miércoles, 2 de octubre de 2019

La obsesión no es un mal, es un don

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La directora de orquesta Inma Shara es uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores 2 (Alienta, 5ª edición), y allí recogemos sus palabras: «He vivido por y para la música que es mi pasión y mi obsesión». Y añade: «El camino hasta llegar a ser director de orquesta es largo y requiere muchas horas de esfuerzo y dedicación, aunque pienso que no es muy diferente al de otras profesiones que se quieran vivir con intensidad. Es necesaria poseer una intensa, casi infinita, pasión por la música. Una pasión que se funde y se confunde con lo obsesivo. Así, el aspirante no caerá en el desánimo, afrontará las dificultades sin barreras y obtendrá grandes satisfacciones de la grandeza de la música y lo sublime de la misma».

Por nuestra parte, añadíamos la siguiente reflexión: «La vida recompensa de manera extraordinaria a quienes se entregan de manera extraordinaria. Compromiso a medias, resultados a medias, Da igual la profesión de la que hablemos. Preguntemos a Ferrán Adrià, Cristiano Ronaldo, David Bisbal o cualquier otro referente en su sector. Son personas 'entregadas' a su profesión (pasión-obsesión), y precisamente por eso han llegado donde han llegado y se han convertido en quienes se han convertido. Pasión y obsesión van siempre unidas, aunque duela. El precio no es gratuito y hay que sufrir el (duro) proceso».

Comento todo esto, porque habitualmente pensamos en el término 'obsesión' con una connotación negativa, y no es así. De ello habla Napoleón Hill en su clásico Piense y hágase rico, uno de los mejores libros sobre desarrollo personal, quien se expresa en los siguientes términos: «Hay una cualidad imprescindible para ganar: claridad de propósito y deseo ardiente por conseguirlo».

Ese concepto 'deseo ardiente' (burning desire) es clave en la consecución de metas, y mucho más si son ambiciosas. No es un deseo sin más, sino un 'deseo ardiente'. Te va la vida en ello. Vives por y para ello. Lo anhelas con toda tu alma, con todo tu ser. Todo el mundo quiere ser muchas cosas, pero ni sus pensamientos ni sus acciones demuestran que lo 'deseen ardientemente'.

Grant Cardone, personaje del que hemos hablado aquí en el post Vendes o vendes, en su obra La Regla 10X, que te recomiendo leer, en un momento dado dice:
«La obsesión no es una enfermedad, es un don. El diccionario define el término 'obsesión' como 'dominio del pensamiento o de los sentimientos propios por una idea, imagen o deseo persistente. Aunque el resto del mundo trata esa mentalidad como enfermedad, creo que es el adjetivo perfecto para denotar cómo acercarte al éxito. Para dominar tu sector, meta, sueño o ambición, primero domina cada interés, pensamiento y consideración. La obsesión no es algo malo, es un requisito necesario para llegar adonde quieres. De hecho, querrás ser tan fanático del éxito que el mundo sabrá que no te retirarás ni te irás. Y hasta que no estés completamente obsesionado por tu misión, nadie te tomará en serio. Hasta que el mundo entienda que no te vas a rendir, que estás al ciento por ciento comprometido y tienes la absoluta convicción de persistir y lograr tu proyecto, no obtendrás la atención que necesitas y el apoyo que quieres. La obsesión es como el fuego, quieres que sea lo suficientemente grande para sostener el calor y la luminosidad. Tú te obsesionas por mantener el fuego ardiendo o éste arderá hasta dejar solamente cenizas […] Enséname a una persona que haya logrado la grandeza sin estar obsesionada. No encontrarás ejemplos. Cualquier individuo o grupo que ha logrado algo significativo estuvo obsesionado por una idea. Ya se trate de un artista, músico, inventor, hombre de negocios, su resultado es el resultado de su obsesión».
Sobran las palabras y poco más que añadir. La obsesión es un concepto asociado a una variable, el Compromiso. Y como apuntamos en Tu futuro es HOY (Alienta, 6ª edición), en el Capítulo 8 dedicado al mismo: «El Compromiso es hacer lo que haga falta, el tiempo que haga falta». El Compromiso sólo admite resultados, no excusas. El compromiso no es otra que la Determinación con nuestras metas. La Determinación es incondicionalidad, darlo todo por una causa. La Determinación es decidir por anticipado que pase lo que pase uno va a seguir adelante. Cuando uno se fija metas, el camino está plagado de obstáculos: crisis, errores, fracasos, dudas, deslealtades, injusticias, envidias... a pesar de todo eso, se sigue para delante pedaleando. Ese es el trabajo más duro, seguir adelante a pesar de las circunstancias (Puedes leer Quien no lo entrega todo, lo que entrega es nada).

La obsesión, que se materializa en un compromiso incondicional, es una energía invisible que 'atrae' a las personas y situaciones precisas para que puedas avanzar en la dirección de tus sueños. Así que la receta está clara: obsesiónate con lo que quieras, pero obsesiónate. Otra cosa produce resultados normales o inferiores.

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