domingo, 3 de septiembre de 2017

7 lecciones de vida de Louise Hay

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El pasado miércoles 30 de agosto fallecía Louise Hay, una de las autoras incluidas en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 12ª edición). Desde que apareció el libro en mayo de 2013, también han fallecido Wayne W. Dyer o Warren Bennis.

Louise Hay se hizo conocida a raíz de la publicación de su excelente libro Usted puede sanar su vida, del que se han vendido más de 3 millones de ejemplares en todo el mundo. En él explica cómo es posible sanar nuestro cuerpo y nuestro espíritu cambiando nuestras creencias limitantes, a partir de su historia personal de superación de un cáncer. Esa obra dio lugar en 2008 a un documental con el mismo título en el que participaron numerosos rostros conocidos como Wayne W. Dyer o Gregg Braden. También destacan otras obras suyas como El poder está dentro de ti o El mundo te está esperando.

Hoy te dejo 7 de las 10 frases seleccionadas de Louise Hay para Aprendiendo de los mejores, y mi análisis de las mismas:

1. A veces preferimos morir a cambiar de hábito.
Sí, suena fuerte, pero casi siempre los cambios auténticos y verdaderos son producto de las crisis, de situaciones de catarsis: un accidente, una enfermedad grave, un despido inesperado, la quiebra de nuestra empresa, la muerte de alguien cercano. Pocas veces el ser humano cambia por iniciativa propia sino que lo hace cuando no le queda más remedio. La costumbre casi siempre tiene más poder sobre nuestras vidas que el deseo de mejorar. El doctor Valentín Fuster, Director de la Unidad de Cardiología del Hospital del Monte Sinaí (Nueva York), decía en una ocasión: «Lo mejor para dejar de fumar es un infarto». El impacto emocional de esa situación es tan grande que suele dar lugar a una reacción positiva por parte del paciente que de otro modo no hubiese ocurrido.

2. Cada enfermedad es sólo un síntoma de una causa más profunda, algo de ti con lo que conectas, que no aceptas. 
La enfermedad es un discurso de nuestro cuerpo que no cesa de hablar buscando el equilibrio. Es un conflicto entre quién somos y la vida que llevamos. La enfermedad –del tipo que sea– es un indicador de que algo no marcha bien en nuestra vida. Christian Flèche, padre de la teoría de la descodificación biológica, decía: «Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos». Dicho de otra manera, el estado de salud de una persona no es otra cosa que la manifestación exterior de su mundo interior, de cómo de bien (mal) gestiona su mundo emocional.

3. Todo en el Universo refleja lo que tú irradias. No atraes lo que quieres, atraes lo que eres.
Louise Hay escribe: «Creamos situaciones y después renunciamos a nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. No hay persona, lugar ni cosa que tenga ningún poder sobre nosotros. En nuestra mente, sólo pensamos nosotros». De una manera u otra, todo lo que ocurre en nuestras vidas lo atraemos, aunque sea a un nivel inconsciente, sin darnos cuenta. Nuestros pensamientos y sentimientos, que se traducen en palabras y comportamientos de un signo (positivos o constructivos) u otro (negativos o destructivos), producen una cadena de consecuencias del mismo tipo. También Hay dice: «Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el Universo comienza ayudarte y te trae lo que necesitas».

4. El Universo no responde a tus palabras, pero éstas son un reflejo de tus sentimientos que son energía vibratoria, ya sean de creación o destrucción.
La felicidad es un estado interior fuertemente relacionado con la gratitud. La gratitud es una emoción positiva que nos indica el grado de conexión o desconexión con la vida. Cicerón señalaba: «La gratitud no es sólo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás». A partir de ahí comienza todo. La persona que despotrica de todo y todos, es una persona que no está contenta consigo misma. Las palabras no son más que el reflejo exterior de sus sentimientos de insatisfacción; y cuanta más negatividad manifiesta con su lenguaje, más negatividad atrae a su vida. Somos imanes. Cada vez que permites que el descontento more en tu mente, eso es lo que estás alimentando. Si quieres que se produzcan a cambios positivos en su vida hay una forma sencilla de empezar: siendo agradecido de manera explícita con todo lo bueno que ya se tiene. A la gente agradecida le van mejor las cosas.

5. La principal debilidad humana es que nos infravaloramos. El principal problema que aqueja a la gente es que cree que no son suficientemente buenos.
También Louise Hay dice: «Sólo hay una cosa que sana todo problema: amarse a uno mismo». A menudo pecamos de ‘complejo de inferioridad’, de creer que no somos capaces de hacer algo, y esa creencia es la que nos reprime de ir a por aquello que realmente deseamos. Tenemos el convencimiento de que nuestras carencias son algo estructural que no podemos cambiar, pero no es así. La limitación no está en nuestra incapacidad para alcanzar lo que deseamos sino en la convicción de que somos incapaces. Quizás por eso el psicólogo Abraham Maslow dijo: «Lo que es necesario cambiar de una persona es su visión de sí misma».

6. Todas las teorías del mundo son inútiles a menos que haya acción.
El éxito nunca está en la erudición y las palabras bonitas sino en los comportamientos y los hechos. Los libros y la reflexión son necesarios porque dan pautas y guías de seguimiento, pero nunca pueden suplir a la experiencia y la práctica. A vivir se aprende viviendo, exponiéndose a que ocurran cosas. Quien evita el dolor no aprende, no crece. Las teorías no sudan. La interiorización de enseñanzas se produce siempre a partir de la experiencia en primera persona. Se puede aprender algo sin experimentarlo, pero nunca pasará a formar parte de uno hasta que no se viva en carne propia.

7. La Conciencia es el único camino hacia la sanación y la curación.
Es muy difícil que cualquier cambio tenga lugar desde la no–conciencia. La Conciencia es aquel estado que permite saber por qué ocurren las cosas. Es un estadio superior que permite entender el juego del Universo: por qué las cosas son como son. La Conciencia es lo que queda cuando se elimina todo lo innecesario. Por desgracia, el nivel de Conciencia social es muy bajo en general, y por eso andamos tan desconectados de nosotros mismos. ¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada? Ninguno. La consecuencia es clara: insatisfacción e infelicidad.

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