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miércoles, 27 de enero de 2016

La importancia del ‘sentido de urgencia’

Hace algún tiempo compartí mesa en un evento en Valencia junto al amigo Óscar Yebra (@OYebraF), ex jugador de la selección española de baloncesto y hoy día por China como entrenador. En aquella ocasión, Óscar comentó algo que para él era fundamental para el éxito: el sentido de urgencia

El deportista puso un ejemplo de cómo hacía poco había ido a Madrid junto a su hijo y pareja para visitar al museo arqueológico, pero se levantaron pronto por la mañana, aún sabiendo que tendrían que esperar una hora de cola, porque hacerlo 15 minutos más tarde ya supondría mucho más tiempo de espera.

Si uno no tiene sentido de urgencia, es fácil acomodarse, dejar las cosas más tarde, esperar, ser fruto de la indecisión, ser presa de la pereza y del amodorramiento que pasan factura. El sentido urgencia es lo que lleva a la acción, y la acción es lo que produce resultados. Sin acción no ocurre nada ‘mágico’ en la vida.

Los ‘referentes’ son siempre conscientes del sentido de urgencia, porque saben que el acomodamiento aniquila el potencial del ser humano. Jim Rohn, uno de los personas incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición), pieza clave del desarrollo personal, decía algo contundente:

«Sin un sentido de urgencia el deseo pierde su valor».

Todos hemos podido comprobar en algún momento de nuestras vidas como esa frase es cien por cien cierta. Deseábamos algo con mucha intensidad, pero no nos pusimos en marcha para hacerlo realidad en su momento y ese deseo fue perdiendo fuerza hasta quedar en el olvido, ¿te suena? Seguro que sí, porque ‘algún’ día suele ser ‘ningún’ día.  

Aitor Zárate (@elfactorK), autor entre otros libros de Cambio de vida... y hazte rico, comenta también algo parecido: 
«El otro día escuché contar a un superviviente de un accidente de avión qué pensamientos pasaron por su mente cuando estaba a punto de estrellarse. Eran tres, y el primero de ellos urgencia y propósito de vida. A partir de ahora, crearemos urgencia en nuestra vida [...] La espera, la preocupación, la indecisión sólo te absorben energía, mientras que la intención se transforma en acción y la energía desprende su potencial llenando todo lo que está a tu alrededor. Esto la gente lo percibe».
Por eso, muchas veces la mejor alternativa es no tener alternativas, porque entonces ya sólo queda tirar para delante, sin más. Por eso, es bueno tener dealines y fechas límites porque introducen sentido de urgencia en nuestras vidas, ya que de otro modo es fácil dejar las cosas ‘para más adelante’. 

Ya sabes que muchas veces el tiempo se pierde porque hay demasiado; o como dice La ley de Murphy:

Tiempo x Esfuerzo = Constante

Es decir:

— Cuando el tiempo tiende a infinito, el esfuerzo tiende a cero;
— Cuando el tiempo tiende a cero, el esfuerzo tiene a infinito.

Y como concluía Muprhy:

— ¡Qué sería sin el último minuto!

Último minuto para entregar un examen, o último minuto para entregar un informe, o último minuto del partido... Ya sabes que el día más productivo de la semana es el viernes, porque mucha gente tiene jornada intensiva en su trabajo y no muele el culo de su sitio ni pierde el tiempo para poder irse a su casa a la hora y no volver hasta el lunes. Es decir, los viernes el sentido urgencia es grande para hacer las cosas y acabar.

La mejor manera de tener un sentido de urgencia es tener un propósito de vida —un porqué motivador— que es el que nos lleva a ponernos en marcha. En Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) citamos a James Champy que concluyó que «las habilidades de líderes como Ted Turner, Michael Dell o Jack Welch son menos importantes que el hecho de que todos ellos poseen una vocación clara que los motiva en todo lo que hacen».

La gente no hace lo que tiene que hacer porque no tiene un porqué suficientemente fuerte. Busca tus porqués y mira dentro, porque a menudo definimos esos porqués en función de lo que tiene más glamour y aceptación social, y no desde lo que realmente queremos, con lo cual es fácil ser presa de la pereza, de la indecisión y de otros sucedáneos.

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2 comentarios:

Javier Sánchez Serrano dijo...

¡Qué gran verdad! Cuando el tiempo tiende a cero el esfuerzo tiende a infinito. Aunque no es menos verdad que mantener ese ritmo que se coge en la recta final de un proyecto, de manera constante, acabaría por agotarnos. Creo que por eso Richard Branson tiene por lema "Work Hard, Play Hard" . Un saludo.

FAH dijo...

@Javier Sánchez. Gracias por pasar y participar. Así es, no se puede mantener el ritmo fuerte por eso es mejor menos cada día pero empezando pronto y con constancia. abrazo.

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