliado si conectamos con él. No es casual, que Albert Einstein, una de las personalidades más importantes del siglo XX, dijese en su momento:

«La única pregunta importante que debe hacerse una persona es
si considera al Universo su amigo o su enemigo»

La forma de mantener una conversación, comunicación e interacción con el Universo, es a través de la mente (cerebro). El cerebro es una estación emisora y receptora de frecuencias. Envía una señal al Universo (lo que quiere) y recibe otra señal del Universo (cómo conseguirlo):

1. ‘este’ mundo conecta con el ‘otro’ mundo a través del subconsciente. 
Sólo cuando algo se impregna en el subconsciente (se desea con toda el alma), se manda una señal nítida y concreta al Universo que éste recibe y capta perfectamente. Por eso, Kazuo Inamori, fundador de la empresa de tecnología Kyocerea, afirmaba: «Para tener éxito en algo debemos desearlo de una forma tan intensa que alcance e impregne nuestro subconsciente». Recuerda: el inconsciente no responde a tus palabras, sino a lo que sientes como verdadero. La plegaria (súplica u oración) no es soltar palabras por la boca sino sentir sin resquicios lo que se anhela. Las palabras sólo ayudan si van acompañadas de emoción, de otro modo, sirven de poco y caen en saco roto. Napoleon Hill, uno de los personajes incluidos en en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición), y autor de Piense y hágase rico dice: «Un deseo débil trae resultados débiles, de igual modo que una pequeña cantidad de fuego crea poco calor».

Si tu deseo no es claro, concreto, preciso, nítido y emocional... el Universo no sabe que es lo que quieres realmente y no te podrá ofrecer su ayuda. No estás enviando una señal (vibración) oportuna y precisa para que te pueda responder y comunicarse contigo. Por eso, cuando una meta queda grabada en el inconsciente, ésta cobra vida propia. No es casual tampoco que Joseph Murphy escribiese El poder de la mente subconsciente, un libro de referencia para cualquier persona que quiera conseguir cosas grandes.

2. el ‘otro’ mundo conecta con ‘este’ mundo a través de la intuición, sexto sentido o señales. 
Una vez que el Universo sabe qué es lo que quieres con precisión, se pone en marcha la sincronicidad, y aparecerán a lo largo del camino las personas y demás circunstancias precisas para que puedas avanzar y continuar hacia tu objetivo. Se empezará a comunicar contigo y verás que las cosas empiezan a marchar, que ocurren cosas, que hay movimiento. Pero tienes que actuar. El Universo te responde, si te pones a actuar desde donde estás, sin esperar sentado en el sillón a que sucedan las cosas. Deseo y acción van de la mano. El Universo es tu aliado si confías, pero exige acción. Ya lo decía también el propio Albert Einstein:

«Sólo se encuentran respuestas en la acción»

Y algo importante: debes cambiar la duda y el escepticismo por la FE. Lo importante es el ‘qué’ quieres (deseo) y el ‘cómo’ (pasos) irá apareciendo por el camino, a medida que te pongas en marcha. Debes saber que para el Universo no hay ningún tipo de límites, de condiciones. Es una fuente inagotable e infinita, por eso, cuando tienes un DESEO (Ardiente = Lo que quiero) acompañado de la FE (Convicción = Es posible), el Universo tiene formas misteriosas y no-racionales de ayudarte. Por eso, la definición de Milagro es la manifestación material de la FE. Un milagro ocurre y existe porque alguien tuvo FE (Creyó = Fe es certeza sin evidencia) de que así sucediese. Repetimos: ningún tipo de límite. Lo más insospechado e irracional, si es la suma de Deseo (ardiente) y Fe (convicción) acabará ocurriendo si no desistes por el camino. La FE elimina todo tipo de límites.

El deseo ardiente te lleva a la acción y a no desistir

Si no tienes un deseo ardiente (burning desire), te van a ocurrir a dos cosas.

1. No te lanzarás. Dirás que deseas cosas (un Ferrari, ser millonario, director de cine, conferenciante...), pero no ocurrirá nada mágico en tu vida, porque sin acción no hay resultados. Es esa gente que cree que basta desear para atraer las cosas; que basta pedir (sin sentir) para ver materializados sus deseos. No, no es eso. Repetimos, no es desear, sino un deseo ardiente (burning desire) intenso, fuerte, que te atrapa y que es el que te impulsa a la acción, y en el momento que te pones en marcha empiezan a ocurrir cosas. 

2. No perseverarás. Ya sabes, nadie fracasa, sólo hay gente que abandona. Cuando no tienes un deseo ardiente (burning desire) en algún momento del camino vas a cansarte y desistir. La vida siempre nos pone a prueba, y los obstáculos son precisamente la forma que tiene la vida de ponernos a prueba siempre, de ver si queremos aquello que decimos que queremos. Los obstáculos son la forma que tiene el Universo de distinguir a dos tipos de personas: los que dicen que quieren algo de los que realmente lo quieren. La mayoría desiste y sólo unos pocos insisten. Cada vez que aparece un obstáculo en nuestra vida, el universo nos está diciendo: ¿Quieres esto? Demuéstramelo. ¿Cómo? Luchando por ello. Recuerda también otro de los mensajes claves de El Alquimista:

«Todo sueño comienza con la suerte del principiante,
y termina con la prueba del conquistador»

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* Hoy te dejo una Reseña en el Blog Antonio Martínez de sobre Aprendiendo de los mejores; y también una referencia al capítulo de marca personal, en el blog de Carmen Soler.
                                                                                                                                                                  

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