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jueves, 3 de septiembre de 2015

Y tú, ¿sabes cuál es tu propósito de vida?

Uno de mis libros preferidos de networking es Nunca comas solo de Keith Ferrazzi. Aquí he hablado en distintas ocasiones sobre él, por ejemplo en 50 claves para un networking eficaz.

Hoy le vuelvo a citar otra vez, porque en sus páginas el autor cuenta algo relevante. Creemos que las personas que logran cosas extraordinarias son personas con habilidades extraordinarias —la mayoría creen que son innatas— o que esos pocos son los elegidos por el universo para cumplir una misión especial. Tal vez esas habilidades sean el resultado del estudio y de la práctica como consecuencia de algo previo: la vocación (vinculada a un propósito de vida). Así, Keith Ferrazzi dice lo siguiente:
«James Champy, considera que el éxito es sobre todo, una cuestión que depende de nuestros sueños. En su libro Ambición: Los secretos de los grandes líderes, Champy concluyó que las habilidades de líderes como Ted Turner, Michael Dell o Jack Welh son menos importantes que el hecho de que todos ellos poseen una vocación clara que los motiva en todo lo que hacen».
El propio Ferrazzi con palabras suyas explica:
«Las ambiciones humanas son como las carpas japonesas. Crecen en proporción al medio en que se encuentran. Nuestras ambiciones crecen según el tamaño de nuestros sueños y el conocimiento de nuestra vocación. Trazarse metas y revisar nuestro progreso en cuanto a alcanzarlas es menos importante, a mi juicio, que el proceso de decidir emocionalmente qué quieres hacer».
Ese ‘decidir emocionalmente lo que quieres hacer’, es el próposito, la visión, lo que vendría a ser el sentido, el para qué, en definitiva, la vocación personal. Ya sabes: quien tiene un porqué para vivir siempre acaba encontrando el cómo. En el fondo, es el mensaje central del libro El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl o el mensaje de Harold Kushner en Cuando a la gente buena le pasan cosas malas, donde escribe:
«Nuestras almas  no están hambrientas de fama, confort, riqueza o poder. Estas recompensas crean casi tantos problemas como resuelven. Nuestras almas están hambrientas de significado, de saber cómo vivir para que el mundo sea por lo menos un poco distinto tras haber pasado nosotros por él»
En Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) también recogemos las siguientes palabras de James Allen, autor de Como un hombre piensa, así es su vida:
«Aquellos que no tienen un propósito central en su vida son una presa fácil de un buen número de preocupaciones, miedos, problemas, y de la autocompasión. lo cual les conduce, como si hubieran planeado de un modo seguro y deliberado, hacia su propio fracaso, infelicidad y perdición. Un hombre debe concebir un propósito legítimo en su corazón y plantearse lograrlo. Tiene que convertir ese propósito en su máximo deber, y se debe dedicar a conseguirlo sin permitir que sus pensamientos se alejen divagando entre efímeras fantasías anhelos e imaginaciones».
Sin un propósito definido es fácil quedar a la deriva y nunca dar lo mejor de uno mismo siendo víctima de la pereza, de la resignación o del cansancio. Uno cumple el expediente, la papeleta, pero poco más. Propósito de vida y compromiso incondicional van de la mano.

Hace unos días, mi colega Ángel Sanz [@proyectowow], al que he invitado en un par de ocasiones a dos eventos de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 8ª edición), en su columna semanal de los sábados del diario Expansión, con el título Hola Sísifo comentaba lo siguiente:
«En la famosa academia militar de Westpoint, en 2004 se realizó un estudio muy interesante con la nueva promoción de cadetes. Es de sobra conocido que los primeros 2 meses de instrucción tienen que pasar por un proceso que pretende identificar a ‘los más débiles’ y eliminarlos. Para ello les obligan a pasar por una serie de situaciones límite que pone a prueba su capacidad. Un altísimo porcentaje no lo supera. El estudio analizó 1.200 rookies que fueron medidos previamente por su capacidad intelectual (resultados de la selectividad y notas medias) por su capacidad física y mental (pruebas de fuerza, velocidad y resistencia) y por lo que se llamaba ‘Grit’ que es su capacidad de mantenerse fiel a un objetivo a largo plazo sin desistir. Pues bien, el resultado de este estudio fue que el mejor indicador para prever si un cadete iba a ser capaz de superar este período de exigencia extrema o no, era el ‘Grit’. No era una cuestión de talento, ni de físico ni de dureza mental sino de lo importante que era para ellos estar en West Point, o lo que terminar el programa en West Point iba a aportar para cumplir con su propósito. Para tener altos niveles de ‘grit’ todo empieza por saber para qué se hacen las cosas, cuál es el objetivo final. El siguiente paso es que ese objetivo trascienda. Que no sea personal, que no sea individual que sirva para algo. Un cadete de West Point tiene muchas más posibilidades de pasar el período de prueba si tiene el convencimiento de que su misión es defender a su país que si lo hace por tener un puesto en el Pentágono. Sin embargo, la consecuencia es que el que llega a West Point con un propósito que le trasciende tiene muchas más posibilidades de terminar en el Pentágono que aquel que lo tiene como objetivo personal.»
De las palabras de Ángel Sanz hay que destacar dos cosas que van unidas: primera, ese para qué, ese propósito, ese sentido de vida tan necesario; segunda, ese próposito tiene que ver con aportar valor a la gente (ver post La palabra más importante para tener éxito) algo que trasciende a uno mismo y genera un resultado tangible en los demás (motivación trascendente).

Quizás por eso José Silva, creador del Método Silva decía: «Si quiere que una meta ocurra en su vida, asegúrese de que no sólo le ocurra a usted sino a dos personas más»; o el actor Will Smith: «Si no estás haciendo que la vida de alguien sea mejor estás desperdiciando tu tiempo». 

Toda persona debería buscar su propósito o visión a largo plazo, que es lo que da sentido a la vida, y que luego se concreta y materializa en metas a corto y medio plazo para bajarlas a tierra. El propósito es un slogan genérico pero ambicioso que marca siempre el rumbo y que reposa en planes y acciones detallados para ir avanzando hacia ese fin.

* Hoy te dejo #MarcaEresTu: cómo mejorar tu futuro profesional a través de tu marca personal, donde Eva Collado Durán (@evacolladoduran) anuncia el lanzamiento de su nuevo libro, y cuyo prólogo he tenido el privilegio de hacer.


3 comentarios:

Jesús Serrano Ducar dijo...

Hola Francisco,
Buenísimo el artículo que has escribo y con muchas referencias bibliográficas capturadas sobre las que echar mano algún día. Totalmente de acuerdo con todas las afirmaciones que planteas.
Personalmente, tuve la suerte de definir mi propósito de vida de la mano de Paz Garde y ha sido uno de los descubrimientos personales de los últimos años que más me ha permitido avanzar y lo mejor de todo, sintiéndome bien con cada decisión, con cada paso y con cada objetivo que me he ido marcando.
Muchas gracias por el artículo y un saludo,
Jesús Serrano

Cristián Parrao dijo...

"Nunca comas solo", un libro realmente inspirador.

Fátima Martín Abril dijo...

Hola Francisco!

Te felicito por otro magnífico y gran artículo, como ya nos tienes acostumbrados a tus lectores.

Intervengo porque el tema que has tratado es uno de mis favoritos, y no he podido resistirme. Las aportaciones que incluyes de Ángel Sanz y José Silva son muy buenas y donde nos aporta la esencia del "Para qué"

Siento que no te moleste mi atrevimiento pero me gustaría compartir el post que escribí hace tiempo sobre este tema y que viene a colación:

Descubre tu Propósito de vida: Tu Para Qué

http://blog.fatimabril.es/2013/06/descubre-tu-proposito-de-vida-tu-para.html#.VgKKoI_tlHw

Gracias y un gran saludo :-)

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